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1 TESALONICENSES
Autor: Pablo
Tema: el retorno de Cristo
Fecha: 51 d.C.
Propósito
Debido a que la persecución obligo a Pablo a salir de Tesalónica de manera abrupta, sus recién convertidos recibieron solo una instrucción mínima sobre la vida cristiana. Cuando Pablo se enteró por medio de Timoteo de las circunstancias actuales de ellos, escribió esta epístola para:
[1] expresar su alegría por la fe firme y la
constancia de ellos en medio de la persecución;
[2] instruirlos
más en la santidad y la vida cristiana; y
[3] aclarar ciertas creencias, especialmente respecto al estado de los creyentes que murieran antes del retorno de Cristo;
Trasfondo
Tesalónica,
situada a poco menos de 160 kilómetros al suroeste de Filipos, era la capital,
ciudad principal y puerto de la provincia romana de Macedonia. Entre su
población de 200.000 habitantes, había una comunidad judía grande. Cuando Pablo
fundo la iglesia de Tesalónica en su segundo viaje misionero, su fructífero
ministerio allí termino prematuramente debido a la intensa hostilidad de los
judíos (Hechos, 17:1-9).
Obligado a dejar Tesalónica, Pablo fue a Berea, donde otro breve aunque exitoso ministerio se interrumpió con la persecución incitada por judíos hostiles que lo siguieron desde Tesalónica (Hechos, 17:10-13). Pablo viajo entonces a Atenas (Hechos, 17:15-34), donde Timoteo lo acompaño más tarde. Pablo envió a Timoteo de regreso a Tesalónica a inspeccionar la naciente iglesia (1 Tesalonicenses, 3:1-5) y él se fue a Corinto (Hechos, 18:1-17). Después de cumplir su encargo, Timoteo viajo a Corinto con un informe para Pablo acerca de la iglesia de Tesalónica (1 Tesalonicenses, 3:6-8).
Autoría
En respuesta al informe de Timoteo, Pablo escribió esta epístola a los tesalonicenses, quizá de 3 a 6 meses después de haber fundado la iglesia.
Estructura
Después
de saludar a la iglesia (1 Tesalonicenses, 1:1), Pablo encomia con alegría a
los tesalonicenses por su fervor y fe pacientes ante la adversidad (1
Tesalonicenses, 1:2-10, 2:13-16). Pablo responde a la crítica recordando a la
iglesia la pureza de sus motivos (1 Tesalonicenses, 2:1-6), la sinceridad de su
afecto e interés por el rebaño (1 Tesalonicenses, 2:7-8, 17-20, 3:1-10) y la
integridad de su conducta cuando estaba entre ellos (1 Tesalonicenses, 2:9-12).
Pablo
recalca la necesidad e importancia de la santidad y del poder en la vida
cristiana. El creyente debe ser santo (1 Tesalonicenses, 3:13, 4:1-8, 5:23-24)
y el Evangelio debe ir acompañado del poder y de la manifestación del Espíritu
Santo (1 Tesalonicenses, 1:5). Pablo exhorta a los tesalonicenses a que no
apaguen el fuego del Espíritu al despreciar sus manifestaciones, sobre todo la
profecía (1 Tesalonicenses, 5:19-20).
Un
tema prominente es el retorno de Cristo para librar a su pueblo de la ira de
Dios sobre la tierra (1 Tesalonicenses, 1:10, 4:15-17, 5:9). Al parecer,
algunos creyentes tesalonicenses habían muerto ya y había preocupación por su
participación en la salvación final que se revelaría en la venida de Cristo.
Por consiguiente, Pablo explica el plan de Dios para los santos que hayan
partido cuando Cristo regrese por su iglesia (1 Tesalonicenses, 4:15-17) y
exhorta a los vivos sobre la importancia de estar listos cuando Cristo venga (1
Tesalonicenses, 5:1-11). Pablo concluye orando por la santificación y
conservación de los tesalonicenses (1 Tesalonicenses, 5:23-24).
Características especiales
Esta epístola posee cuatro características principales:
[1] está entre los primeros libros del NT que se escribieron;
[2] contiene pasajes clave sobre
la resurrección de los santos que estén muertos cuando Cristo venga a arrebatar
a su iglesia (1 Tesalonicenses, 4:15-17) y acerca del “día del Señor” (1
Tesalonicenses, 5:1-11);
[3] cada uno de los cinco
capítulos contiene referencias al retorno de Cristo y a su importancia para los
creyentes (1 Tesalonicenses, 1:10, 2:19, 3:13, 4:15-17, 5:9); y
[4] proporciona información extraordinaria sobre:
[a] la vida de una iglesia
fervorosa pero inmadura, de principios de la década de los 50 d.C.; y
[b] la calidad del ministerio de
Pablo como pionero del Evangelio;
Cristo en 1 Tesalonicenses
Cristo es nuestro inminente Rey venidero.
1 Tesalonicenses, 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
Estudios relacionados
Los siete misterios revelados a Pablo
La parábola de las diez vírgenes
El rapto o arrebatamiento de la iglesia
El rapto de la iglesia y la segunda venida de Cristo
Observaciones adicionales
La Tribulación
Se conoce con el nombre de Tribulación a los últimos 7 años del gobierno del hombre sobre la tierra, antes de la segunda venida de Jesucristo. A su vez, se suele dividir a estos últimos 7 años en dos mitades: un primer sub-periodo de 3 años y ½ llamado Tribulación seguido de un segundo sub-periodo, también de 3 años y ½, llamado Gran tribulación. La “bisagra” entre estos 2 periodos es la manifestación y revelación plena del anticristo declarándose Dios dentro de un tercer templo que aun hoy no se ha construido. Esta es la “abominación desoladora de la que hablo el profeta Daniel” (Mateo, 24:15, Daniel, 9:27) y de la que también hablo Pablo (2º Tesalonicenses, 2:3-4). La diferencia es que las calamidades y los eventos desastrosos serán más frecuentes e intensos en el segundo sub-periodo de 3 años y ½, pero, en general, los últimos 7 años serán angustiosos.
Para muchos, estos últimos 7 años de la historia se inician con el rapto o arrebatamiento de la iglesia, es decir, ocurrido el rapto, quedaran aun 7 años más del gobierno del hombre y luego se producirá la segunda venida de Cristo propiamente dicha.
El rapto
1 Corintios, 15:51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Aquí Pablo dice que estaba revelando un “misterio” (un secreto), pero la resurrección de los muertos se puede encontrar en el AT. El secreto está en que algunos no van a morir, sino que serán tomados vivos ante la presencia del Señor después de pasar por una transformación instantánea.
El Rapto sucede muy rápido. En un instante nos encontramos caminando en la tierra y al siguiente estamos en el Reino.
El rapto o arrebatamiento de la iglesia consiste en el traslado instantáneo de millones de personas vivas de la tierra a los cielos, en los días venideros y está acompañado por otro evento paralelo: la resurrección previa de todas aquellas personas que, antes de morir, pidieron perdón a Dios por sus pecados, aceptando a Jesús como su Señor y Salvador, pero la muerte se les anticipo. O sea, tanto los muertos en Cristo (serán “resucitados”) como los cristianos que se encuentren vivos (serán “transformados”) serán llevados al cielo, en un pestañear e inmediatamente comenzara la Tribulación.
Pablo vuelve a hablar del rapto en:
1 Tesalonicenses, 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
La idea del rapto no solo encuentra sustento en los pasajes que lo refieren (como vimos, 1 Corintios, 15:51-52 y 1 Tesalonicenses, 4:15-17) sino en la idea de que la iglesia no sufrirá la ira de Dios:
1 Tesalonicenses, 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
1 Tesalonicenses, 5:9 Porque no nos ha puesto
Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor
Jesucristo,
Como la ira de Dios alcanzara su máximo pico durante la Tribulación (últimos 7 años) y no estando “puesta para ira”, la iglesia se tiene que ir antes (en el rapto).
Aunque toda la epístola es importante, no debiéramos dejar de leer y profundizar los siguientes pasajes:
[+] el Evangelio no solo son palabras sino también
poder (1 Tesalonicenses, 1:5);
[+] la iglesia será librada de la ira de Dios (1
Tesalonicenses, 1:10, 5:9);
[+] los judíos que mataron a Jesús mataron también a
sus propios profetas (1 Tesalonicenses, 2:15);
[+] satanás se opone y estorba la obra de Dios (1
Tesalonicenses, 2:18);
[+] el arrebatamiento o rapto de la iglesia (1
Tesalonicenses, 4:13-18);
[+] la falsa paz y la seguridad y la destrucción
repentina (1 Tesalonicenses, 5:3);
[+] instrucciones específicas de Pablo para la iglesia:
[a] estad siempre
gozosos (1 Tesalonicenses, 5:16);
[b] orad sin cesar (1
Tesalonicenses, 5:17);
[c] dad gracias en todo
(1 Tesalonicenses, 5:18);
[d] no apaguéis el Espíritu
(1 Tesalonicenses, 5:19);
[e] no menosprecies las
profecías (1 Tesalonicenses, 5:20);
[f] examinadlo todo,
retened lo bueno (1 Tesalonicenses, 5:21); y
[g] absteneos de toda especie de mal (1 Tesalonicenses, 5:22);
[+] somos seres tripartitos, con un espíritu, un alma
y un cuerpo (1 Tesalonicenses, 5:23);
Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA