martes, 5 de noviembre de 2019

LAS SIETE DISPENSACIONES DE DIOS - # 2 LA CONCIENCIA


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Te dejo el video donde predico acerca de este tema (el contenido del video es el mismo que el expuesto mas abajo):





Introducción

Jack Kelley, el reconocido ensayista bíblico norteamericano (lamentablemente fallecido en el otoño americano de 2015), observa:

La palabra griega de la que proviene la palabra dispensación solamente aparece siete veces en el Nuevo Testamento y solamente la traduce Pablo como tal en dos ocasiones:

Efesios, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 

Efesios, 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 

Otros significados de esta palabra son comisión, mayordomía, administración, y economía.

Los que somos dispensacionalistas creemos que, a través de la historia, Dios ha tratado con la humanidad en diferentes maneras y en diferentes tiempos como parte del proceso de revelar Su carácter y Su plan para la humanidad y llamamos a estos diferentes períodos “dispensaciones”.

Por ejemplo, así como la salvación siempre ha sido por la fe, el camino a la salvación a través de la mayor parte del Antiguo Testamento era a través de Israel y requería también la obediencia a la Ley. Pero ese no es el caso durante la Era de la Iglesia.

Por consiguiente la manera como Dios trató con Israel en el Antiguo Testamento se llevó a cabo durante una dispensación diferente a la forma como Él está tratando con la Iglesia en el Nuevo Testamento. ¿Se entiende el punto?.

Las dispensaciones divinas son siete:

[1] la inocencia;
[2] la conciencia;
[3] el gobierno humano;
[4] la promesa;
[5] la ley;
[6] la gracia; y
[7] el reinado milenial de Cristo (Apocalipsis, 20:4);

Las primeras cinco se han cumplido, la sexta está en proceso de cumplimiento y la séptima comenzara a cumplirse luego del rapto de la iglesia (1 Corintios, 15:51-52, 1 Tesalonicenses, 4:15-17).

En el presente estudio nos centraremos en la segunda dispensación: la conciencia.

Introducción

Entre la Caída y el Diluvio, Dios permitió que la conciencia humana gobernara su comportamiento sin necesidad de la intervención divina. Debido a la naturaleza pecaminosa transmitida por los primeros padres de la humanidad, el resultado fue que “la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5). Dios pronunció el juicio sobre el mundo y destruyó a todas las personas excepto a ocho miembros de la raza humana en el Diluvio Universal.

Caín y Abel

Una de las consecuencias de la desobediencia de Adán y Eva en el Huerto del Edén fue que Dios maldijo la tierra:

Génesis, 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. 

En Génesis, 4 se nos relata que Eva concibe de Adán a Caín:

Génesis, 4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.

Eva pensó que su hijo Caín era la simiente prometida en Génesis, 3:15. En Génesis, 4:1 Eva dijo “por voluntad de Jehová he adquirido varón”. Caín significa precisamente "adquirido". Se miraba al niño como un don (regalo) de Dios.

Génesis, 4:2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 

Luego Eva concibió a Abel. El nombre Abel significa "vanidad, vapor". Ya desde el mismo principio vemos una división del trabajo: mientras a Caín se lo identifica con la tierra y con el oficio de labrador, a Abel se lo asocia con el ganado y con el oficio de pastor. Y, como Dios ya había maldecido la tierra (Génesis, 3:17), Caín (como labrador de la tierra) quedo asociado a esa maldición.

Un día ambos (Caín y Abel) trajeron ofrendas al Señor:

Génesis, 4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Y a causa de esto, tuvo celos Caín de su hermano Abel y lo mato:

Génesis, 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 4:11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 4:12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.

Y se apartó Caín de la presencia de Dios:

Génesis, 4:13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 4:14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 4:15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. 4:16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén. 

Por la Palabra de Dios sabemos que Abel trajo su ofrenda por fe:

Hebreos, 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la Palabra de Dios, sabemos que la fe viene por el oír:

Romanos, 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Si la fe viene por el oír, entonces Dios debe haber enseñado a Adán y a su familia como acercarse a Él, luego de la expulsión del paraíso. La gloria de Dios habitaba en el árbol de la vida (el otro árbol del paraíso, además del árbol de la ciencia del bien y del mal) pero el acceso a él había quedado restringido con el querubín custodiando el camino.

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios:

Hebreos, 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 

Además de la fe, Adán también sabía que el acercamiento a Dios debía incluir un sacrificio de sangre, ya que resulta obvio que Dios mato un animal para vestirlos con “túnicas de pieles”:

Génesis, 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 

Por la Palabra de Dios, sabemos que sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados:

Hebreos, 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Aun sabiendo que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos, 11:6) y que, sin derramamiento de sangre, no puede haber remisión de pecados (Hebreos, 9:22), Caín trajo de la tierra maldita una ofrenda "sin sangre" (verduras). Aunque tal vez fue sincera, su ofrenda no fue aceptada por Dios. Caín no tenía fe en la Palabra de Dios, ni dependencia en el sacrificio (de sangre) de un sustituto, como si las tuvo Abel.

Judas habla acerca del "camino de Caín", que es la senda de la "religión sin sangre", es decir, de la religión basada en las obras humanas y en la justicia propia.

Judas, 1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

La descendencia de Caín fue:

[+] Lamec (Génesis, 4:19) fue el primero que rechazo el principio de monogamia ordenado por Dios (Génesis, 2:24);
[+] Jabal (Génesis, 4:20) el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados;
[+] Jubal (Génesis, 4:21) el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta;
[+] Tubal Caín (Génesis, 4:22) artífice de toda obra de bronce y de hierro;

La familia impía de Caín desarrollo y centro su vida en torno a las artes seculares y los negocios, estableciendo un procedimiento de confianza en sí mismos (auto confianza). Caín y sus descendientes fueron los pioneros de la civilización humana que no conoce a Dios. Una motivación fundamental en todas las sociedades humanísticas es la tentativa por vencer la maldición de Caín y recobrar el paraíso sin sumisión a Dios.

En otras palabras, el sistema mundial, en su rebelión contra Dios, está fundado en el principio de auto redención de la raza humana.

La descendencia de Set:

Génesis, 4:25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. 4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

Set y su descendencia, por el contrario, “comenzaron a invocar el nombre de Jehová” a fin de expresar su dependencia de Él. De esta manera, se fueron desarrollando en la tierra dos grupos familiares fundamentalmente distintos: los piadosos y los impíos.

La descendencia de Adán

[+] Adán, a los 130 años, engendro a Set y vivió Adán hasta los 930 años y murió (Génesis, 5:3-4);
[+] Set, a los 105 años. Engendro a Enos y vivió Set hasta los 912 años y murió (Génesis, 5:5-8);
[+] Enos, a los 90 años, engendro a Cainan y vivió Enos hasta los 905 años y murió (Génesis, 5:9-11);
[+] Cainan, a los 70 años, engendro a Mahalaleel y vivió Cainan hasta los 910 años y murió (Génesis, 5:12-14);
[+] Mahalaleel, a los 65 años, engendro a Jared y vivió Mahalaleel hasta los 895 años y murió (Génesis, 5:15-17);
[+] Jared, a los 162 años, engendro a Enoc y vivió Jared hasta los 962 años y murió (Génesis, 5:18-20);
[+] Enoc, a los 65 años, engendro a Matusalén y vivió Enoc hasta los 365 años, pero no murió sino que fue arrebatado (Génesis, 5:21-24);
[+] Matusalén, a los 187 años, engendro a Lamec y vivió Matusalén hasta los 969 años y murió (Génesis, 5:25-27);
[+] Lamec, a los 182 años, engendro a Noé y vivió Lamec hasta los 777 años y murió (Génesis, 5:28-31);

La frase “engendro a” también puede significar “vino a ser antepasado de”. De este modo, estas genealogías (como otras genealogías de la Biblia), no tienen el propósito de mencionar a cada persona de la descendencia.

Y de Lamec nació Noé, quien tuvo tres hijos:

Génesis, 5:32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

La maldad de los hombres

Génesis, 6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 6:2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 

Lo más probable es que "los hijos de Dios" se refiera a hombres que eran descendientes del linaje piadoso de Set (Génesis, 4:25). Ellos comenzaron a casarse con "las hijas de los hombres", es decir, mujeres de la familia impía de Caín (Génesis, 4:17).

La teoría de que "los hijos de Dios" eran ángeles es menos probable en vista de las palabras de Jesús de que los ángeles no se casan (Mateo, 22:30, Marcos, 12:25). Esta unión de justos con los injustos condujo a "la maldad" (Génesis, 6:5). Los justos se distrajeron con lo malo. Como resultado, la tierra se corrompió y se llenó de violencia (Génesis, 6:11-13).

Hay una teoría que sostiene que los “hijos de Dios” mencionados en los versículos anteriores eran, en realidad, ángeles, los cuales viendo que las “hijas de los hombres” (mujeres normales) eran hermosas se allegaron a ellas (tuvieron relaciones sexuales), de donde surgieron los gigantes mencionados en Génesis, 6:4. Estos ángeles serian una segunda tanda de “ángeles caídos” (la primera tanda fue la que siguió a Satanás en su rebelión). El Evangelio de Judas pareciera abonar esta teoría:

Judas, 1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

Dios decide acortar la vida del hombre:

Génesis, 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

Arrepintiéndose, incluso, de haberlo creado:

Génesis, 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6:6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 

En el tiempo de Noé el carácter del pecado humano se manifestó flagrantemente de dos maneras:

[1] la lujuria sexual; y
[2] la violencia;

La depravación humana no ha cambiado. Todavía es mediante la lujuria y la violencia que la maldad encuentra expresión desenfrenada. Hoy la inmoralidad, la impiedad, la pornografía y la violencia dominan la sociedad (Mateo, 24:37-39, Romanos, 1:32).

Y es cuando decide raer al hombre de la tierra:

Génesis, 6:7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Noé construye el arca

Génesis, 6:8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. 6:9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. 

En medio de la extendida iniquidad y maldad de aquellos días (Génesis, 6:5), Dios encontró en Noé a un hombre que todavía buscaba la comunión con El y que era justo. La expresión "perfecto en sus generaciones" indica que él se mantuvo separado de la moral perversa de la sociedad que lo rodeaba.

Génesis, 6:10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. 6:11 Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 6:12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 

La palabra hebrea "arca" significa una embarcación para flotar y aparece solo aquí y en Éxodo, 2:3, 5 donde también se emplea para referirse a la arquilla en la que fue colocado el niño Moisés.

Génesis, 6:15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 6:16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 6:17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 

Se dan las dimensiones del arca en "codos". Un "codo" antiguo equivalía a unos 45 centímetros, de modo que el arca tenia aproximadamente 135 metros de largo, 22,5 metros de ancho y 13,5 metros de alto. Su capacidad de carga era igual a más de 300 vagones de ferrocarril. Se calcula que el arca podía dar cabida a unas 7000 clases de animales.

Hebreos, 11:7 sugiere que el arca es un tipo de Cristo, quien es el medio para que el creyente se salve del juicio y de la muerte (1 Pedro, 3:20-21).

Génesis, 6:18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.

A través de su pacto, Dios le prometió a Noé que sería librado del juicio que vendría mediante el diluvio. Noé respondió al pacto de Dios creyendo en El y en su Palabra (Génesis, 6:13, Hebreos, 11:7). Se demostró su fe al actuar “con temor” (Hebreos, 11:7) y al preparar el arca y entrar en ella (Génesis, 6:22, 7:7, 1 Pedro, 3:21).

Génesis, 6:19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.

Y Noé obedeció a Dios en todo:

Génesis, 6:22 Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.

El diluvio

Una gracia de siete días:

Génesis, 7:4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. 7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. 7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

Y pasados esos siete días de gracia, el diluvio comenzó:

Génesis, 7:10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. 7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 7:12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 7:13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;

Dos acontecimientos cataclísmicos provocaron el diluvio: la erupción de grandes depósitos de agua subterránea, tal vez causada por terremotos con subsecuentes enormes marejadas de los océanos y lluvias torrenciales que cayeron sobre la tierra durante 40 días (Génesis, 7:12).

[1] De esta manera, fuera del arca murieron todas las criaturas vivientes, tanto seres humanos como animales, que por lo regular vivían en tierra seca (Génesis, 7:21-22, Mateo, 24:37-39, 1 Pedro, 3:20, 2 Pedro, 2:5).

[2] El agua subió a tal altura que cubrió “todos los montes altos que había debajo de todos los cielos” (Génesis, 7:19-20). Toda la tierra fue cubierta de agua. Esto indicaría un diluvio universal y no sencillamente uno local limitado a una pequeña parte de la tierra (2 Pedro, 3:6). El agua comenzó a retirarse solo después de 150 días (Génesis, 7:24). El arca de Noé vino finalmente a reposar sobre una de las montañas de Ararat (Armenia), 740 km de donde partió (Génesis, 8:4).

[3] La tierra se secó y Noé salió del arca 377 días después que comenzó el diluvio (Génesis, 8:13-14).

[4] El apóstol Pedro afirma que el mundo antediluviano "pereció" (2 Pedro, 3:6). Esto sugiere que, debido al enorme cataclismo topográfico, la tierra antediluviana se transformó de manera radical, tanto física como geológicamente, en la tierra que ahora existe.

Génesis, 7:17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 7:18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 7:19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 7:20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. 7:21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 

Y prevalecieron las aguas por espacio de 150 días (Génesis, 7:24).

Las aguas comienzan a bajar

Génesis, 8:1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

Noé no había tenido noticias de Dios durante 150 días (Génesis, 7:24). Se estaba probando su fe, porque él no tenía idea alguna de cuando bajarían las aguas o cuando Dios intervendría otra vez. Entonces Dios actuó por interés y amor por Noé y su familia. Se registran las relaciones de Dios con Noé para darle a todo el fiel pueblo de Dios la esperanza y la confianza en sus caminos.

Si por largo tiempo Dios no ha actuado en la vida de un creyente, puede este estar seguro de que El actuara otra vez y que le manifestara su cuidado amoroso. En la actualidad la tarea del creyente es acercarse al Señor y seguir en fiel obediencia a su Palabra y a su Espíritu (Proverbios, 3:5-6, 16:3, Filipenses, 2:13).

Génesis, 8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. 8:3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. 8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. 8:5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. 

Transcurridos cuarenta días, Noé abrió la ventana del arca y envió un cuervo y tres palomas para ver si estos hallaban tierra firme (Génesis, 8:6-12). Cuando la última paloma ya no regreso, Noé abrió la ventana del arca y vio que la tierra estaba seca (Génesis, 8:13). Y salieron Noé, su familia y los animales del arca (Génesis, 8:15-19) y edifico un altar a Dios:

Génesis, 8:20 Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. 8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. 8:22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

El pacto de Dios con Noé

Entonces Dios manda a Noé y su familia a multiplicarse y llenar toda la tierra:

Génesis, 9:1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Este mandamiento es muy importante porque es el mandamiento que van a desobedecer Nimrod y su gente cuando, en lugar de multiplicarse y llenar toda la tierra (Génesis, 9:1), decidan asentarse en un lugar y edificar “una torre, cuya cúspide llegue al cielo (la torre de Babel) para hacernos un nombre (fama), por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra” (Génesis, 11:4).

Dios instituye la pena de muerte para los homicidas:

Génesis, 9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.

Y vuelve a recordar el mandamiento que más tarde quebrantarían Nimrod y su gente:

Génesis, 9:7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

El pacto de Dios seria con Noé, su familia, sus descendientes y con todo ser viviente (Génesis, 9:9-10) y consistiría en lo siguiente:

Génesis, 9:11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y este pacto tendría una señal:

Génesis, 9:12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 9:13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 9:14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 9:15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. 9:16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. 9:17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra. 

Y esa señal estaría representada por el arco iris.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA