domingo, 16 de junio de 2019

ENTENDIENDO ROMANOS 14





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Introducción

Lo que motivo a Pablo escribir Romanos 14 fue, probablemente, la tensión que se generó entre los creyentes gentiles y judíos en la iglesia de Roma. Antes de su conversión, los judíos tendían a ser “legalistas”, mientras que los gentiles (paganos) tendían a ser “inmorales”. Pueden advertirse claramente las implicancias de caer en alguno de estos dos extremos.

Los creyentes deben tener cuidado de no hacer de su teología o ética cristiana el estándar para todos los demás creyentes.

Al respecto, Pablo escribe:

2 Corintios, 10:12 Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. 

Los creyentes todavía somos afectados por el pecado. Debemos, por tanto, motivarnos, animarnos y enseñarnos los unos a los otros con las Escrituras, pero siempre en amor. Cada creyente tiene sus fortalezas y sus debilidades. Debemos, por tanto, andar en la luz que tengamos, siempre abiertos al Espíritu y a la Biblia para obtener más luz.

Estamos en un periodo en el que vemos a través de un espejo oscuro:

1 Corintios, 13:9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 13:10 más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 13:12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Por eso debemos procurar andar en amor:

1 Corintios, 13:13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

En Romanos 14, Pablo identifica dos grupos de cristianos:

[1] los “hermanos más fuertes”; y

[2] los “hermanos más débiles”;

Tenemos la tendencia a pensar que los “fuertes” somos nosotros, mientras que los “débiles” son los demás, lo cual genera, desde ya, algún tipo de prejuicio. Pero esta no fue la intención de Pablo. Ambos grupos eran (y son) cristianos sinceros.

No debemos tratar de que otros cristianos sean como nosotros. Debemos aceptarnos unos a otros en Cristo.

Todo esto puede resumirse en tres principios:

[1] aceptarnos unos a otros, porque Dios nos acepta en Cristo;

[2] no juzgarnos unos a otros, porque Cristo es nuestro único Señor y Juez;

[3] el amor es más importante que la libertad personal;

El capítulo 14 de la epístola a los Romanos tiene claramente dos secciones:

[1] Romanos, 14:1-12:

Estos versículos están dirigidos a todos los cristianos, tanto a los “fuertes” como a los “débiles” y hacen hincapié en la idea de que los cristianos deben aceptar completamente a todos los otros cristianos, porque Cristo (único Señor y Juez), acepta completamente a todos.

[2] Romanos, 14:13-23:

Estos versículos están principalmente dirigidos a los “hermanos más fuertes” quienes, en ejercicio de su libertad, pueden destruir la obra de Dios en los “hermanos más débiles”. Los cristianos (más fuertes) son guardas de sus hermanos (más débiles), a través de Cristo y debido a Cristo.

Cuando Dios le pregunto a Caín “donde está tu hermano” (sabiendo que lo había asesinado), Caín contesto:

Génesis, 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Si, somos guardas de nuestros hermanos.

Análisis de Romanos, 14:1-12

Romanos, 14:1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.

La expresión “recibid” es un “presente imperativo”, es decir, es un mandato dirigido a los “hermanos fuertes” y tiene que ver con “aceptar al débil en la fe”.

La “fe” se refiere aquí al “entendimiento del evangelio” y sus implicancias nuevas y liberadoras, no siempre bien entendidas, sobre todo por judíos de esa época que, como ya dijimos, tendían a ser, más bien, “legalistas”. El tiempo presente implícito en la expresión “débil en la fe” implica que es un estilo de vida característico y se refiere a una manera de pensar “demasiado escrupulosa o directamente legalista”.

Colosenses, 2:16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,

El cristiano demasiado escrupuloso es descripto en este capítulo de dos maneras distintas: [1] por las prohibiciones de la comida y [2] por los días especiales (Colosenses, 2:16).

Tengamos cuidado de no categorizarnos demasiado rápido en algunos de estos grupos porque, a menudo, un creyente débil en una área es fuerte en otras (donde otros son débiles).

La expresión “no contender sobre opiniones” significa aceptar a otros cristianos con los que no estamos de acuerdo, a los que no debemos tratar de cambiar. Los creyentes están todos en proceso, por lo que debemos dar tiempo al Espíritu Santo para que nos lleve (a todos) a la madurez. Pero, aun en la madurez, no siempre los creyentes estaremos todos de acuerdo en todo.

Romanos, 14:2 Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.

Muchos creyentes en Roma estaban divididos respecto a un asunto discutible. Algunos habían determinado comer solo legumbres, mientras que otros comían legumbres y todos los demás alimentos (incluso carne). Pablo aclara que el comer en si no es una asunto moral, pero la actitud personal acerca de lo que se come puede llevar a la injusta condenación mutua.

Jesús claramente enseño que la comida no es lo que contamina al hombre:

Mateo, 15:11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 15:17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 15:18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 

Esta idea debiera ser un principio rector a la hora de juzgar a otro por lo que come y tiene su correlato en el Libro de los Hechos de los Apóstoles:

Hechos, 10:9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10:10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 10:11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 10:12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 10:13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 10:14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 10:15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

Esta visión, que Pedro tuvo inmediatamente antes de su encuentro con Cornelio (el centurión romano), tiene una doble dimensión:

[1] simbólica, por cuanto Dios utilizo la visión para mostrarle a Pedro (un judío) que también había limpiado a Cornelio (un gentil); y

[2] práctica, por cuanto Dios utilizo la visión para mostrarle a Pedro que todos los alimentos eran limpios;

Romanos, 14:3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. 

La expresión “no menosprecie” es un “presente imperativo” con la “partícula negativa NO”, lo cual implica “detener un acto en proceso”. Menospreciar es “bajar el precio”, “considerar de menor valor”, “burlarse de”. Los creyentes (más fuertes) deben evitar caer en el menosprecio de sus hermanos (más débiles).

La expresión “no juzgue” también es un “presente imperativo” con la “partícula negativa NO”, lo cual también implica “detener un acto en proceso”. El débil en la fe debe dejar de juzgar a sus hermanos (más fuertes) en la fe, quienes no están de acuerdo con él en algún punto.

Nótese que, mientras los “fuertes” no deben “menospreciar”, los “débiles” no deben “juzgar”. Con esto Pablo da a entender que aquellos cristianos menos maduros en el evangelio (los débiles) son los que más tienden a “juzgar” a sus hermanos más maduros (los fuertes).

La expresión “porque Dios le ha recibido” implica que los creyentes deben aceptarse los unos a los otros porque Dios, a través de Cristo, ha recibido a todos. En el contexto de Romanos, 14:3, este mensaje es para los cristianos demasiado escrupulosos (los “débiles en la fe”).

Romanos, 14:4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme. 

La expresión “tu quien eres” es enfática y está dirigida al cristiano “débil en la fe”.

El argumento de Pablo aquí es que cada creyente es un siervo o esclavo de Cristo y solo Él les dirigirá y les pedirá cuenta por sus acciones y motivos.

2 Corintios, 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

En el contexto de este versículo, la expresión “para su propio señor está en pie o cae” está dirigida a los demasiado escrupulosos (los débiles en la fe), pero la declaración resulta aplicable a los dos grupos (fuertes y débiles).

Pablo termina con una promesa maravillosa: “pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme”.

Romanos, 14:5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

Colosenses, 2:16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,

En realidad, todos los días pertenecen a Dios por igual. No hay días especiales. No hay tal cosa como lo "secular" versus lo "sagrado”. ¡Todo es sagrado!.

La expresión “cada uno esté convencido en su propia mente” es la clave para tener paz en esta área. Las convicciones personales del creyente son prioridad al realizar sus acciones, pero no son para todos los creyentes.

Romanos, 14:6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Todas las cuestiones relativas al estilo de vida de creyentes sinceros deben hacerse como “para el Señor” y no solo por preferencias personales.

Esta idea de Pablo también está presente en:

Efesios, 6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 

Colosenses, 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

Romanos, 14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

Los cristianos viven primero y principalmente para Cristo. Por lo tanto, deben limitar su libertad personal por amor a los demás:

1 Corintios, 10:24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 

Los cristianos deben permitir a los demás crecer en su libertad personal.

Romanos, 14:8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

En este versículo hay dos oraciones condicionales (definidas por el “SI”), las cuales significan una posible acción futura. Los creyentes deben servir al Señor en todo y en cualquier posible contingencia.

Romanos, 14:9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

El Señor es ahora el soberano de ambos reinos.

Romanos, 14:10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

Las dos preguntas de este versículo ([1] ¿por qué juzgas a tu hermano? y [2] ¿por qué menosprecias a tu hermano?) se refieren a los dos grupos de los que venimos hablando: un grupo (los débiles) "juzga" y el otro grupo (los fuertes) "menosprecia" al primero (los débiles). Ambas actitudes son inapropiadas para los Siervos (esclavos) del Señor, quien es el Único que tiene el derecho de “juzgar” y/o “menospreciar”. Los creyentes, al juzgar a otros, pretenden suplantar a Dios (y ya sabemos quién, alguna vez, intento – sin éxito – suplantar al Señor).

La expresión “todos comparecemos ante el tribunal de Cristo” tiene su correlato en:

2 Corintios, 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Los creyentes deberán dar explicaciones al Señor sobre cómo trataron a los demás.

Romanos, 14:11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.

Este versículo tiene su correlato en:

Isaías, 45:23 Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.

Filipenses, 2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

La expresión “vivo yo” significa que Dios es el verdadero y único Dios vivo y, como tal, está jurando por Su propia existencia.

Romanos, 14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. 

Los cristianos serán juzgados:

2 Corintios, 2 Corintios, 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Y el criticar a los hermanos será parte de esta experiencia.

Análisis de Romanos, 14:13-23

Romanos, 14:13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. 

La expresión “ya no nos juzguemos más” está en tiempo presente y tiene la “partícula negativa NO”, lo cual implica “detener un acto en proceso”. Esto no es una advertencia, sino una prohibición.

La expresión “no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” también está en tiempo presente y tiene la “partícula negativa NO”, lo cual también implica “detener un acto en proceso”.

Esta idea encuentra su correlato en:

1 Corintios, 8:9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

Aunque deben abstenerse de juzgarse unos a otros en asuntos de poca importancia, los creyentes deben considerar como estimularse unos a otros a ser verdaderamente como Cristo y a ser santos en lo que respecta a la fe, la doctrina y la moral (Hechos, 10:24).

Esto incluye evaluarse (1 Tesalonicenses, 5:21, 1 Juan, 4:1), corregirse y censurarse unos a otros con sinceridad, amor y humildad (Lucas, 17:3) y, cuando sea necesario, ejercer la disciplina eclesial (1 Corintios, 5:12-13, 2 Tesalonicenses, 3:6, 14, 1 Timoteo, 5:20-21, 2 Timoteo, 2:24-26, 4:2).

Romanos, 14:14 Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; más para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.

La expresión “yo sé, y confío en el Señor Jesús” implica que el entendimiento de los creyentes de las verdades espirituales proviene de su relación con Cristo, a través del Espíritu Santo. Ellos deben vivir a la luz del entendimiento que poseen.

La expresión “nada es inmundo en sí mismo” implica, en efecto, que nada en la creación es malo en sí mismo. Es muy difícil para algunos cristianos aceptar la verdad de que todas las cosas en el mundo físico son puras.

Pablo declara repetidamente que todas las cosas son puras:

Romanos, 14:20 Todas las cosas a la verdad son limpias;

1 Corintios, 10:25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 10:26 porque del Señor es la tierra y su plenitud;

1 Timoteo, 4:4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;

Tito, 1:15 Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.

La expresión “más para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es”, implica que los creyentes deben evaluar sus acciones por sus conciencias. Aún si están mal informados acerca de un determinado asunto, ellos deben caminar en la luz que poseen delante Dios y tampoco deben juzgar a otros creyentes por la luz que estos poseen, especialmente en áreas ambiguas.

Romanos, 14:15 Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

Lo que realmente determina nuestro estilo de vida es el amor y no nuestros derechos, nuestra responsabilidad y no nuestra libertad.

A esto se le conoce con frecuencia como "la ley de la libertad" o "la ley real" o "la ley de Cristo":

Santiago, 1:25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Santiago, 2:8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis;

Gálatas, 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo

La frase “no hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió” es un “presente imperativo” con la “partícula negativa NO”, lo cual implica “detener un acto en proceso”. La libertad de algunos cristianos (más fuertes) no debiera causar la destrucción de otros cristianos (más débiles).

La expresión “se pierda aquel por quien Cristo murió” no se refiere a la pérdida de la salvación, sino a la pérdida de la paz debido a la convicción que el Espíritu Santo ha producido en el “hermano más débil”, que ha violado sus convicciones personales por causa del “hermano más fuerte”.

Romanos, 14:16 No sea, pues, vituperado vuestro bien;

La expresión “no sea, pues, vituperado vuestro bien”, es un “presente imperativo” con la “partícula negativa NO”, lo cual implica “detener un acto en proceso”.

Ese "bien", en este versículo, se refiere a las acciones del “hermano más fuerte”. Si un “cristiano fuerte” actúa, en su libertad, de tal manera que los “hermanos más débiles” son dañados espiritualmente, entonces el "bien" se convierte en una oportunidad para el maligno.

Romanos, 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 

El reino de Dios no debe quedar definido por cuestiones vanas y superfluas como la comida y/o la bebida (lo que se come y/o lo que se bebe) sino por sus atributos esenciales: la justicia, la paz y el gozo. Es el Espíritu Santo que da estas cualidades, tanto a los creyentes individualmente como a la comunidad de fe. Estas son características de la familia de Dios.

Romanos, 14:18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. 

Los creyentes (más fuertes) que auto limitan su libertad por causa de los “hermanos más débiles”, en realidad le están haciendo un servicio a Cristo mismo. No hay mejor manera de afirmar nuestro amor por Cristo que amando, cuidando y protegiendo a aquellos (mas débiles) por quienes Cristo también murió.

La frase “aprobado por los hombres” puede estar referida a que esta auto limitación ejercida por los “hermanos más fuertes”  puede servir, incluso, para dar testimonio al mundo incrédulo.

Esto encuentra su correlato en:

2 Corintios, 8:21 procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.

1 Pedro, 2:12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 

Dependiendo del cómo nos tratemos unos a otros dentro de la comunidad de la fe podemos dar testimonio (positivo o negativo) a los incrédulos.

Romanos, 14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

La palabra “sigamos” significa “seguir con empeño” o “dedicarse enfáticamente a adquirir”.

La “paz” y la “mutua edificación” debieran configurar la meta del creyente en todas las cosas. La libertad personal y el entendimiento teológico deben guiar a la estabilidad y al crecimiento del cuerpo de Cristo.

Romanos, 14:20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. 

La expresión “no destruyas la obra de Dios” es un “presente imperativo” con la “partícula negativa NO”, lo cual implica “detener un acto en proceso”.

¿Cuál es la "obra de Dios" en este contexto?. La “obra de Dios”, aquí, se refiere a la actividad del Espíritu Santo en la vida del “cristiano más débil”.

En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, Pablo escribe:

1 Corintios, 8:4 Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. 8:5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él. 8:7 Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8:8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 8:9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 8:10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 8:11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 8:12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 8:13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

La carne no es ni buena ni mala, pero si el “hermano más débil”, que piensa que es inapropiada, ve a otro “hermano más fuerte” comerla y él también la come, aquello que era moralmente neutro se convierte en algo malo, porque está violando su conciencia (convicción) personal de la voluntad de Dios.

Romanos, 14:21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. 

Este versículo está dirigido al "hermano más fuerte”, quien debe limitarse a sí mismo en amor a sus “hermanos más débiles” y a personas (aun inconversas) que están buscando la verdad.

Pablo escribe “bueno es no beber vino…” pero esta no es una afirmación absoluta sino condicionada a si esa acción (beber vino u otra bebida alcohólica) hace tropezar, ofende o debilita la fe de un “hermano más débil”.

Romanos, 14:22 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 

Esta es una reafirmación de que un creyente debe vivir a la luz de su conciencia, guiada por el Espíritu Santo. Este versículo se refiere al “hermano fuerte”, quien debe andar en la luz que posee.

Romanos, 14:23 Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

Este versículo está dirigido al cristiano demasiado escrupuloso, es decir, al “hermano más débil”.

La expresión “es condenado”, no se refiere a la pérdida de la salvación, sino a la pérdida de la paz debido a la convicción que el Espíritu Santo ha producido en el “hermano más débil”, que ha violado sus convicciones personales.

En áreas bíblicas ambiguas, el pecado es una violación de nuestra propia conciencia (convicción), más que una violación de la ley. Debemos andar en la luz que tenemos, estando siempre abiertos a recibir más luz de la Biblia y del Espíritu Santo.

La Biblia define la fe como:

Hebreos, 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

La expresión de Pablo "todo lo que no proviene de fe, es pecado" significa que, en ambiguas cuestiones, todo lo que no proviene de la convicción personal, es pecado, como si se violara la ley misma.

El entendimiento de la voluntad de Dios por parte de los creyentes, debe determinar sus acciones. Es posible que cristianos maduros sostengan diferentes puntos de vista en asuntos que resultan bíblicamente ambiguos y sin embargo que ambos estén en la voluntad de Dios.

Pablo termina su exposición en el inicio de Romanos, 15 donde podemos leer:

Romanos, 15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. 15:3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo

Desatender las convicciones de otras personas para complacerse a uno mismo destruye la obra de Dios. Por el contrario, vivir de modo abnegado para ayudar a los demás, fortalece el reino de Dios. Pablo señala el ejemplo de Cristo, quien no vivió para satisfacer sus propios intereses sino los de los de demás.

Palabras finales:

[+] En muchos casos, la Biblia no deja ningún tipo de duda de que estamos en presencia de un pecado:

1 Corintios, 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 

Apocalipsis, 21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

[+] Hay otros casos, respecto de los cuales podemos discernir que estamos en presencia de un pecado porque, a pesar de no estar puntualmente mencionado, indirectamente viola algún pasaje de las Escrituras. Un claro ejemplo es “fumar”.

Por un lado, Pablo escribe que somos templo del Espíritu Santo:

1 Corintios, 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios, 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 

Por el otro, Pablo advierte a quienes destruyan el templo de Dios:

1 Corintios, 3:17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. 

Fumar, entonces, implica:

[1] destruir el templo de Dios (porque daña nuestro cuerpo); y

[2] profanar (con humo) el templo de Dios, que es santo;

[+] En lo tocante a la comida, nuestro Señor Jesucristo nos ha regalado el siguiente principio:

Mateo, 15:11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 15:17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 15:18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.

[+] Y, finalmente, existen áreas ambiguas, donde la Biblia no es contundente.

La Biblia, por ejemplo, condena el pecado de “borrachera” (1 Corintios, 6:10), pero, aunque todos los borrachos toman vino o bebidas alcohólicas, no todo el que toma vino o bebidas alcohólicas es un borracho. Entonces ¿es pecado tomar vino o alguna bebida alcohólica, sin ser un borracho?.

En cuestiones ambiguas como estas (y otras), los principios a aplicar son los que hemos visto:

[+] la motivación y la actitud que tengamos ante Dios son las verdaderas claves para evaluar nuestras acciones;

[+] los creyentes deben evaluar sus acciones por sus conciencias, aún si ellos están mal informados acerca de un determinado asunto, ellos deben caminar en la luz que poseen delante Dios;

[+] el entendimiento de la voluntad de Dios por parte de los creyentes, debe determinar sus acciones;

[+] los creyentes no deben juzgar a otros creyentes por la luz que estos poseen, sobre un determinado asunto;

[+] los “cristianos más fuertes” no deben actuar, en su libertad, de tal manera que los “cristianos más débiles” sean dañados espiritualmente;

[+] en áreas bíblicas ambiguas, el pecado es una violación de nuestra propia conciencia, más que una violación de la ley;

[+] debemos andar en la luz que tenemos, estando siempre abiertos a recibir más luz de la Biblia y del Espíritu Santo;


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA