domingo, 30 de junio de 2019

LOS SIETE MISTERIOS REVELADOS A PABLO


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Introducción

Pedro y los demás apóstoles iniciaron la iglesia y comenzaron predicándoles a los judíos. Pero luego Dios llamo a Pablo y según Romanos, 11:13 el apóstol a los gentiles (no judíos) es Pablo:

Romanos, 11:13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

Gálatas, 2:7 Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión 2:8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), 

Según la Biblia, entonces, Pablo es nuestro apóstol. Nosotros, que somos gentiles, debemos leer y entender lo que ha escrito Pablo. Pero a muchos les cuesta entender a Pablo y prefieren leer lo que han escrito los otros apóstoles (Juan, Pedro, Santiago, etc.).

El sustento bíblico de lo que vamos a hablar lo encontramos en:

1 Corintios, 4:1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. 4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 

La Palabra de Dios habla, entonces, de los misterios de Dios y dice que nosotros, los que somos salvos, somos administradores (mayordomos) de esos misterios. Y dice, además, que debemos ser fieles en predicar esos misterios. Hoy en día casi nadie predica sobre esto.

Los siete misterios revelados a Pablo

Hay un misterio sobre el cual no vamos a hablar en este estudio y es el “misterio de la piedad” revelado a Pablo en 1 Timoteo, 3:16. Veremos, en cambio, siete de los misterios revelados a Pablo:

[1] el Evangelio de la salvación;
[2] Cristo morando en nosotros;
[3] la iglesia, el cuerpo de Cristo;
[4] la iglesia, la esposa/novia de Cristo;
[5] el rapto de la iglesia;
[6] la iniquidad; y
[7] la restauración de Israel;

1° Misterio: el Evangelio de la salvación

Pablo dice que el evangelio anunciado por él no lo aprendió de ningún hombre sino que le fue revelado por el Señor:

Gálatas, 1:11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 1:12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Y dice que ese evangelio que le fue revelado en un misterio que se ha mantenido oculto “desde tiempos eternos” y que ha sido manifestado ahora para que las gentes “obedezcan a la fe”:

Romanos, 16:25 Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, 16:26 pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,

El misterio revelado a Pablo es que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucito al tercer día y Pablo dice que, por medio de creer en esto, es decir, por fe, es que somos salvos:

1 Corintios, 15:1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 15:2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. 15:3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 15:4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Cuando la iglesia comenzó, Dios uso a los Apóstoles (Pedro, Santiago, Juan, etc.). Los gentiles (los no judíos), por entonces, no estaban incluidos, siendo la salvación solamente para los judíos. Así lo declara Jesús cuando una mujer cananea le ruega por su hija, que estaba siendo atormentada por un demonio:

Mateo, 15:24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 15:25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 15:26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 15:27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 

El énfasis estaba puesto en QUIEN era Jesús, en su NOMBRE y en el bautismo en agua. El Espíritu Santo se recibía por inmersión en el agua de aquellos judíos. Los judíos que habían iniciado la iglesia tenían que ser bautizados en agua para recibir el Espíritu Santo y ser salvos:

Hechos, 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

Pero, según podemos ver en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, esto evoluciono de QUIEN era Jesús a lo QUE hizo Cristo en la Cruz: que murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucito al tercer día (1 Corintios, 15:1-4). Ya no somos salvos por el bautismo en agua sino por la fe. El Espíritu Santo ya no se recibe por inmersión en agua sino por fe:

Gálatas, 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 

Efesios, 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 

2 Corintios, 1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

Pero a Pedro y a los apóstoles Dios les había revelado otra cosa. Lo recordamos:

Hechos, 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

El cambio de paradigma

Pero ¿por qué Dios cambio el paradigma de “solo a judíos” a “todas las naciones”?. Como lo muestra el Libro de los Hechos de los Apóstoles, básicamente, debido al rechazo del Mesías por parte de los judíos.

A pesar de que el Mesías había venido solo para Israel (Mateo, 15:24-27), Jesús fue rechazado por los judíos en no menos de tres ocasiones:

[1] el rechazo de Juan el Bautista:

Los líderes religiosos de Israel (fariseos y saduceos) estaban enfrentados con Juan el Bautista:

Mateo, 3:7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

Llegando a acusarlo de tener demonios, como luego hicieron con Jesús:

Lucas, 7:33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. 7:34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

[2] el rechazo de Jesús como Mesías:

Los judíos rechazaron abiertamente al Mesías, exigiendo su crucifixión:

Mateo, 27:22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 27:23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 27:24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. 27:25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

[3] la muerte de Esteban:

Esteban acuso a los judíos (a sus líderes religiosos) de resistir al Espíritu Santo:

Hechos, 7:51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

Y fue apedreado:

Hechos, 7:58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 7:59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 7:60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. 8:1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 

Rechazado el Mesías por Israel, Dios se volvió a los gentiles (no judíos), como bien profetizo Amos:

Amos, 9:11 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 9:12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto.

Esto puede verse claramente en el Libro de los Hechos:

[+] En Hechos, 8:26 y ss. podemos ver la salvación del etíope eunuco (un gentil), guiado por Felipe;

[+] En Hechos, 9 se nos relata la conversión de Saulo (Pablo), a quien Dios levanto como apóstol a los gentiles;

Romanos, 11:13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

[+] En Hechos, 10 y 11 se nos relata la conversión de varios gentiles (incluido Cornelio, el centurión romano) solo por creer;

Por eso el cambio de paradigma que Dios revelo a Pablo y por eso Pablo les predico esa revelación a los apóstoles:

Gálatas, 2:1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. 2:2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.

Es decir, una vez recibida la revelación, Pablo fue y les predico a los apóstoles.

El inicio fue con el bautismo en agua:

Hechos, 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

Pero, más tarde, Pedro acepto el evangelio revelado a Pablo y comenzó a predicarlo:

Hechos, 15:11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos [discurso de Pedro en el Concilio de Jerusalén]. 

1 Pedro, 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 

Podemos ver ahora como evoluciono el discurso de Pedro: comenzó hablando del bautismo en agua “para perdón de los pecados” (Hechos, 2:38) y termino hablando de la gracia y de la sangre de Cristo (Hechos, 15:11, 1 Pedro, 1:18-19).



La iglesia comenzó con lo apóstoles (Pedro, Santiago, Juan, etc.), quienes predicaban el bautismo en agua para ser salvos y para recibir el Espíritu Santo (Hechos, 2:38). Pero luego Dios revelo a Pablo que la salvación era solo por fe en el evangelio y que el Espíritu Santo se recibía también por esa fe (Gálatas, 3:2).

¿Y qué es lo que le fue revelado a Pablo?.

Entre otras cosas:

[+] el Evangelio:

1 Corintios, 15:3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 15:4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

El énfasis ahora está puesto en lo QUE hizo Cristo en la Cruz: que murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucito al tercer día.

Ya no somos salvos por el bautismo en agua sino por la fe en lo que Cristo hizo en la cruz:

Efesios, 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 

[+] que el Espíritu Santo mora en el creyente:

1 Corintios, 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios, 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Fuimos comprados por precio y el precio pagado fue la sangre de Cristo:

1 Pedro, 1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 

Ya no es el agua del bautismo sino la sangre de Cristo la que limpia los pecados.

[+] que el Espíritu Santo se recibe por la fe:

Gálatas, 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 

[+] que el Espíritu Santo, además, es sellado en el creyente por haber oído con fe el Evangelio (1 Corintios, 15:3-4):

Efesios, 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

1 Corintios, 1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 

2° Misterio: Cristo morando en nosotros

Pablo escribió:

Colosenses, 1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, 1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, 

Este misterio, entonces, habla que, una vez que aceptamos a Cristo, somos sellados con el Espíritu Santo y no puede salir.

Muchos afirman (de manera errónea, desde ya) que, de la misma forma que el Espíritu Santo abandono a Sansón, también puede abandonar, hoy en día, a un creyente de la iglesia neo testamentaria. (*)

(*) Aunque parezca una broma, esta es la postura doctrinal de una importante Biblia de estudio que circula en las iglesias, utilizada por pastores y ministros.

Quienes esto afirman, se basan en el siguiente pasaje del libro de Jueces:

Jueces, 16:20 Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

Los que así piensan, están mezclando las cosas (una especialidad del espíritu del fariseo) más que en una ensalada.

En el libro de los Jueces podemos ver:

Jueces, 14:6 Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.

Jueces, 14:19 Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, dio las mudas de vestidos a los que habían explicado el enigma; y encendido en enojo se volvió a la casa de su padre. 

Los pasajes anteriores dicen claramente que el Espíritu Santo “venia” sobre Sansón y, cada vez que lo hacía, ahí se manifestaba su fuerza sobrenatural. Pero el Espíritu Santo no moraba en Sansón, que es un personaje bíblico del AT y que, por lo tanto, estaba bajo la ley y no bajo la gracia.

En la época de Sansón “nadie” tenía al Espíritu Santo “morando consigo”, porque todavía no había venido Cristo, ni había muerto y resucitado, ni había venido el segundo Consolador que es el Espíritu Santo. Por lo tanto, el Espíritu Santo nunca se fue de Sansón sencillamente porque jamás moro en él. Solo venia sobre Sansón, circunstancialmente, hasta que no vino más, que fue lo que realmente sucedió.

Una cosa es que alguien que moraba en tu casa te abandone y otra, muy distinta, es que alguien que solía visitarte, deje de hacerlo.

En la era de la iglesia, a diferencia del AT, el Espíritu Santo viene a morar con el creyente y es “sellado” en él, como lo dice Pablo:

1 Corintios, 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 

Efesios, 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

2 Corintios, 1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. 

El Espíritu Santo es sellado en nosotros, dice Pablo. ¿Hasta cuándo?. ¿Hasta qué pecamos la primera vez?. No, hasta la redención de la posesión adquirida, es decir, hasta el rapto de la iglesia, que es cuando se va a completar nuestra redención.

Beneficios exclusivos para la iglesia:

[+] el rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52);

[+] resucitar en el rapto antes de que resuciten los santos del AT (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17, Daniel, 12:1-2); y

[+] que el Espíritu Santo more en nosotros (1 Corintios, 3:16 y 6:19);

Nadie en el AT tuvo jamás los privilegios que tiene la iglesia. Nadie en el AT tuvo jamás al Espíritu Santo morando consigo de la forma en que mora en un creyente de la iglesia.

Jesucristo dijo:

Lucas, 16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan;

El Juan que Jesús menciona aquí es “el Bautista” (el precursor de Jesús). Es decir, el AT (Antiguo Testamento) no termina en Malaquías sino en Juan el Bautista. Como Juan el Bautista murió primero que Jesús, jamás paso por la experiencia de que el Espíritu Santo morara en él, por la sencilla razón de que esto solo ocurrió después de la muerte de Jesús: el Padre envió el Segundo Consolador (el Espíritu Santo) una vez que el Primer Consolador (Jesucristo) murió, resucito y ascendió.

Juan, 16:7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. 

Como Juan el Bautista pertenece al AT y el Espíritu Santo jamás moro en él, pueden comprenderse ahora estas palabras de Jesús:

Mateo, 11:11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

El más pequeño de la iglesia (NT) es mayor que Juan el Bautista (AT).

3° Misterio: la iglesia, el cuerpo de Cristo

¿Qué es el cuerpo de Cristo?. Está formado por todo los creyentes salvos. Algunos lo llaman la “iglesia universal”, pero esto no es apropiado porque la palabra “católica” significa “universal”. Los cristianos antiguos lo llamaban la “iglesia celestial” o “la iglesia triunfante”.

A Pablo le fue revelado el misterio de que los gentiles somos coherederos (junto con los judíos) y miembros del mismo cuerpo (la iglesia) por medio del evangelio:

Efesios, 3:5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 3:6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,

Los judíos, al principio, fueron salvos por las aguas del bautismo (Hechos, 2:38) y formaron parte del cuerpo de Cristo. Los gentiles luego fueron salvos por medio del evangelio y también formaron parte del mismo cuerpo (siendo coherederos junto con los judíos).

Pablo reafirma que el cuerpo de Cristo (la iglesia) está compuesto por judíos y gentiles:

1 Corintios, 12:12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 

Y cada uno de los que somos salvos, ya estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo:

Efesios, 2:6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Pablo habla en pasado al afirmar “nos resucito” o “nos hizo sentar”. ¿Cómo podemos estar sentados en los lugares celestiales junto con Cristo si aún estamos aquí?. Por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Y Cristo es la cabeza de este cuerpo (la iglesia):

Colosenses, 1:18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 

Efesios, 1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 1:23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

La iglesia es una nueva raza humana, que surge de entre judíos y gentiles:

Efesios, 2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Pablo menciona los cinco grandes ministerios de la iglesia (apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro) y dice que Dios levanto (constituyo) estos ministerios para la edificación del cuerpo de Cristo:

Efesios, 4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 4:12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

4° Misterio: la iglesia, la esposa/novia de Cristo

Pablo establece un paralelismo entre las esposas de los hombres cristianos y la iglesia:

Efesios, 5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 

Y finalmente Pablo plantea que esto es un misterio:

Efesios, 5:32 Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

Pablo describe a la iglesia como una virgen pura para ser presentada a Cristo:

Efesios, 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 

2 Corintios, 11:2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

En Apocalipsis, la Nueva Jerusalén es descripta tambien como la esposa de Cristo:

Apocalipsis, 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Apocalipsis, 21:9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.

La iglesia es llamada, como vimos, el cuerpo de Cristo. Es decir, Cristo y su iglesia (su esposa) son un solo cuerpo, como lo afirma Génesis respecto del hombre y la mujer que se unen en matrimonio:

Génesis, 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

5° Misterio: el rapto de la iglesia

La Tribulación

Se conoce con el nombre de Tribulación a los últimos 7 años del gobierno del hombre sobre la tierra, antes de la segunda venida de Jesucristo. A su vez, se suele dividir a estos últimos 7 años en dos mitades: un primer sub-periodo de 3 años y ½ llamado Tribulación seguido de un segundo sub-periodo, también de 3 años y ½, llamado Gran tribulación. La “bisagra” entre estos 2 periodos es la manifestación y revelación plena del anticristo declarándose Dios dentro de un tercer templo que aun hoy no se ha construido. Esta es la “abominación desoladora de la que hablo el profeta Daniel” (Mateo, 24:15, Daniel, 9:27) y de la que también hablo Pablo (2º Tesalonicenses, 2:3-4). La diferencia es que las calamidades y los eventos desastrosos serán más frecuentes e intensos en el segundo sub-periodo de 3 años y ½, pero, en general, los últimos 7 años serán angustiosos.

Para muchos, estos últimos 7 años de la historia se inician con el rapto o arrebatamiento de la iglesia, es decir, ocurrido el rapto, quedaran aun 7 años más del gobierno del hombre y luego se producirá la segunda venida de Cristo propiamente dicha.

El rapto

1 Corintios, 15:51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Aquí Pablo dice que estaba revelando un “misterio” (un secreto), pero la resurrección de los muertos se puede encontrar en el AT. El secreto está en que algunos no van a morir, sino que serán tomados vivos ante la presencia del Señor después de pasar por una transformación instantánea.

El Rapto sucede muy rápido. En un instante nos encontramos caminando en la tierra y al siguiente estamos en el Reino.

El rapto o arrebatamiento de la iglesia consiste en el traslado instantáneo de millones de personas vivas de la tierra a los cielos, en los días venideros y está acompañado por otro evento paralelo: la resurrección previa de todas aquellas personas que, antes de morir, pidieron perdón a Dios por sus pecados, aceptando a Jesús como su Señor y Salvador, pero la muerte se les anticipo. O sea, tanto los muertos en Cristo (serán “resucitados”) como los cristianos que se encuentren vivos (serán “transformados”) serán llevados al cielo, en un pestañear e inmediatamente comenzara la Tribulación.

Pablo vuelve a hablar del rapto en:

1 Tesalonicenses, 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

La idea del rapto no solo encuentra sustento en los pasajes que lo refieren (como vimos, 1 Corintios, 15:51-52 y 1 Tesalonicenses, 4:15-17) sino en la idea de que la iglesia no sufrirá la ira de Dios:

1 Tesalonicenses, 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses, 5:9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

Como la ira de Dios alcanzara su máximo pico durante la Tribulación (últimos 7 años) y no estando “puesta para ira”, la iglesia se tiene que ir antes (en el rapto).

6° Misterio: la iniquidad

Este misterio habla del anticristo.

2 Tesalonicenses, 2:5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? 2:6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 2:7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 2:8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 2:9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 2:10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 2:11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 2:12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Al momento de escribir esta segunda carta a los tesalonicenses, Pablo les dice que ya (en ese tiempo) estaba en acción el “misterio de la iniquidad”.

¿Qué es este “misterio de la iniquidad”?. Es la actividad secreta de los poderes del mal.

Esta afirmación de Pablo de que ya, en sus días, estaba en acción el “misterio de la iniquidad” se corresponde con la afirmación de Juan de que, también en sus días, “han surgido muchos anticristos” (1 Juan, 2:18).

Pablo les dice a los tesalonicenses que, cuando todavía estaba con ellos, él les había dicho personalmente que era lo que detenía la acción de este “misterio de la iniquidad” (de esta actividad maligna) y agrega que, cuando el que lo detiene sea quitado de en medio, esta maldad se manifestara en aquel inicuo a quien el Señor matara con el espíritu de su boca.

El único que tiene poder para limitar y detener esta actividad maligna (este “misterio de la iniquidad”) es el Espíritu Santo (es Dios). Pero, en algún momento, el Espíritu Santo será quitado de en medio, lo cual no significa que será quitado del mundo sino que cesara su influencia que restringe la iniquidad, es decir, serán quitadas todas las limitaciones contra el pecado y comenzara la rebelión de Satanás.

Como la iglesia es el medio por el cual actúa el Espíritu Santo, al ser arrebatada de la tierra, el Espíritu Santo permanecerá en el mundo (convenciendo de pecado y capacitando y convirtiendo personas a Cristo) pero no actuara para detener y limitar el mal, ahora totalmente desenfrenado, porque la iglesia ya no estará presente.

O sea: si actualmente no vemos cosas peores es por la presencia  en el mundo del Espíritu Santo actuando a través de la iglesia.

El Espíritu Santo no va a abandonar el planeta porque es Dios y uno de los atributos de Dios, que comparten las 3 personas de la Trinidad, es la omnipresencia (es imposible que Dios no esté en un lugar). Lo que si sucederá es que el Señor, el Espíritu Santo (Dios), ya no actuara directamente para refrenar el mal porque le va a faltar su brazo derecho para modificar las cosas en el mundo conforme al plan de Dios y que es la iglesia, la cual ya no estará por haber sido raptada.

Este inicuo, cuyo advenimiento es por obra de Satanás, dice Pablo refiriéndose al anticristo, será un gobernante mundial que, al iniciar los últimos 7 años de la historia hará un pacto de paz con Israel.

Terminará de revelar su verdadera identidad cuando 3 años y ½ después (a mitad de los 7 años) rompa ese pacto con Israel (Daniel, 9:27), llegue a ser gobernante mundial, se declare a sí mismo “Dios”, profanando un Tercer Templo (aun no construido), que utilizara como centro de sus pronunciamientos. Mediante el poder de Satanás y utilizando los medios masivos de comunicación (en especial la TV y la internet global), el anticristo hará grandes señales, milagros y portentos para propagar el error. Estos milagros genuinos (serán verdaderos actos sobrenaturales), engañaran a la mayoría que no acepto la verdad de Jesucristo, para que acepten la mentira y sean condenados, lo cual será permitido por Dios.

7° Misterio: la restauración de Israel

Romanos, 11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 11:26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.

La “plenitud de los gentiles” alcanzara su pico con el rapto de la iglesia. Con el arrebatamiento finalizara la era de la iglesia, que es también la era de la GRACIA (que inicio con la cruz de Cristo y finalizara con el rapto).

La iglesia representa un gap o paréntesis en el reloj profético de Dios. Cuando la iglesia ya no esté en la Tierra (por haber sido raptada) Dios se volverá a Israel y reanudara su relación con ellos donde había quedado, es decir, en el antiguo pacto, con lo sacrificios del templo.

Es por ello que un Tercer Templo deberá ser construido: el primero fue el de Salomón (destruido por Nabucodonosor en 586 a.C.), en tanto que el segundo fue el que se construyó en la etapa postexilica bajo el liderazgo de Esdras (destruido por los romanos en 70 d.C). Lo que hoy se conoce como el “Muro de los Lamentos” son restos de este segundo templo destruido por los romanos.

Con el rapto de la iglesia concluye la era de la gracia y comienza la Tribulación, la cual tiene un doble propósito:

[1] disciplinar (purificar) al pueblo de Israel para que esté preparado para recibir al Mesías, que ya ha venido (Jesucristo) pero que ellos no han querido aceptar; y

[2] destruir completamente a las naciones en las cuales fue esparcido Israel y que también rechazaron al Mesías.

En el caso de Israel, todas las generaciones desde la cruz están perdidas por haber rechazado al Mesías. La disciplina de la última generación de israelitas (en la Tribulación) tiene la intención de llevarlos a que terminen de aceptar a Jesucristo como el Mesías de Israel.

En el caso de la iglesia, todas las generaciones anteriores han muerto creyendo en Jesucristo por lo que el sufrimiento de una última generación de cristianos en la Tribulación no tendría ningún sentido ya que no serviría para purificar a todas esas generaciones anteriores de creyentes que ya han sido purificadas por que, precisamente, han muerto en Cristo.

La Iglesia no tiene necesidad de ser purificada o disciplinada, y por consiguiente nuestra presencia aquí durante ese período – la Tribulación –  estaría en oposición directa a nuestra naturaleza como la ve Dios. La Iglesia fue purificada en la cruz, ocasión en la que todos los castigos que merecíamos por nuestros pecados, fueron llevados por el mismo Señor.

Debido a esto, Dios ha prometido remover a la Iglesia antes de que inicie la Gran Tribulación.

1 Tesalonicenses, 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses, 5:9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

También tenemos el siguiente pasaje de Apocalipsis:

Apocalipsis, 3:10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

El presente estudio esta parcialmente basado en el siguiente video de Robert Breaker (evangelista canadiense al mundo hispano):






QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA