lunes, 9 de diciembre de 2019

RECUERDOS MENTIROSOS


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La batalla contra nosotros mismos

De las mil batallas que vayamos a enfrentar, la más difícil es cuando tengamos que enfrentarnos a nosotros mismos. Conocer nuestras limitaciones, nuestras miserias, nuestros pros y nuestras contras. No hay territorio más crítico que nuestra propia mente. Liberar nuestra mente, para poder pensar como Dios quiere, es probablemente la batalla más difícil que tengamos que librar como cristianos.

La manera en que uno piensa, es como se va a comportar:

Proverbios, 23:7 Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Nuestra mente determina nuestra vida, como nos paramos ante la vida, como reaccionamos. Ahí es cuando nos cae la moneda de que, para encontrar la libertad absoluta, debemos pelear durante gran parte de nuestra vida para liberar nuestra mente. Toda batalla que libramos en el mundo exterior, primero debemos librarla en nuestro mundo interior.

La cautividad de la mente

Nuestro Señor, citando a Isaías, dijo:

Lucas, 4:18   El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 

Liberar la mente de alguien es más complejo que hacer que, alguien que está en una silla de ruedas, empiece a caminar. Los milagros como el de la silla de ruedas o el que tira las muletas, el de la muela emplomada con oro, suelen ser más llamativos. Hay, incluso, un tiempo de testimonio: “¿qué hizo Dios con su vida?”, “bueno, yo tenía cáncer y el Señor me sano”. Este es el poder de Dios también. O “yo no podía caminar”, bueno, “haga lo que no podía hacer: venga para acá, vaya para allá, salte”. Son milagros que podemos ver de manera gráfica.

Pero en cuanto a la libertad de la cautividad mental, cuando una mente se libera, es muy difícil escuchar “yo vine a este servicio con la mente cerrada y Dios me la abrió”. Y este es uno de los desafíos más difíciles que puede enfrentar un pastor, un líder. Orar por un enfermo y que Dios haga la obra, hemos visto cientos de milagros. Pero la mente, cuando esta cautiva, a pesar de que es una promesa de Dios el dar libertad a los cautivos (Lucas, 4:18), es una tarea que demanda oración, que demanda fe, porque una mente cerrada no nos deja ver el futuro en fe. En cambio, si la mente es libre, las posibilidades que tenemos en el futuro son infinitas.

Una mente libre permite ver oportunidades que permanecen cerradas para quienes tienen un pensamiento limitado. Quien tiene el pensamiento limitado, no ve nada. Pero, el que tiene la mente libre, dice “yo le creo cualquier cosa a Dios”.

2 Corintios, 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Solo una mente libre, donde no hay cautividad, le puede creer a Dios como un niño. Para tener una fe de niño, debemos tener una mente libre de toda cautividad. Si uno no conoce bien su propia mente, puede caer en el error de ser un prisionero de su pensamiento limitado, transformándose en preso y carcelero a la vez. Encerrar la mente en una celda de modo que no pueda ensancharse, que no se abre a lo nuevo que Dios quiere hacer. Abrir la mente no es una cosa humanista o secular.

La Biblia relata que iban unos caballeros a una aldea llamada Emaús, luego de la resurrección de Jesucristo. Cristo había muerto en la cruz, había estado tres días en la tumba, resucita y estos dos no saben que Jesús resucitado se les une en el camino y lo que pasa es muy llamativo:

Lucas, 24:13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios  de Jerusalén. 24:14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 24:16 Más los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 

O sea, era Cristo resucitado que se les unió en el camino y no le conocieron. Entonces comenzaron a hablar con Jesús, desde Moisés, siguiendo por todos los profetas y esto nos da la pauta de que estos hombres no eran neófitos (desconocedores de las Escrituras) y entonces el Señor se les puso a explicar todas las Escrituras que hablaban de Él. Lo que había dicho Moisés, lo que había dicho Abraham, lo que había dicho Isaías, entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron y Jesús desapareció de su vista:

Lucas, 24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más él se desapareció de su vista. 24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Estos hombres no dijeron “cuando Jesús nos leía las Escrituras” sino que utilizan la palabra “abría” (es el mismo verbo que se utiliza para decir que les fueron “abiertos” los ojos). O sea que hay dos cosas que se están abriendo ahora: los ojos y las Escrituras. Primero se les abrieron los ojos y vieron que era Jesús y después se les abrieron las Escrituras y vieron que era el Mesías. Es como cuando tú lees un versículo decenas de veces pero, de pronto, en un momento de crisis en tu vida, ese versículo cobra un sentido como nunca antes. Se te “abren” las Escrituras.

Lucas, 24:45 Entonces les abrió el entendimiento [la mente], para que comprendiesen las Escrituras; 

A estos hombres les fueron abiertos:

[1] los ojos (Lucas, 24:31);
[2] las Escrituras (Lucas, 24:32); y
[3] la mente (Lucas, 24:45);

Primero abrimos los ojos cuando aceptamos a Cristo en el corazón (estábamos perdidos en el pecado y Cristo nos salvó), luego se nos abren las Escrituras (vamos al seminario, estudiamos la Palabra) y luego hay una tercera apertura, que es la mente, para comprender las Escrituras.

O sea: podemos ser cristianos y ser cautivos de la mente.

Lo que no usamos se atrofia

Cualquier parte de nuestro cuerpo que no usamos, se empieza a atrofiar. Lo que no usas, se atrofia. Incluso los que hacen actividad física, si tienen un entrenador personal., les dirá “vamos a cambiar las rutinas”, porque si siempre haces las mismas rutinas, levantas siempre el mismo peso, si siempre caminas las mismas distancias, los músculos se terminan amoldando al estrés al que sometes tu cuerpo y tus músculos dejan de crecer.

El cuerpo se adapta a todo. Y, dentro de esa adaptación, está la atrofia. Y el cerebro es un órgano que, cuando no se usa, también se atrofia. La conexión entre las neuronas deja de regenerarse. En el cerebro siguen creciendo las conexiones neuronales. Esto se llama “neurogénesis”. Hay un cableado, que se sigue abasteciendo a sí mismo. El cerebro es el único órgano que se sigue ensanchando. La “neurogénesis” continua en la vida del cerebro adulto. Pero el cerebro se sigue ensanchando si y solo si lo sometemos al estrés de aprender. De otro modo, el cerebro “queda ahí”, con lo que aprendió.

Los niños pueden aprender hasta siete idiomas, porque la “neurogénesis” recién comienza. Y está científicamente comprobado que, en la vida adulta, podemos seguir aprendiendo más todavía, si sometemos al cerebro al estrés de seguir aprendiendo.

Es imposible recordar todo

La mayor parte de nuestra vida ha sido olvidada. No hay un cerebro que pueda almacenar toda nuestra vida. Diariamente (se cree que por las noches) el cerebro inicia una limpieza. El cerebro tiene que auto limpiarse y esto es parte de la creación de Dios para dar lugar al futuro, para dar lugar al mañana, sino, con treinta años vividos, tenemos ocupado el 100% del cerebro y no podemos vivir más. Entonces, el cerebro lo que hace es limpiar los recuerdos y la mayoría de las experiencias, los momentos, los detalles, desaparecen, ocultos, tras algunos pequeños momentos seleccionados al que denominamos “nuestro pasado”.

Nadie recuerda toda su infancia, nadie recuerda toda su juventud. Solo recordamos fragmentos que estuvieron conectados a lo que sentimos o a como nos hicieron sentir. Pero no recordamos todos los días del colegio, todos los nombres de quienes fueron nuestras maestras o nuestros compañeros. Hay personas que, cuando teníamos diez años, eran muy importantes para nosotros y hoy no recordamos ni la cara, ni el nombre. Y esto sucede sin que nos demos cuenta. Olvidamos recordar y la mente se va liberando. Por cada momento que recordamos, hay otros mil que olvidamos.

De hecho, nuestro cerebro borra momentos que han sido escabrosos y traumáticos. Hay personas que arrastran una tristeza y no saben bien por qué. Luego, haciendo sanidad interior o en algún momento en un culto, se acuerdan que fueron abusadas. Pero ¿cómo podrían olvidar una cosa así?. Hay gente que lo tiene como un recuerdo traumático y, literalmente, su cerebro lo quito de la parte consiente y lo puso en el inconsciente.

El cerebro los libero de esa carga y lo oculto en el subconsciente. Pero claro, su vida se definió a partir de ese abuso, aunque la persona no lo recuerde. Pero Dios lo saca a la luz, no para hacer sufrir a la persona sino para extraerlo, para sanarla y, a partir de aquí, todas las cosas son hechas nuevas. Pero el cerebro es tan sabio y tan noble que, a veces, borra momentos tristes que, si nos acordáramos, no podríamos vivir en el presente ni, mucho menos, proyectar hacia el futuro.

Somos como pensamos

Pero hay algunos recuerdos que si quedan para toda nuestra vida y es el laberinto por el cual tienen que viajar nuestras experiencias futuras. Las experiencias del futuro viajan por el laberinto de los recuerdos que sí, valga la redundancia, nos acordamos, de los momentos del pasado que si los tenemos presente. Los recuerdos, sea que estén el consciente o en el subconsciente, crean barreras por las cuales filtramos nuestras experiencias.

Los primeros seis años de vida de un ser humano, marcan la vida adulta que va a tener, la forma de pararse ante la vida, la forma de reaccionar, el carácter. Después la vida nos va enseñando mucho y el entorno nos va cambiando, pero la esencia es formada en los primeros seis años. Y estos recuerdos filtran nuestra manera de ser.

Si nos criamos en un hogar donde todo era grito, donde todo era negatividad, de grandes buscamos pastores e iglesias que se identifican con esas experiencias.

Hay gente a la que le gusta que le “peguen” (regañen, reprendan) desde el pulpito. Y donde se topan con alguien que les predica sobre la gracia divina, inmediatamente dicen “eso no es de Dios”. Es su filtro mental: si no es como ellos creen que debe ser, entonces no es de Dios. Si no se van de la iglesia con culpa, entonces Dios no ha hablado.

Otros cristianos, más lúcidos, son libres. Tienen convicción de pecado, se arrepienten, confiesan y rápidamente restauran la comunión con Dios y se van felices de la iglesia, porque le han entregado sus cargas al Señor. Ellos se sacan la culpa a los cinco minutos, a los pies de la cruz.

La mayordomía de la mente

Cuando uno conoce su mente empieza a escoger sus recuerdos. Lo que recuerdas es el modo en que moldeas tu mente y después tu vida. Los recuerdos son el diseño de tu mente. Hay gente que para poder honrar a sus padres tiene necesariamente que seleccionar sus recuerdos. No pueden recordar todo sino que tienen que seleccionar sus recuerdos y eso provoca honra.

Porque si recordáramos absolutamente todo, por ahí no nos darían ganas de honrarlos. O, lo que es peor, si seleccionáramos las partes más feas, no solo no los honramos sino que empezaríamos a odiarlos.

Por eso hay que seleccionar los buenos recuerdos. Esto es la mayordomía de la mente, es decir, ejercer dominio sobre los recuerdos. Hay cosas buenas que nos han pasado. Pero a veces la mente nos engaña y se va para las partes más feas. Y si recordamos solo las partes más feas editadas, así es como vamos a ver el presente y esperar el futuro. Entonces uno tiene que administrar sus recuerdos porque “tal es su pensamiento, tal es el” dice la Palabra (Proverbios, 23:7).

Todos convivimos con un vago

El cerebro es un musculo perezoso. Por eso somos tan enseñables y, una vez que aprendemos algo, no lo queremos desaprender, por pereza. El cerebro es tan vago que, cuando aprende algo, no hay modo de sacárselo. Desaprender es lo más difícil que podemos vivir como seres humanos. Es la peor batalla.

Por eso lo que llevo a la cruz al Señor fue cuando dijo: “oísteis que fue dicho a los antiguos y aprendisteis por Moisés tal cosa, más yo os digo” (Mateo, 5:21-42). Aun cuando Jesús venía a simplificar la ley, no lo aceptaban porque tenían que desaprender la ley. Si te dan 613 normas de tránsito (el número no es caprichoso ya que esa es la cantidad de preceptos que componen la ley de Moisés, incluidos los 10 mandamientos) y sube un nuevo presidente que dice “solo hay 3 normas de tránsito” ¿por qué te enojarías con él?.

Cuando le preguntaron a Jesús cual era el principal mandamiento (Mateo, 22:34-36), Jesús podría haber dicho “no, cumplan las 613 normas de la ley de Moisés”. Sin embargo, el Señor dijo:

Mateo, 22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 22:38 Este es el primero y grande mandamiento. 22:39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 22:40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Pero ellos dicen no, porque eso no es lo que aprendimos. Es lo mismo cuando muchos afirman “yo defiendo la senda antigua”. Defender la “senda antigua” no es otra cosa que defender una vieja manera de hacer las cosas. Protegemos el fuerte del asedio de la modernidad y decidimos que no vamos a aprender nada nuevo.

Pero la Biblia habla de la relación de Dios con lo nuevo:

Lamentaciones, 3:22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. 3:23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Isaías, 43:19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

1 Corintios, 2:9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Dios ama lo nuevo. Él no ha dejado de crear en el sexto día. El sigue siendo creativo. Pero nuestro cerebro es tan vago que, una vez que aprendemos algo, no queremos dejar de creerlo. La misma estructura que nos hace enseñables, también no hace inenseñables.

Si viene el vino nuevo y el odre es viejo, el odre se rompe y el vino se pierde:

Marcos, 2:22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

La nueva revelación rompe la vieja estructura mental. La Biblia es un libro de novedades. Pero lo nuevo amenaza la tradición. Los cambios siempre asustan: “eso es nuevo, nunca lo vimos”. Pero no está haciendo nada malo, dicen algunos. Sí, pero seguramente a Dios no le gusta, contestan otros.

Si alguien cree que ya sabe todo, entonces no le queda nada por aprender. La Biblia llama a estar personas “necios o sabios en su propia opinión”:

Proverbios, 26:12 ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión?  Más esperanza hay del necio que de él.

Por lo general, las personas más inteligentes y preparadas son más conscientes de lo mucho que no saben. Los grandes genios, fueron genios principalmente por su curiosidad insaciable por lo desconocido, por lo que no estaba hecho. No se quedaron con que ya se inventó el fuego y la rueda. Cuando alguien exclama “mira todo lo que tengo que aprender todavía” está a un paso de la genialidad.

En cambio, cuando alguien cree que lo sabe todo y se pone en crítico, no puede recibir más de nadie (ni siquiera de Dios). Si no tienes cuidado de ti mismo, puede que estés atrapado en el interior de una mente cerrada. La arrogancia hace rígido el cerebro. La humildad, en cambio, te permite tener una mente que permanece abierta.

Cuando hay un alma enseñable, la mente se va ensanchando. Y rara vez una mente que se ensancha, vuelve a su tamaño original. Cuando Dios ensancha las estacas de tu mente, nunca más vuelves a convertirte en una persona pequeña:

Isaías, 54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. 54:3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.

El elefante, la soguita y el palito

Es notable la razón por la cual los elefantes, en lo circos, permanecen atados. En realidad, no hay cadenas para mantener atado a un elefante. Por eso se estila, cuando son chiquititos, atarles la patita a un palo con una soguita. El elefantito intenta liberarse durante dos o tres días y ve que no puede moverse. Su mente le dice: estas atrapado. Luego, el elefante gana peso, gana volumen y tamaño, y no solo podría liberarse de la cuerda que lo mantiene atado sino llevarse el circo entero a la rastra. Pero sus recuerdos le mienten. Sus recuerdos le dicen: ya probaste hace ya muchos años y no pudiste. Sus recuerdos le dicen que su pasado es su presente y también su futuro. Sus recuerdos le dicen que lo que experimento lo va a volver a experimentar.

Siempre tuviste mal carácter ¿por qué crees que vas a cambiar?. Hace muchos años que fumas o que bebes ¿por qué crees que vas a poder dejar de hacerlo?. Siempre fuiste pobre y nunca podrás dejar de serlo. La pobreza es un estado real, pero siempre proviene de un estado espiritual. La pobreza empieza en la mente. Hay gente que gana U$S 1.000 por mes y no le alcanza para nada. Dios lo bendice con un sueldo de U$S 2.000 y los gastos se le van a U$S 3.000. Dios lo bendice con U$S 5.000 y gasta U$S 6.000. Le vienen U$S 10.000 y gasta U$S 11.500. Porque su mente está preparada para saber que él trabaja para pagar cuentas y no para ganar y disfrutar. La mente se preparó para no tener.

Salir de Egipto, salimos la mayoría. Ahora, sacarse Egipto de adentro, pocos. Te puede costar años o toda la vida. La esclavitud es un estado mental, es una cautividad.

Dios es movimiento

El Señor, cuando quiere hablar con sus hombres, con sus profetas, le dice “sal de tu tierra y tu parentela”, “sal de la tienda”, “sube a la montaña”, “vete a la otra ciudad”, es decir, los mueve. Dios sabía que moverlos geográficamente, ponerlos en otra topografía, les iba a dar una nueva perspectiva. Aunque podría haberle hablado en su tienda, Moisés tenía que subir la montaña para encontrarse con Dios. Porque el caminar, el salir, el moverse, el probar cosas nuevas, provoca que el cerebro se ensanche.

La necesidad de tener una “cosmovisión”

Según el Laboratorio de Neuroimagen de la Universidad del Sur de California, el ser humano tiene un promedio de 48.6 pensamientos por minuto (casi 49 pensamientos por minuto). Esto da un total de 70.000 pensamientos diarios.

La Biblia dice que hay que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo:

2 Corintios, 10:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

Pero ¿cómo llevamos cautivos a la obediencia a Cristo 70.000 pensamientos por día?. Son demasiados pensamientos para llevar cautivos. La mejor forma es tener una “cosmovisión”.

¿Qué es una “cosmovisión”?. El termino fue acuñado en el año 1.850 por un ingeniero alemán, quien dijo: la cosmovisión es la forma en la que ves el universo y el mundo y, a partir de ahí, la forma en que vives tu vida. La cosmovisión es el filtro del pensamiento. Tu mentalidad diseña tu mundo exterior. En suma: es la manera en que ves la vida.

Todos vemos la vida de un modo diferente, conforme a como fuimos criados, conforme a lo que abrimos la mente o la cerramos. Ante una determinado situación, hay algunos que ven una oportunidad y otros, en cambio, un desastre. Algunos ven una ola para surfear y otros una ola para ahogarse. Y es la misma ola. La forma en la que vemos la vida es la cosmovisión, el filtro por donde pasan esos 70.000 pensamientos diarios.

Los 70.000 pensamientos cautivos van pasando por ese filtro que es la mente y ese filtro mental eyecta algunos pensamientos y otros los distorsiona para que fluyan conforme a ese filtro.

Esta actitud mental se vio claramente en los fariseos que disputaron con Jesús. Los fariseos pasaban por alto los milagros de Jesús y solo les importaba si los hacía en el día de reposo:

Lucas, 6:7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.

Jesús echaba fuera demonios, pero los fariseos lo acusaban de que lo hacía en nombre del mismísimo satanás:

Mateo, 12:24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. 

Lo fariseos acomodaban lo que veían a su filtro mental. Estaba tan cautiva la mente de los fariseos que no pudieron ver en Jesús al Mesías prometido a Israel.

Una mente renovada

Pablo escribe:

Romanos, 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Pablo no está diciendo no se junten con el mundo, no hablen con los mundanos, no se saquen selfies con gente que tiene un tatuaje. No dice eso. Cuando Pablo habla de amoldarnos al mundo está hablando del patrón, porque el patrón de pensamiento que se forma en el interior de alguien que no tiene a Dios es muy diferente al de alguien que si tiene a Dios. Recién cuando nuestra mente es renovada es cuando podemos saber cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta para nosotros.

Para renovar la mente, a veces uno tiene que ver el pasado con ojos nuevos. Es como crear “nuevos recuerdos”. Es ver tu pasado con ojos nuevos.

Alejandro Dolina (reconocido escritor, músico e intelectual argentino) cuenta que escucho decir un día a Antonio Carrizo (gran locutor e intelectual argentino), en ocasión de estar despidiendo al año 1989 y recibiendo al año 1990, lo siguiente:

“Les deseo a ustedes un feliz 1989. En vez de estirar mi deseo hacia el futuro, lo retrocedo hacia el pasado. Se me dirá que el pasado no puede modificarse. Quién sabe si, iluminándolo desde el futuro de otra manera, no resignificamos ese pasado. Así que yo les deseo que, en el recuerdo, tengan un muy feliz 1989, que es el año que acaba de pasar”.

De esto es de lo que estamos hablando. Hay que mirar el pasado con ojos nuevos. Hay recuerdos que se van agigantando por ver el pasado con ojos viejos.

La voluntad de Dios

Muchos piensan que la voluntad de Dios es una especie de cuerda floja por la que caminamos o nos caemos. Muchos no se casan esperando que Dios prepare una persona ideal para ellos. Otros no se deciden a estudiar, esperando que Dios les revele la carrera que deben seguir. Y esta visión limitada de la voluntad de Dios nos hace hablar de la voluntad perfecta y de la voluntad permisiva.

De acuerdo a esta limitada perspectiva del futuro, si en la vida te va bien entonces estas en la perfecta voluntad de Dios. Te empieza a ir mal, entonces estás en la voluntad permisiva. O sea: si te caes de esa cuerda floja, estás viviendo una visión misericordiosa de un plan B divino. Si te casaste con alguien y te fue mal, es porque no era la persona que Dios había preparado para ti.

Pero la verdad es que un Dios infinito, nos tiene preparados un infinito universo de futuros. Hay un montón de futuros que nosotros elegimos conforme al filtro de nuestra mente.

Cuando Pablo dijo comprueben cual sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta, no hablaba de una línea, un sendero o un camino prestablecido.

Dios le dijo a Josué:

Josué, 1:3 Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

Dios le pudo haber dicho a Josué: yo te voy a decir dónde poner el pie, porque yo solo te voy a bendecir en mi perfecta voluntad. No, le dijo yo te entregare “todo lugar que pise la planta de vuestro pie”. La iniciativa (la decisión de donde pisar) era de Josué.

Esto es favor de Dios a donde vayas y también en lo que emprendas:

Eclesiastés, 9:10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

1 Samuel, 10:7 Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.

Entras a cualquier lado y cambia la atmosfera, porque tienes el favor de Dios, para los negocios, para la pareja, para emprender.

Hasta donde veas, te daré. El día que dejes de ver, dejaras de crecer.

2 Reyes, 13:14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! 13:15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. 13:16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, 13:17 y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos. 13:18 Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. 13:19 Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria.

El futuro no es lineal, es dinámico. El futuro no es determinado sino creado. Por eso es fundamental que conozcamos nuestra mente, porque mediante la transformación (renovación) de nuestra mente es que podemos ver el futuro que Dios tiene para nosotros. Nuestra mentalidad es el filtro por el cual vamos a ver el futuro.

Todos los árboles, menos uno

El futuro respeta el mismo diseño original del Huerto del Edén, donde había solo un árbol cuyo fruto no se podía comer (el árbol de la ciencia del bien y del mal). Del resto de los árboles, Adán y Eva podían comer de los que hubiesen querido. Esta es la creatividad de un Dios infinito. No había solo dos árboles. Solemos vivir nuestra vida como si hubiera solo dos árboles (uno del bien y otro del mal). Pero Dios nos dice: yo no creo las cosas así. Como fue en el Huerto del Edén es ahora.

Hay infinidad de futuros para nosotros: estudia, prepárate, capacítate, trabaja. Hasta donde te de la mente vas a tener. Solo un árbol no toques: el pecado.

Pero para muchos solo hay un árbol bueno (la voluntad perfecta de Dios) y todos los demás árboles son malos. La TV es mala, el teatro es malo, vestirse es malo, jugar al futbol es malo, contar un chiste es malo, mirar una película es malo, la música es mala, el entretenimiento es malo. Muchos están en medio del huerto con todos arboles malos y podridos. Para donde miran hay pecado. Se dio vuelta el huerto, para algunos. Hay solo un árbol de vida y todos los demás son árboles de muerte.

Pero la Biblia dice otra cosa:

Génesis, 2:15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

En el huerto había solo un árbol de muerte y todos los demás eran arboles de vida. Entonces el futuro, son muchos futuros (hasta donde te atrevas a ver).

Palabras finales

Pablo, cuando la situación lo requería, era ciudadano romano, apóstol de Cristo o discípulo de Gamaliel y esto le permitía ser un topo. Pablo utilizo su ciudadanía romana para apelar a Cesar (algo que solo un romano podía hacer) cuando fue injustamente acusado por los judíos de Jerusalén de cosas que estos no podían probar (Hechos, 25:6-12).

Cuando adoramos con ignorancia, con el cerebro pequeño, la adoración esta vacía. Y Dios no solo quiere que le adoremos sino que sepamos por que le estamos adorando. Dios es Espíritu y quienes le adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

Juan, 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

A menudo solemos pensar que lo intelectual y lo espiritual son conceptos opuestos, mutuamente excluyentes. Si uno es espiritual no puede ser intelectual y viceversa. Sin embargo, cuando uno adora con la mente ensanchada, esa adoración nace del descubrimiento y no del deslumbramiento.

Como en el amor: te puedes deslumbrar unos días, unos meses, pero si no hay amor, el deslumbramiento se va a la primera discusión. Pero si descubres a la persona y te vas enamorando cada día mas, el deslumbramiento es un tema menor.

Hay gente que viene a la iglesia y deja de venir ante el primer traspié: me enfrié, me vino la crisis, Dios no me prospero, puse el diezmo y Dios no me multiplico y no va descubriendo a Dios. Entonces no hay razones para que pueda adorar.

Y hasta Dios se aburre de los canticos viejos:

Salmos, 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.

Porque si le dices a alguien que los amas siempre de la misma manera, te va a dejar de creer. Porque la declaración de amor nace entonces del recuerdo, de la rutina y del desgano y no de la imaginación y de la creatividad. Por eso hay que ensanchar la mente, para que seamos adoradores genuinos.

Necesitamos abrir la mente, porque si no vamos a perder las universidades, la comunicación, la política.

Lo anterior está basado en el siguiente video de Dante Gebel:




QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

sábado, 7 de diciembre de 2019

EL REINO MILENIAL DE CRISTO


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Introducción

Jack Kelley, el reconocido ensayista bíblico norteamericano (lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), observa:

La palabra griega de la que proviene la palabra dispensación solamente aparece siete veces en el Nuevo Testamento y solamente la traduce Pablo como tal en dos ocasiones:

Efesios, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 

Efesios, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 

Otros significados de esta palabra son comisión, mayordomía, administración, y economía.

Los que somos dispensacionalistas creemos que, a través de la historia, Dios ha tratado con la humanidad en diferentes maneras y en diferentes tiempos como parte del proceso de revelar Su carácter y Su plan para la humanidad y llamamos a estos diferentes períodos “dispensaciones”.

Por ejemplo, así como la salvación siempre ha sido por la fe, el camino a la salvación a través de la mayor parte del Antiguo Testamento era a través de Israel y requería también la obediencia a la Ley. Pero ese no es el caso durante la Era de la Iglesia.

Por consiguiente la manera como Dios trató con Israel en el Antiguo Testamento se llevó a cabo durante una dispensación diferente a la forma como Él está tratando con la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Se entiende el punto?.

Las dispensaciones divinas son siete:

[1] la inocencia;
[2] la conciencia;
[3] el gobierno humano;
[4] la promesa;
[5] la ley;
[6] la gracia; y
[7] el reinado milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4);

Las primeras cinco se han cumplido, la sexta está en proceso de cumplimiento y la séptima comenzara a cumplirse luego del rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17).

En el presente estudio nos centraremos en la séptima y última dispensación: el reino milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4).

La cronología de los hechos

[+] el rapto y el inicio de la Tribulación de siete años:

Con el rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17) resucitan los justos muertos durante la era de la gracia (de la cruz al rapto) e inician los últimos siete años del gobierno del hombre sobre la tierra (la semana setenta de Daniel, 9:24-27), donde caerá la ira de Dios sobre la tierra descripta en Apocalipsis, 6  al 16. Estos últimos siete años suelen dividirse en dos sub periodos de tres años y medio cada uno: al primer sub periodo se lo conoce como Tribulación y al segundo como Gran Tribulación. Serán siete años angustiosos a los que Jeremías llamo la “angustia de Jacob” (Jeremías, 30:7).

[+] Cristo viene por segunda vez y las dos bestias del Apocalipsis (el anticristo y el falso profeta) son arrojados al lago de fuego:

Al finalizar estos últimos siete años se produce la segunda venida de Cristo a la tierra (junto con la iglesia, arrebatada siete años antes) y se produce la batalla de Armagedón.

Finalizada esta, las dos bestias del Apocalipsis son arrojadas al lago de fuego:

Apocalipsis, 19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 

[+] satanás es apresado y encerrado en el abismo:

Apocalipsis, 20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. 20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Después de la venida de Cristo y de los acontecimientos del capítulo 19, Satanás será atado y encarcelado por 1000 años para que no engañe más a las naciones. Eso implica una total suspensión de su influencia durante ese tiempo. Después de esos 1000 años, será desatado por un breve tiempo para que engañe a quienes se rebelan contra el gobierno de Dios (Apocalipsis, 20:3, 7-9). La obra más característica de Satanás es engañar (Génesis, 3:13, Mateo, 24:24, 2 Tesalonicenses, 2:9-10). Las naciones que existirán en el reinado terrenal de Cristo estarán formadas por los creyentes que vivan al final de la Tribulación (Apocalipsis, 19:21, 20:4). Aunque a veces se emplea el término "naciones" como referencia a los impíos, Juan también lo usa para representar a los salvos (Apocalipsis, 21:24, 22:2).

Al respecto, Jack Kelley opina:

El propósito del Milenio es ahora revelado. Muchos han pensado porqué Dios pondría este período único de 1000 años entre la Segunda Venida de Cristo y la eternidad.

Yo creo que es para responderles a las personas por las tres principales excusas que dan en su fracaso de poder vivir complaciendo a Dios.

[1] La primera excusa se originó en el Edén cuando la mujer culpó a la serpiente por la desobediencia de ella. Desde entonces, la humanidad le ha echado la culpa de su mal comportamiento a la influencia engañosa del diablo. Entonces ahora, Dios tiene atado al diablo por un período de mil años, y, por lo tanto, ya no existe esa mala influencia.

[2] La segunda excusa del hombre ha sido en relación al poder de la tentación al pecado que ofrece el mundo incrédulo en nuestro medio. Entonces, como lo indica la narración del juicio de las ovejas y las cabras, con el establecimiento del Reino todos los incrédulos que sobrevivieron serán removidos de la tierra. Solamente los creyentes que han sobrevivido repoblarán la tierra en el comienzo del Milenio (Mateo 25:31-46).

[3] La tercera excusa ha sido la ausencia física del Señor entre Su pueblo durante 2000 años. Algunas personas dicen que no es justo que Él nos dejara solos por tanto tiempo. Así que durante el Milenio, el Planeta Tierra será el centro principal de operaciones del Universo, con la presencia del Padre en Israel, y del Hijo en la cercana Jerusalén.

[+] el juicio de las naciones:

En Mateo, 25:31-46 se hace una descripción del juicio de las naciones después de la segunda venida de Cristo. Cuando Cristo venga a la tierra por segunda vez, se encontrara con personas que sobrevivieron a la Gran Tribulación:

[a] las ovejas: son los “santos de la tribulación” y son los cristianos convertidos durante la tribulación y a estos Jesucristo apartara a su derecha; y

[b] los cabritos: son personas que, a pesar de haber sobrevivido a la Gran Tribulación, siguen sin convertirse y a estos Jesucristo apartará a su izquierda y serán condenados;

Nota: la iglesia será una “espectador de lujo” de este juicio (no tendrá parte en el mismo), porque fue arrebatada al inicio de la Tribulación de siete años.

[+] la resurrección de los “santos de la tribulación” (los muertos en Cristo durante la semana setenta de Daniel) al final de la Tribulación de siete años:

Apocalipsis, 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Nota: estos justos que resucitan aquí son cristianos que no participaron en el rapto de la iglesia (porque no están convertidos) pero que se convirtieron luego, durante la Tribulación de siete años, antes de morir, por lo que no tienen el llamado que tiene la iglesia a ser “reyes y sacerdotes” y a cogobernar con Cristo (Apocalipsis, 1:6, Romanos, 8:17) sino simplemente a ser “sacerdotes de Dios y de Cristo” (Apocalipsis, 20:6).

[+] la resurrección de los santos del AT (los justos muertos antes de Cristo):

Daniel, 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. 12:2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. 

Hay dos tipos de resurrección:

[1] una para vida eterna; y
[2] otra para confusión perpetua;

Esto no solo lo dice Daniel, 12:1-2 sino también Juan, 5:28-29:

Juan, 5:28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; 5:29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Y tambien Hechos, 24:15:

Hechos, 24:15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos [los fariseos que lo acusaban] también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.

Mientras los justos resucitan en momentos diferentes:

[+] la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17) al inicio de la Tribulación de siete años;

[+] los muertos en el AT (Daniel, 12:1-2) y los muertos durante la Tribulación (Apocalipsis, 20:4), al final de la Tribulación de siete años;

[+] los muertos durante el reino milenial (Apocalipsis, 20:15), al final del reino milenial de Cristo;

Nota: Esta es la “primera resurrección” (Apocalipsis, 20:5). Bienaventurado el que participa en alguna de estas tres resurrecciones para “vida eterna”, ya que la “segunda muerte” (la muerte eterna en el lago de fuego), no tiene potestad sobre ellos (Apocalipsis, 20:6).

Los injustos (muertos en todas las épocas) resucitan (todos) en un único momento:

Apocalipsis, 20:5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. 

Los “otros muertos” son los injustos, los cuales resucitan (todos) al final del reino milenial y no para vida eterna sino para ser juzgados ante el Gran Trono Blanco y ser posteriormente lanzados al lago de fuego (Apocalipsis, 20:11-15).

[+] satanás suelto de su prisión:

Apocalipsis, 20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, 20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Al final del reinado de 1000 años de Cristo, se soltara a Satanás.

[1] A Satanás mismo, engañado al pensar que todavía puede vencer a Dios, se le permitirá engañar a los que desean rebelarse contra el gobierno de Cristo y reunirá una multitud de tales rebeldes.

[2] Este "Gog y Magog" de Apocalipsis, 20:8 no es el mismo "Gog y Magog" de Ezequiel, 38 y 39, pero si tienen un común denominador: Gog y Magog representan, en suma, a todas las naciones del mundo y su espíritu de rebeldía contra Dios y la justicia.

Esta es la última rebelión de la historia contra Dios. Es evidente que muchos de los nacidos durante el milenio optaran por rechazar el señorío visible de Cristo y escogerán en su lugar a Satanás y su mentira. El juicio de Dios es destrucción total (Apocalipsis, 20:9). El poder de Satanás no será eterno porque Dios lo arrojara al lago de azufre ardiente (Isaías, 14:9-17). Allí no reinara sino que será atormentado eternamente.

Al respecto, Jack Kelley opina:

Ahora pasamos un poco más adelante, hacia el final del Milenio, para ver cómo es que el hombre natural se ha comportado ante la remoción de todos los obstáculos que han sido su excusa para tener una vida justa. Durante los 1000 años precedentes, la tierra habrá sido restaurada a su entorno como era en el Edén. Clima perfecto, paz perfecta, gobierno perfecto, condiciones perfectas.

Con el retorno de mayores lapsos de vida (Isaías 65:17-25), los seres humanos naturales sobre la tierra se habrán multiplicado grandemente con hijos nacidos de padres creyentes. Y como toda la humanidad antes de ellos, todos estos descendientes tendrán la oportunidad, y de hecho la obligación, de decidir y permitir que la muerte del Señor haya sido la que compró el perdón por sus pecados.

A pesar de tener padres creyentes, condiciones idílicas y un templo en completo funcionamiento en Israel como un memorial para recordarles lo que el Señor ha hecho por ellos, muchos van a rechazarlo para favorecer sus propios remedios para el pecado. De hecho habrá tantas personas que lo hacen que tan pronto Satanás es soltado, podrá reunir un gran ejército en otro intento para sacar al Señor del planeta. Por supuesto que todos ellos serán derrotados y Satanás será lanzado al lago de fuego para siempre, para unirse a su cuadrilla de esbirros en su tormento eterno.

Entonces, ¿cuál es la razón de los mil años? Es para mostrar que no hay circunstancia, no importa lo favorable que sea, en la que una persona infestada de pecado pueda vivir una vida que complazca a Dios. Aun después de mil años de una vida perfecta, de una paz perfecta, y de un gobierno perfecto, aun quedará suficiente pecado residual en el corazón de la persona natural que se rebelará en contra de Dios en la primera oportunidad que tenga.

Y de esta manera la séptima dispensación concluye exactamente como concluyó la sexta anterior, con el fracaso rotundo de la persona natural de poder vivir en paz con Dios, siendo necesario ejecutar un juicio en su contra.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA