jueves, 31 de octubre de 2019

EL CAMINO DE CAIN: LA SENDA DE UNA RELIGIÓN SIN SANGRE


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No son nuestras obras

Pablo escribe:

Efesios, 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Pablo dice que la causa de la salvación es la gracia (cuando dice “por gracia sois salvos”) y que la fe es el medio (cuando dice “por medio de la fe”) y que la salvación (que es por gracia, por medio de la fe) es un “don” de Dios. La palabra “don” significa aquí “regalo”. Es decir, para Pablo la salvación es un regalo de Dios respecto del cual no tenemos que hacer nada para recibirlo (solo tener fe). Y un regalo es exactamente eso: algo que recibimos sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo. Pablo también dice que la salvación no es por obras “para que nadie se gloríe”, es decir, para que nadie pueda jactarse (delante de Dios) de haberse salvado por sus propios medios.

Para Pablo la fe es el “boleto de entrada” a la gracia (la verdadera causa de la salvación):

Romanos, 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 5:2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

En el lenguaje de Pablo, la palabra “justificados” significa “salvos”, de modo que lo que Pablo está diciendo es “salvos por fe, tenemos paz para con Dios por medio de Jesucristo, por quien tenemos entrada, por la fe, a esta gracia” (la verdadera causa de la salvación).

Pablo sigue escribiendo:

Romanos, 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 3:24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 

En el lenguaje de Pablo, la palabra “justicia” significa salvación y dice que “la salvación de Dios es por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen, porque no hay diferencia”, dice Pablo. ¿Entre quienes?. Entre creyentes e incrédulos. ¿Por qué?. Porque “todos” (creyentes e inconversos) pecaron y por eso (todos) están destituidos de la gloria de Dios. Por eso, solo los que creen (no todos) son “justificados” (salvos) por su gracia, por medio de la obra de redención de Cristo en la cruz.

Para que no queden dudas, Pablo insiste en que nuestra salvación no es por obras:

Tito, 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 

Pablo finaliza con esta categórica sentencia:

Gálatas, 2:21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

En el lenguaje de Pablo, la ley es sinónimo de obras y la palabra justicia, como ya dijimos, significa salvación. Lo que Pablo está diciendo es que si la salvación fuese por nuestras obras entonces Cristo murió en vano.

Si bastara con nuestras obras para salvarnos ¿no hubiese sido más fácil – y menos doloroso – que Cristo hubiese igualmente descendido del cielo a entregarnos su evangelio y el que creía se salvaba y el que no se condenaba?. ¿Cuál es el verdadero peso de la cruz en la ecuación de la salvación?. ¿Sera que necesitamos inicialmente 100% de la cruz para salvarnos y luego son nuestras obras las que nos “mantienen” salvos?. ¿Fue la cruz el “anticipo pagado” por nuestra salvación y luego quedamos pagando el “resto de las cuotas” con nuestras propias obras?. En suma ¿será que somos participes de nuestra salvación junto con Cristo?.

Esta herejía (que ya veremos de donde viene) dice que participamos de nuestra salvación con nuestras obras.

Pero el 100% de la gloria por nuestra salvación es de Dios, por dos razones:

[1] Dios no comparte su gloria con nadie:

Isaías, 42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

[2] las mejores obras, de los mejores hombres son, delante de Dios, trapos sucios:

Isaías, 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;

En la época de Isaías, los “trapos de inmundicia” eran los trapos que contenían la menstruación de las mujeres. Así son nuestras obras (nuestra propia justicia) delante de Dios.

Desde ya el evangelio predicado por Pablo tuvo sus enemigos, no tanto en griegos y romanos sino, más bien, en los falsos maestros judaizantes, a los cuales podemos ver en acción en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por Lucas como complemento de su Evangelio:

Hechos, 15:5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.

Aquí la ley de Moisés y la circuncisión son sinónimos de obras, es decir, estos falsos maestros negaban la gracia que predicaba Pablo añadiendo obras a la fe necesaria para la salvación. Estos (falsos) maestros judaizantes, fariseos en cuanto a la ley, decían a los nuevos convertidos al cristianismo:

[a] si eran judíos, que no debían abandonar el judaísmo, es decir, que debían seguir guardando la ley de Moisés; y

[b] si eran gentiles (no judíos), que, antes de convertirse al cristianismo, primero tenían que convertirse al judaísmo y circuncidarse;

Algunos de estos falsos maestros ya se habían infiltrado en la iglesia de Galacia. Por esto Pablo escribe la carta a los Gálatas, para combatir este problema:

Primero, Pablo les pregunta a los gálatas con ironía:

Gálatas, 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?.

Obviamente Pablo sabía y predicaba que el Espíritu Santo (y la salvación) se recibían por la fe (no por obras). Luego, en un intento por hacerles ver su error, les explica: 

Gálatas, 5:1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 5:2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 5:3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 5:4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Pablo les escribe a los gálatas, que estaban siendo influenciados por estos falsos maestros judaizantes, para que se mantengan firmes en “la libertad con que Cristo los hizo libres de (guardar) las obras de la ley” y para que no vuelvan a colocarse ese yugo otra vez.

Y a los que se querían circuncidar y justificar por la ley, es decir, a los que pretendían “salvarse por las obras”, les dice “de Cristo os desligasteis” y “de la gracia habéis caído”. Pablo les aclara además que, aquellos que estaban rechazando la gracia y pretendían salvarse por las obras de la ley, tendrían que “guardar toda la ley”.

¿Por qué Pablo dice esto?. Por lo que dice Santiago en:

Santiago, 2:10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto se hace culpable de todos.

El evangelio que predico Pablo es un evangelio de “gracia + fe”. El (falso) evangelio que se levantó contra el (verdadero) evangelio de Pablo es un evangelio de “fe + obras”. Satanás es astuto y sabe que no puede eliminar la fe de la ecuación de la salvación. Por eso trata de reemplazar la gracia divina por las obras humanas.

Pablo dice que somos salvos por gracia, por medio de la fe y no por obras (Efesios, 2:8-9). Pero muchos piensan que somos salvos, además, por nuestras obras.

Y he aquí la disputa:


Si la Biblia es tan contundente en cuanto a que la salvación no es por obras (Efesios, 2:8-9, Tito, 3:5) ¿por qué este falso evangelio de obras ha logrado penetrar en la iglesia?.

[+] En la iglesia católica, este falso evangelio de obras no solo ha penetrado sino que domina totalmente su teología en materia de salvación. Para los católicos, las obras tienen tanto peso que directamente creen que participan de su salvación con sus propias obras, a punto tal que las buenas obras son vistas como una “moneda de pago” para comprar la salvación. No de otra concepción deriva la importante obra caritativa llevada a cabo por el catolicismo romano (el fin es loable, pero la motivación es equivocada).

[+] En la iglesia protestante, este falso evangelio de obras también ha penetrado pero, a diferencia de la iglesia católica, domina parcialmente su doctrina en materia de salvación y es aquí donde este falso evangelio se viste de herejía porque, mientras el catolicismo romano es un cristianismo totalmente infiltrado y prostituido, el protestantismo fue fundado por Martin Lutero (y sus precursores) para preservar la verdadera iglesia de Jesucristo.

Este falso evangelio de obras fue rechazado por los principios fundacionales de la Reforma Protestante, que pueden resumirse en las famosas “cinco solas”:

[1] sola scriptura (solo la Escritura);
[2] sola fide (solo la fe);
[3] sola gratia (solo la gracia);
[4] solus Christus (solo Cristo); y
[5] soli Deo gloria (la gloria solo para Dios);

Afirmar que la salvación es por gracia (sola gratia), por medio de la fe (sola fide)  y no por obras, como lo afirma la Biblia en Efesios, 2:8-9 (sola scriptura), implica reconocer que la salvación es solo por Jesucristo (solus Christus) y que toda la gloria por nuestra salvación es solo para Dios (soli Deo gloria).

Podemos ver, entonces, que la teología protestante pura rechaza de plano este falso evangelio de obras (esta herejía).

Pero ¿qué lugar ocupan las obras en la teología protestante?.

Los protestantes no afirmamos que un cristiano no tenga que tener obras. Las obras, en definitiva, son la manifestación externa (el fruto) de la fe que decimos tener. Lo que intentamos decir es que, esas obras, no nos salvan por la sencilla razón de que no son nuestras sino de Dios. Y es ahora cuando todos los pasajes de Efesios, 2 escritos por Pablo cobran sentido:

Efesios, 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Las buenas obras en las que se manifiesta nuestra fe, como dice Pablo, fueron preparadas por Dios de antemano, es decir, están totalmente inspiradas por el Espíritu Santo. No son nuestras. No somos salvos por nuestras obras sino que somos capaces de hacer buenas obras porque somos salvos, es decir, porque el Espíritu Santo mora en nosotros.

El origen de esta herejía

Pero, al igual que sucede con la herejía de la “Nueva Era”, que de “nueva” no tiene nada sino que, por el contrario, es muy antigua, este falso evangelio de obras (otra herejía) no surge de una simple disputa doctrinal entre católicos y protestantes sino que, también, viene de mas atrás (casi desde el principio).

Las consecuencias de la desobediencia de Adán y Eva en el Huerto del Edén son bastante conocidas:

[+] Dios maldijo a la serpiente (Génesis, 3:14) y a la tierra, por causa de Adán (Génesis, 3:17);
[+] Eva sufriría dolores de parto y quedaría sujeta a su marido (Génesis, 3:16);
[+] Adán comería de la tierra con dolor (Génesis, 3:17) y con el sudor de su rostro comería el pan (Génesis, 3:19); y
[+] Dios prometió una simiente de la mujer (el Mesías), que entraría en enemistad con la simiente de la serpiente y le aplastaría la cabeza (Génesis, 3:15);

En Génesis, 4 se nos relata que Eva concibe de Adán a Caín:

Génesis, 4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.

Eva pensó que su hijo Caín era la simiente prometida en Génesis, 3:15. En Génesis, 4:1 Eva dijo “por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Caín significa precisamente "adquirido". Se miraba al niño como un don (regalo) de Dios.

Génesis, 4:2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 

Luego Eva concibió a Abel. El nombre Abel significa "vanidad, vapor". Ya desde el mismo principio vemos una división del trabajo: mientras a Caín se lo identifica con la tierra y con el oficio de labrador, a Abel se lo asocia con el ganado y con el oficio de pastor. Y, como Dios ya había maldecido la tierra (Génesis, 3:17), Caín (como labrador de la tierra) quedo asociado a esa maldición.

Un día ambos (Caín y Abel) trajeron ofrendas al Señor:

Génesis, 4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 

Por la Palabra de Dios sabemos que Abel trajo su ofrenda por fe:

Hebreos, 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la Palabra de Dios, sabemos que la fe viene por el oír:

Romanos, 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Si la fe viene por el oír, entonces Dios debe haber enseñado a Adán y a su familia como acercarse a Él, luego de la expulsión del paraíso. La gloria de Dios habitaba en el árbol de la vida (el otro árbol del paraíso, además del árbol de la ciencia del bien y del mal) pero el acceso a él había quedado restringido con el querubín custodiando el camino.

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios:

Hebreos, 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

Además de la fe, Adán también sabía que el acercamiento a Dios debía incluir un sacrificio de sangre, ya que resulta obvio que Dios mato un animal para vestirlos con “túnicas de pieles”:

Génesis, 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados:

Hebreos, 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Aun sabiendo que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos, 11:6) y que, sin derramamiento de sangre, no puede haber remisión de pecados (Hebreos, 9:22), Caín trajo de la tierra maldita una ofrenda "sin sangre" (verduras). Aunque tal vez fue sincera, su ofrenda no fue aceptada por Dios. Caín no tenía fe en la Palabra de Dios, ni dependencia en el sacrificio (de sangre) de un sustituto, como si las tuvo Abel.

Caín tenía cierta forma de piedad y religión, pero negó el poder:

2 Timoteo, 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 

Caín era del maligno (hijo del diablo):

1 Juan, 3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 

Y, como tal, practicaba una falsa justicia en la carne y no la justicia de Dios por la fe. Jesús llamo "hijos del diablo" a los fariseos:

Juan, 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.

Y culpó a los fariseos y a los de su calaña (que se auto justificaban), por la muerte de Abel:

Lucas, 11:51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. 

Judas habla acerca del "camino de Caín", que es la senda de la "religión sin sangre", es decir, de la religión basada en las obras humanas y en la justicia propia.

Judas, 1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

La descendencia de Caín:

[+] Lamec (Génesis, 4:19) fue el primero que rechazo el principio de monogamia ordenado por Dios (Génesis, 2:24);
[+] Jabal (Génesis, 4:20) el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados;
[+] Jubal (Génesis, 4:21) el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta;
[+] Tubal Caín (Génesis, 4:22) artífice de toda obra de bronce y de hierro;

La familia impía de Caín desarrollo y centro su vida en torno a las artes seculares y los negocios, estableciendo un procedimiento de confianza en sí mismos (auto confianza). Caín y sus descendientes fueron los pioneros de la civilización humana que no conoce a Dios. Una motivación fundamental en todas las sociedades humanísticas es la tentativa por vencer la maldición de Caín y recobrar el paraíso sin sumisión a Dios.

En otras palabras, el sistema mundial, en su rebelión contra Dios, está fundado en el principio de auto redención de la raza humana.

La descendencia de Set:

Génesis, 4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. 4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Set y su descendencia, por el contrario, “comenzaron a invocar el nombre de Jehová” a fin de expresar su dependencia de Él. De esta manera, se fueron desarrollando en la tierra dos grupos familiares fundamentalmente distintos: los piadosos y los impíos.

Sacando el ateísmo y las religiones falsas, solo hay dos tipos de cristianismo en el mundo actual:

[1] el de Abel (y luego el de Set y sus descendientes), que depende de la sangre de Cristo y en el que el 100% de la gloria por nuestra salvación se la lleva Dios; y

[2] el de Caín, que no depende 100% de la sangre de Cristo sino, además, de las obras humanas, que busca la auto redención y en el que Dios no puede llevarse el 100% de la gloria por nuestra salvación;

El primero conduce al cielo. El segundo, al infierno.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

jueves, 24 de octubre de 2019

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Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

martes, 15 de octubre de 2019

LA AVARICIA DE LOS FALSOS MINISTROS


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Te dejo el video donde predico acerca de este tema (el contenido del video es el mismo que el expuesto mas abajo):




Introducción

En el presente estudio veremos como muchos (falsos) ministros, debido a su avaricia (2 Timoteo, 3:2), falsifican la Palabra de Dios (2 Corintios, 2:17), cayendo, por su amor al lucro, en “el error de Balaam” que es el de hacer pecar al pueblo de Dios (Judas, 1:11).

La destrucción deliberada de la institución del diezmo

Desde hace algún tiempo vienen proliferando, sobre todo en la web, los mensajes donde se sostiene que la obligación de diezmar ya no está vigente para la iglesia del NT.

Los diezmos están mencionados en el NT pero como citas directas del AT, es decir, la institución del diezmo no tiene entidad propia en el NT. La mayoría de los pasajes del NT que mencionan los diezmos (Lucas, 18:12, Hebreos, 7:2, Hebreos, 7:4-6, 8-9) se refieren siempre a la ley de Moisés. Uno de los pasajes del NT,  por ejemplo, que habla de los  diezmos es:

Hebreos, 7:5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.

Este pasaje de Hebreos, 7:5 tiene su antecedente en:

Números, 18:21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

En el AT solo los descendientes de Levi podían ejercer el sacerdocio (los levitas) y Hebreos, 7:5 dice que ellos tienen obligación (mandato) de tomar del pueblo los diezmos.  Cuando Josué conquisto la tierra prometida, los levitas no recibieron ninguna porción de tierra (solo algunas ciudades, conocidas como las “ciudades de los levitas” y convertidas en lugares de refugio para homicidas accidentales), porque su herencia no sería la tierra sino el sacerdocio.

O sea, el tema de los diezmos viene estrictamente de la LEY DE MOISÉS.

La obligación de diezmar, además de Hebreos, 7:5 y Números, 18:21, surge del siguiente pasaje:

Malaquías, 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Antes que nada aclaremos lo siguiente:

[a] el Pentateuco está compuesto por los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio; y

[b] la Ley de Moisés fue dada a lo largo de los libros de Éxodo, Levítico y Números y “repasada” en Deuteronomio;

O sea: la Ley de Moisés forma parte del Pentateuco y este, a su vez, forma parte del Antiguo Testamento (AT), el cual termina en Malaquías. El Nuevo Testamento (NT), por su parte, comienza con el libro de Mateo y concluye con el libro de Apocalipsis.

Quienes sostienen que la obligación de diezmar ya no está vigente, razonan del siguiente modo:

Como:

[1] la obligación de diezmar no tiene entidad propia en el NT (Hebreos, 7.5) sino que viene de la LEY DE MOISES (Números, 18:21) y del AT (Malaquías, 3:10); y

[2] la LEY DE MOISES y el AT constituyen el ANTIGUO PACTO; y

[3] el ANTIGUO PACTO fue reemplazado por el NUEVO PACTO;

Entonces:

[4] el NUEVO PACTO (el NT) nos libera de la obligación de diezmar;

Mientras que las afirmaciones de los apartados [1] y [3] son verdaderas, la afirmación contenida en el apartado [2] es falsa, lo cual transforma también en falsa la conclusión del apartado [4].

¿Por qué es falsa la afirmación del apartado [2], es decir, que la LEY DE MOISES y el AT constituyen el ANTIGUO PACTO?.

La Epístola a los Hebreos (NT) fue escrita para demostrar la obsolescencia del ANTIGUO PACTO, ahora reemplazado por el NUEVO PACTO, establecido a partir de la muerte expiatoria de Cristo en la cruz.

¿En qué consistía el ANTIGUO PACTO?.

El pecado siempre se levantó como una barrera o un muro entre Dios y los hombres. Como Dios no puede morar en presencia del pecado, siempre fue necesario expiar (quitar de en medio) el pecado por medio de la sangre. A lo largo de toda la historia de la redención, la sangre siempre fue necesaria para expiar el pecado:

Hebreos, 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

En el ANTIGUO PACTO (el sistema levítico de sacrificios inserto en la LEY DE MOISÉS), a través de la sangre de animales. En el NUEVO PACTO, a través de la sangre de Cristo derramada en la cruz.

¿Cuál es la diferencia entre el ANTIGUO PACTO y el NUEVO PACTO?.

En el ANTIGUO PACTO, la que se derramaba era la sangre de animales en los sacrificios del templo (una y otra vez). En el NUEVO PACTO, la que se derramo fue la sangre de Cristo en la cruz (una sola vez).

Como está escrito:

Hebreos, 10:14 porque con una sola ofrenda hizo [Cristo] perfectos para siempre a los santificados.

Hebreos, 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 9:25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena [de animales]. 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

Cuando decimos que el ANTIGUO PACTO quedo obsoleto (que no se usa en la actualidad, que ha quedado claramente anticuado), lo que estamos queriendo decir es que lo que quedo obsoleto es el sistema levítico de sacrificios de animales inserto en la ley de Moisés y no la propia LEY DE MOISÉS o los libros del AT, todo lo cual es Palabra de Dios, que jamás quedara obsoleta. ¿A quién se le puede ocurrir que los diez mandamientos, insertos en Éxodo, 20 ya no están vigentes?. No mataras, no robaras, no adoraras a dioses ajenos, no cometerás adulterio ¿quedo, acaso, todo esto sin vigencia?. Claro que no.

Al respecto, Jesús dijo:

Lucas, 16:17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

Y luego agregó:

Mateo, 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Pero el cielo y la tierra todavía “no han pasado”. Esto está todavía en el futuro y es mencionado en el libro de Apocalipsis:

Apocalipsis, 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y esto que ve Juan (un cielo nuevo y una tierra nueva) ocurre al finalizar el reinado milenial (de 1000 años) de Cristo, es decir, 1000 años después del retorno de Cristo a la tierra. Fíjense ustedes cuanto tiempo todavía seguirá vigente la Ley de Moisés.

La diferencia entre el ANTIGUO PACTO y el NUEVO PACTO, está perfectamente explicitada en los siguientes pasajes:

Hebreos, 10:1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. 10:2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. 10:3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Conclusión:

El ANTIGUO PACTO no es el AT, sino que consiste en el derramamiento de la sangre de animales (una y otra vez) en el sistema de sacrificios del templo descripto en la LEY DE MOISES. El NUEVO PACTO no es el NT, sino que consiste en el derramamiento de la sangre de Jesucristo en la cruz (una sola vez), descripto en la Epístola a los Hebreos.

Lo que fue derogado y reemplazado es el ANTIGUO PACTO por el NUEVO PACTO: ya no es la sangre de los animales, derramada una y otra vez en el templo, sino la sangre de Jesucristo, derramada una sola vez en la cruz, la que expía (quita de en medio) el pecado. Pero de ninguna manera el NT (incluida la EPISTOLA A LOS HEBREOS) ha derogado, ni reemplazado al AT (incluida la LEY DE MOISES), motivo por el cual la obligación de diezmar (Malaquías, 3:10) sigue vigente.

Lo único que ya no está vigente de la LEY DE MOISES para la iglesia son:

[1] disposiciones de orden civil;

[a] la “ley de levirato” (Deuteronomio, 25:5-10); y

[b] las leyes sobre esclavitud (Éxodo, 21:1-11, Deuteronomio, 15:12-18, Levítico, 25:39-40);

[2] disposiciones de orden alimentario (Levítico, 11:7), lo cual fue abolido por el Señor en el NT (Hechos, 10:9-16);

Si no hay ninguna base en las Escrituras ¿por qué, entonces, algunos ministros quieren destruir deliberadamente la institución del diezmo?.

Por su avaricia:

2 Timoteo, 3:2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3:3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 3:4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

¿Por qué entendemos que los avaros de los que habla Pablo son ministros de Dios?. Porque Pablo concluye el versículo diciendo que son hombres que “tendrán apariencia de piedad, pero no la ejercerán”. ¿Y quiénes son los que siendo aparentemente “piadosos” no lo son?. Desde ya no son los incrédulos (ellos no aparentan ser lo que no son), sino los falsos ministros Dios.

Para estos hombres, el diezmo ya no tiene ninguna relevancia financiera. Por eso lo desechan. Ellos, en cambio, hablan a sus congregaciones de “pactar con Dios” y “sellar la palabra”, todo ello, claro está, a cambio de dinero. De esto se desprende que los que no tienen dinero (acaso los pobres) no pueden pactar con Dios, ni arrebatar una palabra que haya sido soltada sobre sus vidas. Una locura. ¿Te imaginas a Jesucristo, luego del “Sermón del Monte” (Mateo, 5), recaudando para “sellar la palabra”?.

Demás está decir que en ningún lugar de las Escrituras se hace referencia a “pactar con Dios” ni a “sellar la palabra”.

Si bien es cierto que en el AT Dios pacto con algunos hombres (Noé, Abraham, Moisés y David) y que la riqueza material era un signo visible de contar con el favor de Dios, no es menos cierto que el que pacto fue Dios con ellos y no ellos con Dios y que Jesucristo, al introducir el NUEVO PACTO (que reemplazo a todos los anteriores) dejo en claro que las riquezas y Dios ya no estaban asociados:

Mateo, 8:20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.

Lucas, 16:13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 16:14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.

Por estas cosas los fariseos se burlaban de Jesús, es decir, porque era pobre (no tenía posesiones) y hablaba contra las riquezas. Por esto (pensaban los fariseos) Jesús no podía ser el Mesías. Ellos esperaban un Mesías político y militar, rico y poderoso, que los librara del yugo de Roma y lo que Dios envió fue un Mesías libertador espiritual, pobre, manso y humilde (Mateo, 11:29). Ellos pensaban: si los grandes patriarcas (Abraham, Isaac, Jacob, José, Job) habían sido ricos y poderosos, cuanto más debería serlo el Mesías enviado por Dios.

Fueron los fariseos los que sentaron las bases del “evangelio de la prosperidad”: si eres hijo de Dios, no puedes ser pobre o, dicho al revés, si eres pobre, entonces no puedes ser hijo de Dios.

Por último, la Palabra de Dios siempre se cumple, tengan o no dinero los hombres para “sellarla”.

Isaías, 55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Por esta avaricia, muchos falsifican la Palabra de Dios:

2 Corintios, 2:17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

Como vimos, muchos sostienen hoy en día que la obligación de diezmar ya no está vigente, falsificando la Palabra de Dios, confundiendo, engañando y trayendo males sobre su pueblo.

Y caen en el pecado de Balaam:

Judas, 1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

¿Quién fue Balaam y que hizo?.

En su peregrinar por el desierto y antes de la conquista de la tierra prometida liderada por Josué, Israel derrota en guerra a Sehon rey de los amorreos y a Or rey de Basan.

Y llegaron estas noticias a Balac rey de Moab quien tuvo miedo y mando a buscar a Balaam, un sacerdote-adivinador muy conocido. El rey moabita Balac pretendía que Balaam, mediante su conocimiento secreto de hechicería y encantamientos, maldiga a Israel. Pareciera que Balaam pudo haber sido alguna vez un verdadero seguidor de Dios, que más tarde se apartó de la fe y se convirtió en hechicero.

Las Escrituras describen a Balaam como un hombre estrictamente motivado por el dinero. Cuando Balaam preparo la asna y partió con los príncipes de Moab, aunque Dios mismo le había permitido que vaya, igualmente se encendió la ira de Dios porque Balaam seguía considerando la oferta de Balac.

Las tres veces que Balaam subió a la cumbre de un monte para maldecir a Israel y termino bendiciéndolo, lo hizo en forma de  parábola (no fue el sino Dios hablando por su boca). Incapaz de maldecir a Israel, Balaam igualmente los llevo al pecado y a la inmoralidad:

Números, 31:15 y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? 31:16 He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

Después que Balaam había fracasado en su intento de separar a los israelitas del Señor, les aconsejó a los moabitas que trataran de separar a los israelitas de su Dios, atrayéndolos a la inmoralidad y a la adoración sensual de dioses falsos, lo cual trajo mortandad en Israel:

Números, 25:1 Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 25:2 las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 25:3 Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 25:4 Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.

En la carta a la iglesia de Pérgamo, en el libro de Apocalipsis, se menciona la “doctrina de Balaam”:

Apocalipsis, 2:14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Palabras finales

En el libro de Oseas, podemos leer:

Oseas, 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

En la escritura original dice: mi pueblo “feneció” por falta de conocimiento. La palabra “fenecer” significa “podrirse o descomponerse lentamente”. El pueblo que no conoce la ley de Dios literalmente se pudre lenta y gradualmente.

Y las consecuencias de desechar la ley de Dios son dos:

[a] la expulsión del sacerdocio; y

[b] la maldición de las generaciones venideras (¿acaso hay peor maldición que Dios se “olvide de nuestros hijos”?);

Claramente aquí hay dos partes:

[1] por un lado, los líderes corruptos que, falsificando la Palabra de Dios, le dicen al pueblo lo que quiere oír (a la carne le agrada escuchar que no es obligatorio diezmar); y

[2] por el otro, un pueblo que perece no solo por escuchar lo que quiere oír sino por su desconocimiento de las Escrituras (si el pueblo conocería las Escrituras, detectaría rápidamente las mentiras de los líderes corruptos);

Continúa diciendo Oseas:

Oseas, 4:8 Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma. 4:9 Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras.

La frase “del pecado de mi pueblo comen” habla de los falsos ministros que, en definitiva, recaudan más dinero haciendo pecar al pueblo, estimulándolo a “pactar” y a “sellar” la palabra, en lugar de diezmar. Para Dios, el pueblo no es inocente y esto puede verse en la frase “será el pueblo como el sacerdote”.

No diezmar implica robar a Dios:

Malaquías, 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Y la consecuencia de no diezmar es la maldición de Dios sobre el pueblo:

Malaquías, 3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Y los líderes que provocan esto, son responsables ante Dios:

Ezequiel, 3:17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. 3:18 Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. 3:19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.


QUE DIOS LOS BEDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA.