martes, 18 de junio de 2019

DOCTRINA DE LA PREDESTINACIÓN DIVINA


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Te dejo el video donde predico acerca de este tema (el contenido es el mismo que el expuesto mas abajo):






Introducción

Como dijo Charles Spurgeon (1834 – 1892), famoso pastor bautista reformado (calvinista) ingles, la predestinación divina es la doctrina que sostiene que Dios ha predestinado a ciertas personas para vida eterna. Como ya podrá apreciarse, la doctrina de la predestinación divina es un concepto ligado al calvinismo, motivo por el cual esta doctrina es rechazada por los protestantes que no adhieren a las doctrinas de Juan Calvino.

Como quiera que sea, existen varios pasajes bíblicos que nos hablan (de manera inequívoca) de la predestinación divina:

Romanos, 9:21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 9:22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 9:23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 9:24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 

Efesios, 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

1 Pedro, 2:8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Judas, 1:4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

En el AT nos encontramos con la predestinación del profeta Jeremías:

Jeremías, 1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

En el NT, el apóstol Pablo habla de su propia predestinación:

Gálatas, 1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 1:16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,

La pregunta no es si Dios predestina (ya vimos que si lo hace) sino que la pregunta sería en base a qué criterios lo hace. Como se trata de un Dios santo, justo y misericordioso, es claro que no lo puede hacer en función de unos criterios caprichosos o arbitrarios (Dios no puede violar sus atributos). Podríamos decir, entonces, que Dios predestina en función de su conocimiento anticipado del futuro.

La primera pista la tenemos en:

1 Pedro, 1:1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 1:2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

Cuando la Biblia habla de la presciencia de Dios (Isaías, 42:9, Hechos, 2:23, 1º Pedro, 1:12), quiere decir que El conoce con exactitud la condición de todas las cosas y todos los acontecimientos, sean posibles, reales, futuros, pasados o predestinados (1º Samuel, 23:10-13, Jeremías, 38:17-20).

El término presciencia esta mencionado literalmente en la Biblia solo en 1º Pedro, 1:2 pero también esta aludido como “conocimiento anticipado” (y también por Pedro) en:

Hechos, 2:22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;

La presciencia es un atributo de Dios por el que los acontecimientos futuros son conocidos por El de antemano y sin mediar ningún indicio objetivo de que están por ocurrir. Cuando la Biblia habla de predestinación hay que entenderla a la luz de este concepto de presciencia. La predestinación por parte de Dios no es, entonces, caprichosa ni arbitraria sino que Dios predestina en función de lo que ya vio que va a ocurrir en el futuro.

Los que niegan la doctrina de la predestinación sostienen que la predestinación de la que habla Romanos, 8:29-30 se refiere a la iglesia considerada como un cuerpo colectivo y no a personas individuales. Pero la predestinación a nivel individual está presente en la Biblia, como vimos, en el AT, respecto de Jeremías (Jeremías, 1:5) y, en el NT, respecto de Pablo (Gálatas, 1:15-16).

La predestinación como doctrina

Pero los pasajes que pueden considerarse el sustento por excelencia de la doctrina de la predestinación los escribió el apóstol Pablo:

Romanos, 8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Jack Kelley (reconocido ensayista bíblico norteamericano, lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), lo explica maravillosamente bien:

Si usted es salvo, Dios lo sabía desde antes que creara la Tierra. Previo a darle a Adán su primer aliento, Él miró sobre toda la vasta extensión del tiempo y vio el momento en que usted tomaría esa decisión voluntaria e independiente para servirlo a Él (Él lo sabía de antemano).

Es en ese momento cuando Dios hace una reservación para usted en el Reino, jurando que nunca borrará su nombre del libro (Él predestinó). Cuando llegó el momento correcto Él le habló a su corazón, sabiendo que usted respondería (Él llamó). Y cuando usted lo hizo Él le purificó de todos sus pecados, considerándolo a usted, desde ese momento en adelante, como si nunca hubiera pecado (Él justificó). Y un día, pronto, Él le dará a usted un cuerpo nuevo eterno y un lugar cerca de Él en Su Reino (Él glorificó) [Romanos 8:29-30].

En el contexto del tiempo usted tomó su propia y libre decisión para aceptar el perdón que Jesús adquirió para usted. Pero habiendo visto el fin desde el principio, Él siempre supo que usted lo haría. Durante toda su vida Él le ha estado observando, preparándole para el día en que usted tomaría esa decisión. Y desde entonces, Él le ha protegido, porque Él ha prometido que nunca perderá a nadie que se le haya dado (Juan, 6:39-40). Él sabe que es el trabajo del pastor guardar a las ovejas. Y Él es el Buen Pastor.

El vocablo griego traducido conoció de antemano significa tener un conocimiento previo, o conocer con anterioridad, y la palabra traducida predestinó significa asignar. La palabra traducida llamar proviene de la raíz que significa mandar, ordenar, o alentar. Justificar significa rendir a una persona como justa, y glorificar significa alabar, elogiar, aumentar o celebrar, hacerlo glorioso.

En términos simples Pablo estaba diciendo que Dios tenía un conocimiento previo de todas las personas que lo escogerían a Él y nos asignó un lugar en Su reino en ese momento. Usted podría decir que Dios hizo una reservación para nosotros por adelantado. En el momento apropiado en nuestra vida Él nos anima a tomar la decisión que Él ya sabía que tomaríamos y, cuando lo hicimos, Él aplicó el pago que ya había hecho por nuestros pecados, borrando la pizarra y justificándonos así como Él es justo. En el Rapto/Resurrección Él nos glorificará para siempre.

Dios, en suma, miro sobre la vasta extensión del tiempo y supo, desde antes de dar el primer aliento a Adán, quienes se iban a acercar a Él.

Ahora miremos a lo que Pablo no dijo en Romanos, 8:29-30. Él no mencionó ninguna pérdida entre cualquiera de los cinco pasos. Los que Dios conoció de antemano son los que Él predestinó. Los que Él predestinó son los que Él llamó. Los que Él llamó son los que Él justificó, y los que Él justificó son los que Él glorificó. Ninguna persona se cae en las rajaduras, y ninguna entra en el proceso a la mitad del mismo. Él conocía a todas las personas antes que Él empezara y Él no pierde a ninguna de ellas en el proceso.

La respuesta se encuentra en nuestro entendimiento del tiempo. Como seres físicos estamos gobernados por las leyes del tiempo. Estas leyes nos restringen de dos maneras importantes. Solamente podemos mirar hacia atrás (podemos ver el pasado, pero no podemos volver allí para cambiarlo) y nos estamos adentrando constantemente en el futuro (pero no sabemos lo que este nos deparará). Pero Dios no tiene esas limitaciones. Él puede ver el fin desde el principio, y conocía todo lo que sucedería en Su creación antes de que sucediera:

Isaías, 46:9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 46:10 que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 

Sin embargo, el conocer todo desde el principio no es lo mismo que controlar todo lo que sucede. Dentro del contexto del tiempo, nosotros tomamos nuestras propias decisiones y somos responsables de nuestras propias acciones. Podemos demostrar esto de una manera simple cuando miramos un video de un evento deportivo que ya ha sucedido. Cuando se tomó el video los jugadores y entrenadores hacían el mejor esfuerzo para ganar, empleando ciertas estrategias durante el juego las cuales ellos creían que les ayudarían a ganar, y cambiando esas estrategias cuando la situación lo ameritaba.

Cuando estamos mirando ese video no estamos controlando el comportamiento de los jugadores puesto que ya sabemos el resultado que producirá su comportamiento. Y así que mientras están haciendo lo mejor que pueden creyendo que van a ganar, ya nosotros sabemos el resultado antes de empezar a mirar ese video. La vida es infinitamente más compleja pero el principio es el mismo. Igual que los jugadores en el juego, nosotros tomamos nuestras propias decisiones acerca de cómo vivir nuestra vida, pero Dios conoce cuál va a ser el resultado de esas decisiones, y Él sabía eso desde antes que nuestra vida empezara.

Aquí es donde está la gran diferencia entre Dios y nosotros. Mientras que miramos ese video, estamos limitados a ser observadores pasivos. Nada podemos hacer para influenciar el comportamiento de los jugadores. Pero Dios no se contenta de ser un observador pasivo. Él quiere que todos sean salvos, y de manera continua obra para influenciar nuestro comportamiento.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA