jueves, 14 de noviembre de 2019

LA PROMESA



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Introducción

Jack Kelley, el reconocido ensayista bíblico norteamericano (lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), observa:

La palabra griega de la que proviene la palabra dispensación solamente aparece siete veces en el Nuevo Testamento y solamente la traduce Pablo como tal en dos ocasiones:

Efesios, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 

Efesios, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 

Otros significados de esta palabra son comisión, mayordomía, administración, y economía.

Los que somos dispensacionalistas creemos que, a través de la historia, Dios ha tratado con la humanidad en diferentes maneras y en diferentes tiempos como parte del proceso de revelar Su carácter y Su plan para la humanidad y llamamos a estos diferentes períodos “dispensaciones”.

Por ejemplo, así como la salvación siempre ha sido por la fe, el camino a la salvación a través de la mayor parte del Antiguo Testamento era a través de Israel y requería también la obediencia a la Ley. Pero ese no es el caso durante la Era de la Iglesia.

Por consiguiente la manera como Dios trató con Israel en el Antiguo Testamento se llevó a cabo durante una dispensación diferente a la forma como Él está tratando con la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Se entiende el punto?.

Las dispensaciones divinas son siete:

[1] la inocencia;
[2] la conciencia;
[3] el gobierno humano;
[4] la promesa;
[5] la ley;
[6] la gracia; y
[7] el reinado milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4);

Las primeras cinco se han cumplido, la sexta está en proceso de cumplimiento y la séptima comenzara a cumplirse luego del rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17).

En el presente estudio nos centraremos en la cuarta dispensación: la promesa.

Introducción

La promesa va desde Abraham a Moisés. Dios le prometió a Abraham una tierra para sus descendientes (Génesis 17:8) y un hijo para él de Sara (Génesis 17:15-16). Pero ellos se cansaron de esperar y produjeron un hijo a su manera, a quien llamaron Ismael (Génesis 16:1-2:15). Cuando nació el hijo que Dios había prometido, Isaac, Ismael fue despedido (Génesis 21:8-13) causando así la enemistad entre los judíos (descendientes de Isaac) y los árabes (descendientes de Ismael) la cual continúa hoy en día. Después que Mahoma, un descendiente de Ismael, fundó el Islam esta enemistad tomó un significado religioso y se volvió aún más intensa.

El llamamiento de Abraham

Génesis, 12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 12:2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 12:3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 

A Abram no se le dijo en ese momento adonde Dios lo llevaría (Hebreos, 11:8). En lugar de eso, tenía que viajar bajo la dirección directa del Señor. Esta es la segunda profecía en las Escrituras en cuanto a la venida de Jesucristo (la primera está en Génesis, 3:15).

[1] Menciona una bendición espiritual que vendría por medio de un descendiente de Abraham. Pablo afirma que esa bendición se refiere al Evangelio de Cristo ofrecido a todas las naciones:

Gálatas, 3:8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

Gálatas, 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 

[2] La promesa de Dios a Abram revela que, desde el principio mismo, el propósito del Evangelio fue bendecir a todas las naciones con la salvación. Ahora Dios está llevando a cabo ese propósito por medio de Jesucristo y de su pueblo fiel que comparte su carga al enviar predicadores que proclamen el Evangelio a todas las familias de la tierra. En otras palabras, este versículo sirve de fundamento para la obra misionera en todo el mundo.

A pesar de que el mandato de Dios era que “abandone su tierra y su parentela”, Abraham no salió solo de la ciudad de Ur de los Caldeos, sino que salió con su padre Tare y con su sobrino Lot:

Génesis, 11:27 Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. 11:28 Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos. 11:29 Y tomaron Abram y Nacor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca. 11:30 Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo. 11:31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. 11:32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

Abraham y Lot se separan

Génesis, 13:5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. 13:6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. 13:7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. 13:8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 13:9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. 

Dios había llamado a Abraham diciéndole “vete de tu tierra y de tu parentela y hare de ti una nación grande”. Pero Abraham había obedecido este llamamiento de Dios solo parcialmente. En verdad, él se había ido de su tierra, la cual era la ciudad de “Ur de los caldeos”, donde imperaba la idolatría. Pero no se había “ido de su parentela”. De hecho, Abraham salió de Ur con su padre Taré y con su sobrino Lot. Mientras su padre Taré (en hebreo: “tardanza”) muere en la ciudad de Harán, Abraham continua su viaje con Lot (en hebreo: “velo”).

Abraham era rico y Lot, que “andaba con Abraham”, también (Génesis, 13:5). Lot había sido bendecido solo por “andar” junto con Abraham y no porque tuviera, frente a Dios, el mismo corazón que Abraham (en el mismo libro de Génesis puede verse como Dios bendice la casa del egipcio Potifar, solo porque José [hijo de Jacob] habitaba en su casa).

Génesis, 13:10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. 13:11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 13:12 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13:13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. 

Las Escrituras afirman que "Jehová no mira lo que mira el hombre" (1 Samuel, 16:7). Lot solo vio el valle bien regado. Dios, en cambio, vio que los habitantes de Sodoma eran "malos... en gran manera" (Génesis, 13:13). El que Lot dejara de distinguir y aborrecer el mal ocasiono la muerte y tragedia a su familia.

Génesis, 13:14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.

Como ya dijimos, el nombre Lot significa “velo” (en hebreo). Abraham termino de comprender que tenía que sacarse de encima a Lot (tenía que correrse el “velo”), para obedecer por completo el llamamiento de Dios (por eso le propuso separarse).

Como dice este versículo, solo “después que Lot se apartó de él”, Dios le dijo a Abram "alza ahora tus ojos". Hay ocasiones en las que tenemos que "sacarnos de encima" a ciertas personas o situaciones (cargas) que entorpecen nuestro crecimiento espiritual. De otro modo no podremos alcanzar las promesas de Dios para nosotros (la tierra prometida).

Génesis, 13:15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 13:16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. 13:17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. 13:18 Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

El pacto de Dios con Abraham

Génesis, 15:3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 15:4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 15:5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 15:6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Abraham sugirió adoptar a uno de sus siervos para que llegara a ser su heredero. Dios rechazo la idea prometiéndole a Abram que engendraría un hijo con su esposa estéril Sarai (Génesis, 11:30).

Se describe la formalización de un pacto en Génesis, 15:9-17:

Génesis, 15:9 Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. 15:10 Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.

La palabra “pacto” significa “cortar”, de ahí que Abraham partió por la mitad a los animales, excepto las aves.

Génesis, 15:11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. 15:12 Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. 15:13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Dios le dijo a Abram que sus descendientes irían a Egipto y serian oprimidos por 400 años. Esta cifra es inferior a los verdaderos 430 años que duro la esclavitud de Israel en Egipto (Éxodo, 12:40).

Génesis, 15:14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15:15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 15:16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. 15:17 Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 15:18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates;

El pacto consistía en tomar a los animales sacrificados, partirlos por la mitad y poner cada mitad una enfrente de la otra (Génesis, 15:10). Después de eso, las dos partes que celebraban el convenio caminaban entre las dos mitades del animal sacrificado, simbolizando que, si ellos no cumplían con las promesas del pacto, perecerían al igual que los animales sacrificados (Génesis, 15:17, Jeremías, 34:18). El "horno humeando y [la] antorcha de fuego" representan la presencia de Dios (Génesis, 15:17, Éxodo, 3:2, 14:24).

Obsérvese que, aunque un pacto por lo general establecía responsabilidades para ambas partes (Génesis, 17:9-14), en este caso solo Dios pasó entre los pedazos del animal (Génesis, 15:17). Dios estableció las promesas y obligaciones del pacto. Abram solo tenía que aceptarlas en fe obediente (Génesis, 17:2).

La duda de Abraham encarnada en Ismael

Abraham quería tener un hijo y esto estaba en la voluntad de Dios (Génesis, 15:3-4). Abraham recibió la promesa de un hijo a los 75 años y la misma se cumplió (en Isaac) cuando tenía 100 años (Génesis, 21:5). Pero en el medio aparecieron las dudas y Abraham (de 86 años) tuvo un hijo con Agar, la esclava de su esposa Sara (que era estéril), al que llamo Ismael (Génesis, 16:15-16). Consecuencia no deseada: Ismael fue el padre de la raza árabe (los ismaelitas), que han sido y todavía son los enemigos acérrimos de Israel (Génesis, 16:12).

La señal del pacto: la circuncisión

Génesis, 17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 17:2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. 17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: 17:4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 17:5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Abram significa "padre enaltecido", mientras que Abraham significa "padre de una multitud"

Génesis, 17:6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. 17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 17:8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. 17:9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. 17:10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. 17:11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. 17:12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. 17:13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. 17:14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto. 17:15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, más Sara será su nombre. 17:16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

También se le cambio el nombre a Sarai por Sara. Sara Significa "princesa" e indica su lugar como "madre de naciones" y de reyes

La promesa del nacimiento de Isaac

Estando Abraham sentado a la puerta de su tienda vio tres varones. Salió inmediatamente a recibirlos y se postro en tierra (Génesis, 18:2). Lo más probable es que uno de los tres varones fuera una manifestación de Dios en forma humana y los otros dos fueran ángeles con apariencia de hombres.

Entonces le dijeron:

Génesis, 18:9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 18:10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 18:11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 18:12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 18:13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 18:14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 18:15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído. 

Estos tres varones fueron los que luego se dirigieron a Sodoma para destruirla.

El cumplimiento de la promesa en Isaac

Génesis, 21:1 Visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había hablado. 21:2 Y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había dicho. 21:3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. 21:4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado. 21:5 Y era Abraham de cien años cuando nació Isaac su hijo.

Dios pide a Abraham que sacrifique a Isaac

Abraham puede ser llamado, con toda justicia, “padre de la obediencia”. En Génesis, 22 se nos relata la situación en la que Dios le pide que sacrifique a su único hijo Isaac (el hijo de la promesa).

Génesis, 22:1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 22:2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 

Cuando Abraham estaba a punto de degollar al niño, un ángel lo detuvo y le mostro a sus espaldas “un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos, el cual tomo Abraham y ofreció en holocausto en lugar de su hijo” (Génesis, 22:13).

En esta escena, Isaac representa al hombre mientras que el carnero es el sacrificio que Dios proveyó como sustituto, el cual es símbolo de Cristo.

La expresión “Jehová proveerá” o “Jehova-Jireh” se origina en el siguiente versículo:

Génesis, 22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

A esta provisión (de un sacrificio sustituto) alude la expresión “Jehova-Jireh” y no a la provisión de nuestros deseos personales.

Palabras finales

Génesis continúa relatando lo que sucedió con:

[+] Ismael, que fue expulsado por Abraham, junto con su madre Agar, por consejo de Sara, aunque el muchacho sobrevivió y se hizo fuerte (Génesis, 21:8-21);

[+] Isaac (hijo de Abraham), con quien Dios renovó el pacto hecho con Abraham;

Génesis, 26:2 Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. 26:3 Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, 26:5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes. 

[+] Jacob, (hijo de Isaac y nieto de Abraham), con quien Dios renovó el pacto hecho con Abraham;

Génesis, 28:12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 28:13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 28:14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 28:15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.

Nótese que:

[1] los pactos con Isaac (Génesis, 26:2-5) y con Jacob (Génesis, 28:12-15) solo fueron “renovaciones” del pacto primigenio que Dios hizo con Abraham, bajo la cuarta dispensación llamada “promesa”;

[2] los pactos que Dios hizo con David (1 Samuel, 7) y con Salomón (1 Reyes, 3:3-15, 2 Crónicas, 1:1-13), no fueron dispensaciones sino solo pactos hechos con reyes, bajo la quinta dispensación llamada la ley de Moisés;

[+] Y finaliza con la historia de José (hijo de Jacob), su venta como esclavo en Egipto, su ascenso al poder como número dos de Faraón y con el ingreso de Jacob en Egipto, donde Israel se convertiría en un gran pueblo.

El libro de Éxodo comienza con la muerte de José:

Éxodo, 1:6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. 1:7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra. 1:8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José;

Sigue con la esclavitud de Israel:

Éxodo, 1:13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 1:14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor. 

Y continúa con el llamamiento de Moisés (Éxodo, 3) para liberar a Israel de la esclavitud y con la recepción de la ley en el monte Sinaí (Éxodo, 19 y 20).

Así concluye la cuarta dispensación (la promesa), para dar comienzo a la quinta dispensación (la ley de Moisés).


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

viernes, 8 de noviembre de 2019

EL GOBIERNO HUMANO


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Introducción

Jack Kelley, el reconocido ensayista bíblico norteamericano (lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), observa:

La palabra griega de la que proviene la palabra dispensación solamente aparece siete veces en el Nuevo Testamento y solamente la traduce Pablo como tal en dos ocasiones:

Efesios, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 

Efesios, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 

Otros significados de esta palabra son comisión, mayordomía, administración, y economía.

Los que somos dispensacionalistas creemos que, a través de la historia, Dios ha tratado con la humanidad en diferentes maneras y en diferentes tiempos como parte del proceso de revelar Su carácter y Su plan para la humanidad y llamamos a estos diferentes períodos “dispensaciones”.

Por ejemplo, así como la salvación siempre ha sido por la fe, el camino a la salvación a través de la mayor parte del Antiguo Testamento era a través de Israel y requería también la obediencia a la Ley. Pero ese no es el caso durante la Era de la Iglesia.

Por consiguiente la manera como Dios trató con Israel en el Antiguo Testamento se llevó a cabo durante una dispensación diferente a la forma como Él está tratando con la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Se entiende el punto?.

Las dispensaciones divinas son siete:

[1] la inocencia;
[2] la conciencia;
[3] el gobierno humano;
[4] la promesa;
[5] la ley;
[6] la gracia; y
[7] el reinado milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4);

Las primeras cinco se han cumplido, la sexta está en proceso de cumplimiento y la séptima comenzara a cumplirse luego del rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17).

En el presente estudio nos centraremos en la tercera dispensación: el gobierno humano.

Introducción

Esta dispensación va del Diluvio a Abraham. Después del diluvio Dios le dijo a Noé que saliera a poblar la tierra (Génesis 9:1, 7). Los descendientes de Noé desobedecieron la orden de Dios, decidiendo en su lugar edificar una gran ciudad y una torre desde donde podrían estudiar las estrellas (Génesis 11:4). Dios confundió el idioma de las personas, obligándolas así a dejar de edificar la torre y las esparció sobre la faz de toda la tierra (Génesis 11:8-9).

La embriaguez de Noé y la maldición de Canaán

Génesis, 9:18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán. 9:19 Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra. 

Todas las naciones se originaron con los tres hijos de Noé:

SEM: sus descendientes poblaron las regiones asiáticas, desde las playas del Mediterráneo hasta el Océano Indico; de entre ellos Dios tomo a su pueblo Israel (de SEM viene la palabra 'semita').

CAM: sus descendientes fueron muy poderosos al principio y constituyeron los pueblos relacionados con los hebreos (ya sea como amigos o enemigos); se establecieron en África, en el litoral mediterráneo de Arabia y en Mesopotamia.

JAFET: sus descendientes formaron los pueblos indoeuropeos o arios; no sobresalieron en la historia, pero se convirtieron en las razas dominantes en el mundo moderno.

Génesis, 9:20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; 9:21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 9:22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre. 9:24 Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que le había hecho su hijo más joven, 9:25 y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. 9:26 Dijo más: Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, Y sea Canaán su siervo. 9:27 Engrandezca Dios a Jafet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sea Canaán su siervo. 9:28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años. 9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.

Los versículos anteriores hablan de una maldición proferida por el propio Noé sobre la descendencia de uno de sus hijos. Noé se había embriagado y estaba desnudo en su tienda. Su hijo Cam ("padre de Canaán") entra en la tienda y, en vez de cubrirlo, va a llamar a sus hermanos Sem y Jafet, quienes finalmente lo cubren. El pecado de Cam pudo haber sido no haber cubierto a su padre de entrada y haber permitido que sus hermanos lo vean así.

No obstante, algunos estudiosos piensan que esto (solo ver desnudo a su padre) no es algo tan grave como para heredar una maldición semejante y sugieren que, en realidad, Cam cometió con su padre Noé, estando este embriagado, alguna especie de acto homosexual. Esto parece encontrar sustento en Levítico, 18 (Actos de inmoralidad prohibidos) donde posteriormente Dios prohíbe “descubrir la desnudez” de personas que no sean el cónyuge. La frase "descubrir la desnudez" de Levítico, 18 parece referirse no solamente a ver la desnudez de otra persona sino principalmente a hacerlo con algún fin de delito sexual (que no necesariamente implica consumar un acto sexual).

Cuando Noé se enteró de la vergonzosa acción de Cam, pronuncio una maldición sobre Canaán, el hijo de Cam (no sobre Cam mismo):

[1] Tal vez Canaán estuvo de alguna manera implicado en el pecado de Cam o tenia los mismos defectos de carácter de su padre. La maldición indicaba que los descendientes de Canaán serian oprimidos y estarían bajo el dominio de otras naciones. Por el contrario, los descendientes de Sem y Jafet serian bendecidos por Dios (Génesis, 9:26-27).

2] Esta profecía de Noé era condicional para todos los afectados. Cualquiera de los descendientes de Canaán que se volviera a Dios también recibiría la bendición de Sem (Josué, 6:22-25, Hebreos, 11:31) mientras que los descendientes de Sem y Jafet que se apartaran de Dios sufrirían la maldición de Canaán (Jeremías, 18:7-10).

Los descendientes de los hijos de Noé

Génesis, 10:1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio.

El propósito del capítulo 10 de Génesis, es mostrar como todas las naciones y los pueblos de la tierra descendieron de Noé y de sus hijos después del diluvio:

Génesis, 10:32 Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.

La descendencia de Jafet:

Génesis, 10:2-5 enumera a los descendientes de Jafet, que fueron al norte y se establecieron alrededor de las tierras costeras de los mares Negro y Caspio. Se convirtieron en los progenitores de las razas medas, griegas y caucásicas de Europa y Asia.

Los descendientes de Jafet formaron los pueblos indoeuropeos o arios. No sobresalieron en la historia antigua. Sin embargo se convirtieron en las razas dominantes del mundo moderno.

La descendencia de Cam:

Génesis, 10:6-20 enumera a los descendientes de Cam, que se establecieron en el sur de Arabia, en el sur de Egipto, en la costa este del Mediterráneo y en la costa norte de África.

Los descendientes de Canaán (Génesis, 10:15-19) se establecieron en un territorio al que se le dio el nombre de Canaán, que más tarde llego a ser la patria del pueblo judío.

Los descendientes de Cam fueron muy poderosos al principio de la historia del mundo antiguo. Constituyeron los pueblos más relacionados con los hebreos, ya fuera como amigos o enemigos y se establecieron en África, en el litoral mediterráneo de Arabia y en Mesopotamia.

La descendencia de Sem:

Génesis, 10:21-31 enumera a los descendientes de Sem, que se establecieron en Arabia y en el valle del Oriente Medio. Incluyen a judíos, asirios, sirios y elamitas.

En estos versículos, entre los descendientes de Sem, aparece Heber, a quien nacieron dos hijos: Peleg y Joctán.

Génesis, 10:25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

El nombre Peleg significa “división” porque la Biblia dice “en sus días fue repartida la tierra”. ¿Qué significa esto?.

Durante los seis días de la creación, la tierra seca emergió de las aguas:

Génesis, 1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

De las aguas del mar emergió lo seco. No había continentes. Es lo que los científicos llamaron PANGEA, una sola masa física de tierra que luego se dividió en los continentes que conocemos hoy:


En los “días de Peleg”, entonces, se “dividió” el continente único llamado Pangea.

Los descendientes de Sem poblaron las regiones asiáticas, desde las playas del Mediterráneo hasta el Océano Indico, ocupando mayormente el territorio entre Jafet y Cam. De entre ellos, Dios escogió a su pueblo Israel (a quienes se les llama "semitas" debido a que son descendientes de Sem).

A los efectos del estudio de esta dispensación, nos vamos a detener en los descendientes de Cam:

Génesis, 10:6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. 10:7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán. 10:8 Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. 10:9 Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. 10:10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. 10:11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, 10:12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

Cam, el hijo cuya descendencia maldijo Noé, engendro a Cus y Cus engendro a Nimrod.

Al respecto, el predicador judío mesiánico David Diamond observa:

La Biblia Reina Valera dice "Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová" (Génesis, 10:8-9), pero la Escritura original dice "Nimrod, vigoroso cazador en OPOSICION a Dios". Nimrod fue el primer poderoso de la Tierra y entre las ciudades que formaban su reino estaban BABEL y la famosa ciudad de NINIVE.

La torre de Babel

Génesis, 11:1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 11:2 Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 11:3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 11:4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 11:5 Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 11:6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 11:7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. 11:8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 11:9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Al respecto, David Diamond observa:

En los días de un hombre llamado Nimrod, quien fue el primer poderoso de la Tierra, este hombre sedujo a la humanidad para que desobedeciera el mandato de Dios, el cual, como hemos visto, era multiplicarse y llenar la tierra (Génesis, 9:1, 7).

Sin embargo, los hombres escogieron desobedecer a Dios. Nimrod hizo que la humanidad se juntara en un único lugar para construir una torre cuya cúspide llegara al cielo, desobedeciendo el mandato de Dios.

Hacerse un nombre quiere decir hacerse fama, “por si fuéramos esparcidos sobre la faz de la Tierra”, dijeron. Esta gente sabía perfectamente que estaba desobedeciendo a Dios, ya que, esparcirse sobre la faz de la Tierra era, precisamente, el mandato de Dios (Génesis, 9:1, 7). La humanidad, en la época de BABEL, tuvo una sola virtud: la unidad. El problema fue que se unieron contra Dios.

Esta situación de confusión, caos o anarquía que se produjo en los días de Nimrod y que abarco el mundo entero, perjudico a la humanidad y se convirtió, prácticamente, en la cuna de todas las religiones falsas del mundo.

Lo que ocurrió en la TORRE DE BABEL:

[1] Origino todos los idiomas del mundo (antes de BABEL, se hablaba un solo idioma);

[2] Provoco la dispersión de la humanidad a lo largo y a lo ancho de toda la Tierra (finalmente se cumplió, como siempre, lo que había ordenado Dios); y

[3] Fue la cuna de todas las religiones falsas que hay en el mundo;

Toda religión falsa tiene su origen babilónico, en la TORRE DE BABEL: culto a lo creado y no al Creador. Muchos, incluso, sostienen que el mismo origen de la masonería lo podemos encontrar en la historia de la torre de Babel:

Génesis, 11:3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

El ladrillo y la mezcla son los principales materiales de construcción utilizados por un albañil (en francés "masón"). En respuesta a la confusión de idiomas que provoco Dios es que la masonería desarrollo todo un sistema de símbolos y de saludos entre masones, que permiten la identificación como masón y que son compartidos por los masones de todo el mundo (aunque hablen lenguas distintas).

En Génesis, 11:7 encontramos la segunda referencia de Dios a sí mismo en "plural", siendo este un claro indicio de la unidad trina de Dios (la Trinidad):

Génesis, 11:7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

La otra referencia la encontramos en:

Génesis, 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; 

Los descendientes de Sem

En Génesis, 11:10-26 se hace una descripción ahora pormenorizada de los descendientes de Sem hasta llegar a Taré, quien engendro a Abraham:

Génesis, 11:26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán. 

Con Abraham inicia la cuarta dispensación llamada “la promesa”.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

martes, 5 de noviembre de 2019

LA CONCIENCIA


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Introducción

Jack Kelley, el reconocido ensayista bíblico norteamericano (lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), observa:

La palabra griega de la que proviene la palabra dispensación solamente aparece siete veces en el Nuevo Testamento y solamente la traduce Pablo como tal en dos ocasiones:

Efesios, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 

Efesios, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 

Otros significados de esta palabra son comisión, mayordomía, administración, y economía.

Los que somos dispensacionalistas creemos que, a través de la historia, Dios ha tratado con la humanidad en diferentes maneras y en diferentes tiempos como parte del proceso de revelar Su carácter y Su plan para la humanidad y llamamos a estos diferentes períodos “dispensaciones”.

Por ejemplo, así como la salvación siempre ha sido por la fe, el camino a la salvación a través de la mayor parte del Antiguo Testamento era a través de Israel y requería también la obediencia a la Ley. Pero ese no es el caso durante la Era de la Iglesia.

Por consiguiente la manera como Dios trató con Israel en el Antiguo Testamento se llevó a cabo durante una dispensación diferente a la forma como Él está tratando con la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Se entiende el punto?.

Las dispensaciones divinas son siete:

[1] la inocencia;
[2] la conciencia;
[3] el gobierno humano;
[4] la promesa;
[5] la ley;
[6] la gracia; y
[7] el reinado milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4);

Las primeras cinco se han cumplido, la sexta está en proceso de cumplimiento y la séptima comenzara a cumplirse luego del rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17).

En el presente estudio nos centraremos en la segunda dispensación: la conciencia.

Introducción

Entre la Caída y el Diluvio, Dios permitió que la conciencia humana gobernara su comportamiento sin necesidad de la intervención divina. Debido a la naturaleza pecaminosa transmitida por los primeros padres de la humanidad, el resultado fue que “la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5). Dios pronunció el juicio sobre el mundo y destruyó a todas las personas excepto a ocho miembros de la raza humana en el Diluvio Universal.

Caín y Abel

Una de las consecuencias de la desobediencia de Adán y Eva en el Huerto del Edén fue que Dios maldijo la tierra:

Génesis, 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 

En Génesis, 4 se nos relata que Eva concibe de Adán a Caín:

Génesis, 4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.

Eva pensó que su hijo Caín era la simiente prometida en Génesis, 3:15. En Génesis, 4:1 Eva dijo “por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Caín significa precisamente "adquirido". Se miraba al niño como un don (regalo) de Dios.

Génesis, 4:2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 

Luego Eva concibió a Abel. El nombre Abel significa "vanidad, vapor". Ya desde el mismo principio vemos una división del trabajo: mientras a Caín se lo identifica con la tierra y con el oficio de labrador, a Abel se lo asocia con el ganado y con el oficio de pastor. Y, como Dios ya había maldecido la tierra (Génesis, 3:17), Caín (como labrador de la tierra) quedo asociado a esa maldición.

Un día ambos (Caín y Abel) trajeron ofrendas al Señor:

Génesis, 4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Y a causa de esto, tuvo celos Caín de su hermano Abel y lo mato:

Génesis, 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 4:11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 4:12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.

Y se apartó Caín de la presencia de Dios:

Génesis, 4:13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 4:14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 4:15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. 4:16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. 

Por la Palabra de Dios sabemos que Abel trajo su ofrenda por fe:

Hebreos, 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la Palabra de Dios, sabemos que la fe viene por el oír:

Romanos, 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Si la fe viene por el oír, entonces Dios debe haber enseñado a Adán y a su familia como acercarse a Él, luego de la expulsión del paraíso. La gloria de Dios habitaba en el árbol de la vida (el otro árbol del paraíso, además del árbol de la ciencia del bien y del mal) pero el acceso a él había quedado restringido con el querubín custodiando el camino.

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios:

Hebreos, 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

Además de la fe, Adán también sabía que el acercamiento a Dios debía incluir un sacrificio de sangre, ya que resulta obvio que Dios mato un animal para vestirlos con “túnicas de pieles”:

Génesis, 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados:

Hebreos, 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Aun sabiendo que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos, 11:6) y que, sin derramamiento de sangre, no puede haber remisión de pecados (Hebreos, 9:22), Caín trajo de la tierra maldita una ofrenda "sin sangre" (verduras). Aunque tal vez fue sincera, su ofrenda no fue aceptada por Dios. Caín no tenía fe en la Palabra de Dios, ni dependencia en el sacrificio (de sangre) de un sustituto, como si las tuvo Abel.

Judas habla acerca del "camino de Caín", que es la senda de la "religión sin sangre", es decir, de la religión basada en las obras humanas y en la justicia propia.

Judas, 1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

La descendencia de Caín fue:

[+] Lamec (Génesis, 4:19) fue el primero que rechazo el principio de monogamia ordenado por Dios (Génesis, 2:24);
[+] Jabal (Génesis, 4:20) el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados;
[+] Jubal (Génesis, 4:21) el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta;
[+] Tubal Caín (Génesis, 4:22) artífice de toda obra de bronce y de hierro;

La familia impía de Caín desarrollo y centro su vida en torno a las artes seculares y los negocios, estableciendo un procedimiento de confianza en sí mismos (auto confianza). Caín y sus descendientes fueron los pioneros de la civilización humana que no conoce a Dios. Una motivación fundamental en todas las sociedades humanísticas es la tentativa por vencer la maldición de Caín y recobrar el paraíso sin sumisión a Dios.

En otras palabras, el sistema mundial, en su rebelión contra Dios, está fundado en el principio de auto redención de la raza humana.

La descendencia de Set:

Génesis, 4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. 4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Set y su descendencia, por el contrario, “comenzaron a invocar el nombre de Jehová” a fin de expresar su dependencia de Él. De esta manera, se fueron desarrollando en la tierra dos grupos familiares fundamentalmente distintos: los piadosos y los impíos.

La descendencia de Adán

[+] Adán, a los 130 años, engendro a Set y vivió Adán hasta los 930 años y murió (Génesis, 5:3-4);
[+] Set, a los 105 años. Engendro a Enos y vivió Set hasta los 912 años y murió (Génesis, 5:5-8);
[+] Enos, a los 90 años, engendro a Cainan y vivió Enos hasta los 905 años y murió (Génesis, 5:9-11);
[+] Cainan, a los 70 años, engendro a Mahalaleel y vivió Cainan hasta los 910 años y murió (Génesis, 5:12-14);
[+] Mahalaleel, a los 65 años, engendro a Jared y vivió Mahalaleel hasta los 895 años y murió (Génesis, 5:15-17);
[+] Jared, a los 162 años, engendro a Enoc y vivió Jared hasta los 962 años y murió (Génesis, 5:18-20);
[+] Enoc, a los 65 años, engendro a Matusalén y vivió Enoc hasta los 365 años, pero no murió sino que fue arrebatado (Génesis, 5:21-24);
[+] Matusalén, a los 187 años, engendro a Lamec y vivió Matusalén hasta los 969 años y murió (Génesis, 5:25-27);
[+] Lamec, a los 182 años, engendro a Noé y vivió Lamec hasta los 777 años y murió (Génesis, 5:28-31);

La frase “engendro a” también puede significar “vino a ser antepasado de”. De este modo, estas genealogías (como otras genealogías de la Biblia), no tienen el propósito de mencionar a cada persona de la descendencia.

Y de Lamec nació Noé, quien tuvo tres hijos:

Génesis, 5:32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

La maldad de los hombres

Génesis, 6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 6:2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 

Lo más probable es que "los hijos de Dios" se refiera a hombres que eran descendientes del linaje piadoso de Set (Génesis, 4:25). Ellos comenzaron a casarse con "las hijas de los hombres", es decir, mujeres de la familia impía de Caín (Génesis, 4:17).

La teoría de que "los hijos de Dios" eran ángeles es menos probable en vista de las palabras de Jesús de que los ángeles no se casan (Mateo, 22:30, Marcos, 12:25). Esta unión de justos con los injustos condujo a "la maldad" (Génesis, 6:5). Los justos se distrajeron con lo malo. Como resultado, la tierra se corrompió y se llenó de violencia (Génesis, 6:11-13).

Hay una teoría que sostiene que los “hijos de Dios” mencionados en los versículos anteriores eran, en realidad, ángeles, los cuales viendo que las “hijas de los hombres” (mujeres normales) eran hermosas se allegaron a ellas (tuvieron relaciones sexuales), de donde surgieron los gigantes mencionados en Génesis, 6:4. Estos ángeles serian una segunda tanda de “ángeles caídos” (la primera tanda fue la que siguió a Satanás en su rebelión). El Evangelio de Judas pareciera abonar esta teoría:

Judas, 1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

Dios decide acortar la vida del hombre:

Génesis, 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

Arrepintiéndose, incluso, de haberlo creado:

Génesis, 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6:6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 

En el tiempo de Noé el carácter del pecado humano se manifestó flagrantemente de dos maneras:

[1] la lujuria sexual; y
[2] la violencia;

La depravación humana no ha cambiado. Todavía es mediante la lujuria y la violencia que la maldad encuentra expresión desenfrenada. Hoy la inmoralidad, la impiedad, la pornografía y la violencia dominan la sociedad (Mateo, 24:37-39, Romanos, 1:32).

Y es cuando decide raer al hombre de la tierra:

Génesis, 6:7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Noé construye el arca

Génesis, 6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. 6:9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. 

En medio de la extendida iniquidad y maldad de aquellos días (Génesis, 6:5), Dios encontró en Noé a un hombre que todavía buscaba la comunión con El y que era justo. La expresión "perfecto en sus generaciones" indica que él se mantuvo separado de la moral perversa de la sociedad que lo rodeaba.

Génesis, 6:10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. 6:11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 6:12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 

La palabra hebrea "arca" significa una embarcación para flotar y aparece solo aquí y en Éxodo, 2:3, 5 donde también se emplea para referirse a la arquilla en la que fue colocado el niño Moisés.

Génesis, 6:15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 6:16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 6:17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 

Se dan las dimensiones del arca en "codos". Un "codo" antiguo equivalía a unos 45 centímetros, de modo que el arca tenia aproximadamente 135 metros de largo, 22,5 metros de ancho y 13,5 metros de alto. Su capacidad de carga era igual a más de 300 vagones de ferrocarril. Se calcula que el arca podía dar cabida a unas 7000 clases de animales.

Hebreos, 11:7 sugiere que el arca es un tipo de Cristo, quien es el medio para que el creyente se salve del juicio y de la muerte (1 Pedro, 3:20-21).

Génesis, 6:18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

A través de su pacto, Dios le prometió a Noé que sería librado del juicio que vendría mediante el diluvio. Noé respondió al pacto de Dios creyendo en El y en su Palabra (Génesis, 6:13, Hebreos, 11:7). Se demostró su fe al actuar “con temor” (Hebreos, 11:7) y al preparar el arca y entrar en ella (Génesis, 22, 7:7, 1 Pedro, 3:21).

Génesis, 6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.

Y Noé obedeció a Dios en todo:

6:22 Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.

El diluvio

Una gracia de siete días:

Génesis, 7:4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. 7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. 7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

Y pasados esos siete días de gracia, el diluvio comenzó:

Génesis, 7:10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. 7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 7:12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 7:13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;

Dos acontecimientos cataclísmicos provocaron el diluvio: la erupción de grandes depósitos de agua subterránea, tal vez causada por terremotos con subsecuentes enormes marejadas de los océanos y lluvias torrenciales que cayeron sobre la tierra durante 40 días (Génesis, 7:12).

[1] De esta manera, fuera del arca murieron todas las criaturas vivientes, tanto seres humanos como animales, que por lo regular vivían en tierra seca (Génesis, 7:21-22, Mateo, 24:37-39, 1 Pedro, 3:20, 2 Pedro, 2:5).

[2] El agua subió a tal altura que cubrió “todos los montes altos que había debajo de todos los cielos” (Génesis, 7:19-20). Toda la tierra fue cubierta de agua. Esto indicaría un diluvio universal y no sencillamente uno local limitado a una pequeña parte de la tierra (2 Pedro, 3:6). El agua comenzó a retirarse solo después de 150 días (Génesis, 7:24). El arca de Noé vino finalmente a reposar sobre una de las montañas de Ararat (Armenia), 740 km de donde partió (Génesis, 8:4).

[3] La tierra se secó y Noé salió del arca 377 días después que comenzó el diluvio (Génesis, 8:13-14).

[4] El apóstol Pedro afirma que el mundo antediluviano "pereció" (2 Pedro, 3:6). Esto sugiere que, debido al enorme cataclismo topográfico, la tierra antediluviana se transformó de manera radical, tanto física como geológicamente, en la tierra que ahora existe.

Génesis, 7:17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 7:18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 7:19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 7:20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. 7:21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 

Y prevalecieron las aguas por espacio de 150 días (Génesis, 7:24).

Las aguas comienzan a bajar

Génesis, 8:1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

Noé no había tenido noticias de Dios durante 150 días (Génesis, 7:24). Se estaba probando su fe, porque él no tenía idea alguna de cuando bajarían las aguas o cuando Dios intervendría otra vez. Entonces Dios actuó por interés y amor por Noé y su familia. Se registran las relaciones de Dios con Noé para darle a todo el fiel pueblo de Dios la esperanza y la confianza en sus caminos.

Si por largo tiempo Dios no ha actuado en la vida de un creyente, puede este estar seguro de que El actuara otra vez y que le manifestara su cuidado amoroso. En la actualidad la tarea del creyente es acercarse al Señor y seguir en fiel obediencia a su Palabra y a su Espíritu (Proverbios, 3:5-6, 16:3, Filipenses, 2:13).

Génesis, 8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. 8:3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. 8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. 8:5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. 

Transcurridos cuarenta días, Noé abrió la ventana del arca y envió un cuervo y tres palomas para ver si estos hallaban tierra firme (Génesis, 8:6-12). Cuando la última paloma ya no regreso, Noé abrió la ventana del arca y vio que la tierra estaba seca (Génesis, 8:13). Y salieron Noé, su familia y los animales del arca (Génesis, 8:15-19) y edifico un altar a Dios:

Génesis, 8:20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. 8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. 8:22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

El pacto de Dios con Noé

Entonces Dios manda a Noé y su familia a multiplicarse y llenar toda la tierra:

Génesis, 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Este mandamiento es muy importante porque es el mandamiento que van a desobedecer Nimrod y su gente cuando, en lugar de multiplicarse y llenar toda la tierra (Génesis, 9:1), decidan asentarse en un lugar y edificar “una torre, cuya cúspide llegue al cielo (la torre de Babel) para hacernos un nombre (fama), por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra” (Génesis, 11:4).

Dios instituye la pena de muerte para los homicidas:

Génesis, 9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
Y vuelve a recordar el mandamiento que más tarde quebrantarían Nimrod y su gente:

Génesis, 9:7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

El pacto de Dios seria con Noé, su familia, sus descendientes y con todo ser viviente (Génesis, 9:9-10) y consistiría en lo siguiente:

Génesis, 9:11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y este pacto tendría una señal:

Génesis, 9:12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 9:13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 9:14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 9:15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. 9:16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. 9:17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra. 

Y esa señal estaría representada por el arco iris.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA