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Introducción
En
la Biblia hay dos pasajes que resultan inquietantes:
Mateo,
12:31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los
hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.
12:32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le
será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será
perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
Marcos,
3:29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás
perdón, sino que es reo de juicio eterno.
Jesús
mismo dice “todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la
blasfemia contra el Espíritu no será perdonada” siendo catalogado, quien cometa
este pecado, como “reo de juicio eterno”.
1ª forma de blasfemia contra
el Espíritu Santo:
Jesús
había terminado de expulsar demonios de un hombre y vienen los escribas y fariseos,
llenos de envidia, y le dicen:
Mateo,
12:24 Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino
por Beelzebú, príncipe de los demonios.
Marcos,
3:22 Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a
Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
La
respuesta de Jesús a esta acusación es bien conocida y casi de sentido común:
Mateo,
12:26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido;
¿cómo, pues, permanecerá su reino?.
Pero
lo importante aquí no es la respuesta de Jesús (siempre interesante) sino la
acusación de los escribas y fariseos de que Jesús echaba fuera los demonios en
el mismísimo nombre del diablo. Y esta es la primera manera de blasfemar contra
el Espíritu Santo: atribuirle al diablo la gloria que le pertenece a Dios.
Atribuirle
el poder de Dios al diablo es un pecado terrible e imperdonable.
¿Por
qué relacionamos la blasfemia contra el Espíritu Santo con la acusación, por
parte de escribas y fariseos, de que Jesús echaba fuera demonios por el poder
del diablo?.
Porque
la relación, entre una cosa y la otra, la establece la misma Biblia:
Marcos,
3:29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás
perdón, sino que es reo de juicio eterno. 3:30 Porque ellos habían dicho:
Tiene espíritu inmundo.
En
Marcos, 3:29 se menciona la blasfemia
contra el Espíritu Santo. En Marcos, 3:30 se la relaciona con la acusación de
los escribas y fariseos.
2ª forma de blasfemia contra
el Espíritu Santo:
Se
va a dar luego del rapto o arrebatamiento de la iglesia, durante la Gran Tribulación,
en pleno gobierno del anticristo y es dejarse colocar la “marca de la bestia”.
Apocalipsis,
13:16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y
esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 13:17
y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el
nombre de la bestia, o el número de su nombre. 13:18 Aquí hay sabiduría.
El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de
hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.
Apocalipsis,
14:9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora
a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su
mano, 14:10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido
vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre
delante de los santos ángeles y del Cordero; 14:11 y el humo de su
tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de
noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la
marca de su nombre.
Apocalipsis,
16:1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y
derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. 16:2 Fue el
primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y
pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que
adoraban su imagen.
Durante
la Gran tribulación, adorar al diablo y recibir la marca de la bestia no tendrá
perdón de Dios. Pero ¿cómo conciliamos esta idea con muchos testimonios
actuales de siervos de Satanás arrepentidos que se han vuelto a Dios?. ¿Porque
hoy ex satanistas y brujos son perdonados y los que adoren al diablo durante la
Gran Tribulación no lo serán?.
Muy
sencillo. Hoy son perdonados porque todavía estamos bajo la gracia. La era de
la gracia es la era de la iglesia: empezó con la cruz y terminara con el rapto
o arrebatamiento de la iglesia. Luego de este evento, la iglesia ya no estará
presente en la tierra, ni tampoco la gracia.
Beneficios
como la salvación por gracia por medio de la fe (Efesios, 2:8-9) o el rapto (1
Corintios, 15:51-52, 2 Tesalonicenses, 4:15-17) estarán disponibles para todos
mientras la iglesia este en la tierra. No estuvieron disponibles (tales
beneficios) ni en el AT ni tampoco lo estarán después de que la iglesia sea
raptada.
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¿Está
bien orar para que nuestra fe sea aumentada?
Lucas, 17:3 Mirad por
vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se
arrepintiere, perdónale. 17:4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y
siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. 17:5
Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.
Jesús resucito muertos, sano
enfermos, pero no fue hasta que hablo acerca de la ofensa y del perdón que
ellos, los apóstoles, pidieron más fe. La oración “auméntanos la fe” en una
oración que se ha hecho popular y está, supuestamente, avalada por este pasaje
bíblico.
La
fe es como un esclavo o un sirviente
Sin embargo no nos detenemos
en la respuesta de Jesús:
Lucas, 17:6 Entonces el Señor
dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este
sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
En principio, parece que Jesús
no contesta la pregunta. Pero lo que les está diciendo es que “ustedes ya
tienen fe, lo que sucede es que no la están utilizando”.
Jesús continúa hablando y no
cambia de tema:
Lucas, 17:7 ¿Quién de
vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del
campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 17:8 ¿No le dice más
bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y
después de esto, come y bebe tú? 17:9 ¿Acaso da gracias al siervo
porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 17:10 Así también
vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos
inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
¿Por qué nos parece, otra vez,
que Jesús está cambiando de tema cuando lo único que hicieron los apóstoles es
pedirle más fe?.
Lo que está diciendo Jesús es
esto: si tuvieras un siervo ¿lo pondrías a trabajar?. Por supuesto. La servidumbre
y la esclavitud eran parte de la vida diaria en los tiempos de Jesús. En los
tiempos de Jesús los sirvientes eran usados. Por eso Jesús utiliza la figura de
la servidumbre para explicar cómo opera la fe.
Lo que el Señor está queriendo
decir es lo siguiente: tienes que poner a trabajar tu fe de la misma forma que
un señor lo hace con su siervo o esclavo.
Jesús no está cambiando de
tema sino que está diciendo: la fe tiene que servirte como un esclavo, la fe no
es algo que va y viene sino que tú tienes que saber cómo opera la fe.
La
fe humana y la fe sobrenatural
Todo ser humano, desde que
nace, de algún modo utiliza la fe. Por ejemplo, para cruzar un semáforo en
verde, tu cruzas en fe sabiendo que, del otro lado, está en rojo, es decir,
tienes fe que del otro lado se detuvieron. Nadie baja de su automóvil, antes de
cruzar, a preguntar ¿se van a detener?. No puedes hacer eso en cada esquina. Tú
ves verde y cruzas “en fe”.
Tienes que salir a manejar en
fe sino no llegas nunca a tu destino. Cuando te vas a sentar en una silla,
tienes que tener fe en que la silla te va a sostener. No estás preguntando,
antes de sentarte, de que material está hecha ni como estará hecha. Simplemente
te sientas.
La fe humana está conectada con los
sentidos.
Si tú ves que la silla está
rota o tambaleando, no te sientas. De igual forma, si tú ves que, aunque tengas
al semáforo a tu favor (verde) del otro lado viene un auto y todo indica que no
se detendrá, entonces tú no avanzas, aunque tengas el semáforo a tu favor.
Ahora, la fe sobrenatural, la
fe de Dios, es sobrehumana. De hecho te congregas en una iglesia o lees la
Biblia, porque crees en cosas que jamás pudiste comprobar ni percibir. Nunca
has visto a Dios. Nunca has visto al diablo. Por esta fe sobrenatural hemos
entendido que Cristo vino a la tierra a morir por nuestros pecados y por la
misma fe sabemos que también resucito.
Hebreos, 11:3 Por la fe
entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Y por esta misma fe sabemos
que Jesús regresara pronto por su pueblo. Todo es fe.
A diferencia de la fe humana, la fe
sobrenatural no está conectado a nuestros sentidos.
¿Cómo podemos echar fuera
demonios, sanar enfermos, declararnos sanos?. Es con la fe sobrenatural. Con la
fe humana, no perdonaríamos a nadie dos veces en un mismo día.
Por eso, cuando Jesús les dijo
que debían perdonar siete veces al día a quien pecara contra ellos si siete
veces se arrepintiera, los discípulos le dijeron “aumenta nuestra fe”.
Una
única “medida” de fe
Romanos, 12:3 Digo, pues, por
la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más
alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Pablo no está diciendo que una
medida de fe, particular y única, es decir, distinta, fue repartida a cada
uno, sino que está hablando de la medida de la fe, también única pero
universal, es decir, para todo el mundo igual. No es UNA medida de fe sino LA
medida de fe.
No es que Dios da a algunos un
cucharon de fe y a otros un gotero de fe. Dios no hace acepción de personas en
términos de los que nos regaló en la cruz. Jesús murió en la cruz y dijo “hecho
esta”. No podemos decir “a mí se me murió un ser querido porque me toco poquita
fe”.
¿Y cuál es esa medida de fe,
que es LA medida de la fe?. La SUFICIENTE. Crees y el milagro ocurre. No crees
y el milagro no ocurrirá.
No es que un paralitico es
sanado y queda rengo o cojo o un ciego es sanado y queda tuerto porque tuvieron
un 50% de fe.
Hay algo que provoca confusión
y es la historia del centurión de Mateo, 8. Para los que no conocen la
historia, llega un centurión romano a Jesús y le dice: Rabid, tengo un criado
mío muy enfermo, pero ni vengas a mi casa, solo di la palabra y mi criado
sanara, a lo que Jesús contesta “ni aun en Israel he hallado tanta fe”. De acá
que mucho dicen “hay tanta fe” o “hay poca fe”. Hasta Jesús lo dijo.
Pero esta historia con el centurión
ocurre antes de que se perfeccionara el nuevo pacto. La obra redentora de Jesús
aún no estaba completa. Jesús todavía no había muerto ni, por ende, había resucitado
ni le había entregado la autoridad a la iglesia. Cuando este milagro ocurre y
cuando ocurrieron otros milagros en el viejo pacto, los santos del AT no tenían
acceso a la fe sobrenatural sino que tenían que poner su fe natural o humana (y
vaya que la tenían) en las promesas de Dios.
Pero nosotros, luego de que
Cristo muere y resucita (después de esta historia con el centurión romano), Él
envía el Espíritu Santo sobre nosotros y es cuando aparecen los nueve frutos
del Espíritu:
Gálatas, 5:22 Mas el fruto del
Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 5:23
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
¿Qué es un fruto?. Algo que
está en la planta y crece de manera natural y va a salir cuando tenga que
salir.
La fe, entonces, es un fruto o
es algo que Dios tiene que aumentar (no puede ser las dos cosas a la vez). La
fe, claro está, es un fruto que esta por el solo hecho de haber aceptado a
Cristo y de que, a consecuencia de ello, tengamos al Espíritu Santo morando con
nosotros.
Cuando Jesucristo dice en la
cruz, antes de expirar, CONSUMADO ES, significa que esa única medida de fe,
igual para todos, nos fue dada. Es LA medida de fe.
Como
opera esta fe
Si sigues enfermo o no has
prosperado o todavía tienes problemas en tu casa, no es porque tengas un
problema de fe sino que tienes un problema de conocimiento. No sabes lo que
tienes y entonces no lo has podido usar.
Si no enciendes el interruptor
de la luz en tu casa, te quedas a oscuras y esto nada tiene que ver con la planta
generadora de energía eléctrica. La fe opera como una ley.
El apóstol Pedro tenía esa fe
sobrenatural de Dios: sanó un cojo en la entrada del templo, resucitó a Dorcas
de la muerte y sanó enfermos con su sombra.
2
Pedro, 1:1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis
alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe
igualmente preciosa que la nuestra:
Pedro
está diciendo: la misma fe sobrenatural que opera en mi opera también en ti.
¿Cuándo obtuviste esa fe?. Esa
medida de fe te fue dada cuando Jesús dijo en la cruz “consumado es”. En ese
momento (y cuando te convertiste, es decir, cuando naciste de nuevo) te fue
dada LA medida de fe que se necesita para cualquier milagro. Lo uses o no lo
uses, la tienes (es indistinto). Tiene que ver con que si conoces lo que tienes
o no.
La
fe es una ley
Romanos, 3:27 ¿Dónde, pues,
está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No,
sino por la ley de la fe.
La ley de la fe (por ser
precisamente una ley) opera equitativamente en todos aquellos que tienen a
Cristo en el corazón. Algo no puede ser categorizado como una ley si no aplica
de la misma manera pata todos y en donde quiera. Pero la mayoría no cree que la
fe sea gobernada por una ley.
Si alguien se tira de un
edificio, del piso 8 o 9, se va a matar porque está operando la “ley de la
gravedad”. ¿Sera que Dios lo quiso ver morir?. ¿Sera que el Señor lo castigó al
no hacerlo flotar en el aire?. No. Dios no va a cambiar la ley de gravedad para
salvar su vida. Esta persona salto y está violando una ley. Y Dios no puede
violar sus propias leyes.
Y la Biblia dice que la fe
también es una ley. La ley de la fe es una ley que incluso Dios respeta. Es
como una restricción que se autoimpuso Dios a sí mismo. Si muchas veces no te
sanas, no te logras comprar la casa, no sales de la pobreza, etc., no es porque
Dios es soberano y quiere que estés en esa situación sino porque no están
cumpliendo la ley de la fe o la estas violando. No tienes fe, no siembras, no
cosechas. Si tú no cumples la ley de la fe no tendrás sus beneficios. Ahora, si
tú cumples la ley de la fe, la fe se activa. Tienes que cumplir la ley de la fe
con corazón de niño.
Entonces tenemos que aprender cómo
opera esa ley. Porque si no entendemos la ley de la fe, como la gravedad, nos podemos
matar. Hay gente que se muere sin que Dios haya querido que se muera, que es
pobre sin que Dios quiera que sea pobre y que es infeliz sin que Dios quiera
que sea infeliz. Dios dice: yo hice toda la obra en la cruz, todos los regalos
te los di allí, que lo entiendas o no entiendas es tu problema, pero tienes la
medida de fe que tuvo y tiene todo el mundo: la de Cristo y los apóstoles. Si lo
crees, entonces ya no me hables más de la montaña sino háblale a la montaña de
mí, dice el Señor.
Hace 4.000 años atrás la ley
de la electricidad ya existía. Sin embargo, hombres santos como Abraham o como
Moisés no pudieron disfrutar de la electricidad. ¿Por qué?. ¿Les falto fe?. No.
La ley de la electricidad estaba allí, antes que el hombre la descubriera, ya Dios
la había puesto en la tierra. Los hombres santos del AT eran ignorantes de esa
ley (no la conocían).
Hay personas que pasan
necesidades porque desconocen el poder de Dios, son ignorantes de lo que Dios
les regalo. Son personas santas, son personas piadosas pero ignoran las leyes
de Dios y, entre ellas, la ley de la fe.
La
incredulidad contamina y drena la fe
La incredulidad contrarresta
la fe, provocando un cortocircuito. La incredulidad drena y contamina la fe.
La mayoría de las personas en
la iglesia guardan las oraciones no contestadas en una carpeta a la que llaman
“Dios es soberano”.
Muchos ministros, por ejemplo,
cuando oran por un enfermo, lo hacen así: “Señor, si es tu voluntad, sánalo y,
si no, tu eres soberano”. Es verdad que Dios es soberano, pero no podemos orar
con falta de fe. Si no ocurre el milagro, decimos, es porque Dios no quiso.
Esto no es lo que el Señor nos dejó en las Escrituras. Él dice: tú tienes que
contrarrestar la incredulidad con fe.
Jesús va al monte, junto con
tres discípulos, a transfigurarse, donde se encuentra con Elías y Moisés.
Mientras tanto, el resto de los discípulos lidiaban con un endemoniado. Cuando
Jesús vuelve, se acerca el padre del endemoniado y le dice “tengo un hijo
lunático, endemoniado y tus discípulos no lo pudieron liberar”.
Jesús no dijo “solo yo puedo
reprender demonios” sino que dijo “generación incrédula, hasta cuando voy a
estar con ustedes” y no se lo dijo al padre del muchacho sino a sus discípulos:
Mateo, 17:14 Cuando llegaron
al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: 17:15
Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque
muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. 17:16 Y lo he traído a tus
discípulos, pero no le han podido sanar. 17:17 Respondiendo Jesús,
dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con
vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.
Jesús ya los había entrenado y
les había dado autoridad pero, aun así, los discípulos no habían podido con
este caso.
Mateo, 10:1 Entonces llamando
a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,
para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda
dolencia.
Pero tenemos un cristianismo
incrédulo. El mismo enojo que tuvo Jesús con sus discípulos, lo tiene también
hoy con nosotros.
Mateo, 17:18 Y reprendió Jesús
al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.
17:19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué
nosotros no pudimos echarlo fuera? 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca
fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza,
diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será
imposible. 17:21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.
Jesús resuelve el caso y luego
sus discípulos le preguntan por qué ellos no habían podido hacerlo. Ellos
pensaban que Jesús les diría “porque ustedes no son como yo”. Pero Jesús les
dice “por vuestra poca fe”, es decir, por vuestra incredulidad. Y les dice más:
“este género, sale con ayuno y oración”.
Este pasaje de Mateo, 17:21 es,
junto con otros, uno de los pasajes más malinterpretados de toda la Biblia. Jesús
no puede estar hablando aquí del género de demonio que afectaba al muchacho
porque si no, lo de Mateo, 10:1 no sería cierto.
Lo recordamos:
Mateo, 10:1 Entonces llamando
a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,
para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda
dolencia.
Allí Jesús les había dado
autoridad sobre los espíritus inmundos para para sanar TODA enfermedad y TODA
dolencia. Por lo tanto, no podría el Señor ahora establecer una excepción y
decirles que bueno, para echar fuera a algunos demonios, en realidad, se
necesitaba “algo más” sobre lo cual Él no les había informado o que la
autoridad que les había dado no era sobre todo espíritu, porque hay algunos
“más complicados que otros”.
El género al que se refiere el
Señor, que se va con oración y ayuno, es el de la INCREDULIDAD que estaba
afectando a los discípulos y que les habían impedido expulsar al demonio que
atormentaba al hijo de aquel hombre. El género de la INCREDULIDAD de los
discípulos es el que se va con oración y ayuno y no el demonio que atormentaba
al muchacho.
Por eso no debes pedir más fe
sino llevar tu incredulidad a cero, que fe ya hay la suficiente, desde la cruz
del calvario. La fe es una, no crece sino que es semejante a un grano de
mostaza, como dice el Señor. Este estudio esta basado en la siguiente predica de DANTE GEBEL:
Puedes bajar este post como archivo de Word pinchando Aqui o como archivo de Powerpoint pinchando Aqui Te dejo el video donde predico sobre este tema (el contenido es el mismo que los archivos de Word y Powerpoint y que lo expuesto mas abajo):
Malaquías,
3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En
qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 3:9 Malditos sois con
maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Hay dos tipos de ingresos
en la Biblia:
[1] los diezmos; y
[2] las ofrendas;
Los diezmos se calculan
como el 10% de los ingresos obtenidos: si trabajas en relación de dependencia y
cobras un sueldo fijo, el diezmo es el 10% del sueldo neto que cobras – neto de
las retenciones que suelen practicar los empleadores – y si tienes un
emprendimiento, negocio o empresa, se calcula como el 10% no de las ventas sino
de la utilidad o ganancia final (ventas – costos – gastos = ganancia final x
10%).
Los diezmos son
obligatorios e implican devolverle a Dios una (mínima) parte de las riquezas
con que nos ha bendecido. Los diezmos representan el sustento de los pastores.
En cuanto a la ofrendas,
a diferencia de los diezmos, no hay nada estipulado en la Biblia. Son
voluntarias y su destino, a diferencia de los diezmos (que son el sustento de
los pastores), es el cubrir distintas necesidades de la obra (reparaciones,
mantenimiento, eventos o ayuda a algún hermano con necesidades).
Acá manda el corazón y la
Biblia dice que Dios ama a los que ofrendan con alegría:
2 Corintios, 9:7 Cada uno
dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios
ama al dador alegre.
Diezmar
o no diezmar
La figura del diezmo
viene del AT (de la Ley de Moisés) y las menciones que hay en el NT son todas
referencias al AT, por lo que, en el NT, la figura del diezmo no tiene entidad
propia. Por esto, hay muchos que piensan, erróneamente, que, como el Nuevo
Pacto reemplazo el Viejo Pacto, las disposiciones del AT ya no están vigentes,
motivo por el cual, en la actualidad, no existe la obligación de diezmar.
No vamos a discutir esto
aquí, porque no es el objeto del presente estudio. Solo te recomiendo que veas
en mi blog, en la pestaña “Predicas del autor del blog”, una predica llamada
“Diezmos y ofrendas. La vigencia de la ley de Moisés”, donde explico por qué la
obligación de diezmar sigue vigente hasta el día de hoy.
El espíritu inmundo de
avaricia (Mamon) es un demonio que impide, frena y obstaculiza que los diezmos,
las ofrendas y las primicias fluyan hacia el altar y hacia el alfolí de la
iglesia. Cuando este espíritu inmundo toma el control de la iglesia, los
ingresos de la misma disminuyen sensiblemente.
El
espíritu de avaricia (Mamon)
La avaricia puede ser
definida como el amor al dinero:
1 Timoteo, 6:10 porque
raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se
extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Pablo no dice que el
dinero es la raíz de todos los males. Dice que el “amor al dinero” es la raíz
de todos los males y la avaricia es eso: amor al dinero.
La avaricia es una forma
de idolatría:
Colosenses, 3:5 Haced
morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas,
malos deseos y avaricia, que es idolatría;
Y ningún avaro (idolatra)
entrara en el reino de los cielos:
Apocalipsis, 21:8 Pero
los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago
que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
Este espíritu de avaricia
debe ser discernido lo antes posible. De lo contrario, la angustia comenzara a
ganar el ánimo de los pastores, al ver disminuidos los diezmos (que son su
sustento) y las ofrendas (que puede paralizar alguna obra en marcha dentro de
la iglesia).
El
espíritu de Madian
Cuando este espíritu de
avaricia gana el control de la iglesia, se activa la siguiente maldición de
Dios:
Malaquías, 3:9 Malditos
sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
Esta maldición le abre la
puerta a otro espíritu inmundo que se mueve “en matrimonio” con el espíritu de
avaricia y es el espíritu inmundo de Madian.
Madian (los madianitas o pueblo
de Madian), aparece mencionado en la Biblia en Jueces, 6:1-6.
Luego
de la muerte de Josué, Israel abandono los caminos del Señor (cometió
apostasía).
Cuando
Israel conquisto la tierra prometida de Canaán, Dios le había ordenado que
aniquilara a todos los pueblos paganos que la habitaban. Esta orden fue
cumplida parcialmente por Israel, ya que prefirió no aniquilar a algunos
pueblos para convertirlos en tributarios y así obtener riquezas, desobedeciendo
a Dios, quien luego utilizo a estos mismos pueblos para oprimir a Israel por su
permanente desobediencia.
No
obstante, cada vez que Israel se arrepentía, Dios, movido a misericordia,
levantaba, de alguna tribu, un juez que los libertaba. Entre todos los jueces
que levanto Dios, para liberar a Israel del enemigo de turno (en este caso
Madian), encontramos a Gedeón.
Dice
la Biblia (Jueces, 6:6), que “Israel empobrecía a causa de Madian”. Israel
sembraba y, cuando estaba a punto de cosechar, aparecían los madianitas para
destruir y robar las cosechas. Y esto ocurría con la voluntad permisiva de Dios,
a causa de la desobediencia de Israel.
El espíritu inmundo de
Madian sigue activo en nuestros días y, cuando en una iglesia no se diezma
(cuando se desobedece, robando a Dios), este espíritu, permitido por Dios, trae
pobreza, escases y miseria sobre el pueblo de Dios, impidiendo que se reciban las
bendiciones que Dios, en realidad, desea derramar sobre su pueblo.
Primeramente debe
desarraigarse de la iglesia el espíritu inmundo de avaricia (Mamon). Una vez hecho
esto, se desactivara la maldición de Dios de Malaquías 3:9, con lo cual el
espíritu inmundo de Madian podrá ser desalojado sin problemas de la iglesia.
Un pueblo que no diezma
(que roba a Dios) y que no ofrenda, jamás podrá prosperar ni recibir ninguna
bendición de parte de Dios.
Las siguientes son
señales de que estos espíritus (Avaricia o Mamon y Madian) se encuentran activos
dentro de una iglesia local.
El espíritu de avaricia
(Mamon):
[+] provoca, por amor al dinero
(por avaricia), que no se diezme o se diezme menos que lo que corresponde, ni
se ofrende;
[+] provoca, por ende,
una disminución en los ingresos de la congregación;
[+] activa la maldición
de Malaquias, 3:9 atrayendo al espíritu inmundo de Madian;
El espíritu de Madian:
[+] impide que se reciban
las bendiciones que Dios desea derramar sobre su pueblo; y
[+] trae pobreza, escases
y miseria sobre el pueblo de Dios;
De este modo, la iglesia
entra en un círculo vicioso del que no puede salir: por no diezmar (por robar a
Dios), por amor al dinero (por avaricia), viene el espíritu de Madian y, a
causa de Madian, vienen pobreza, escases y miseria y luego, a causas de estas,
diezmar se torna imposible, con lo cual estamos en presencia de un círculo
perverso que se retroalimenta.
Quienes se encuentran
bajo el control del espíritu de avaricia, teniendo trabajo y pudiendo diezmar,
por amor al dinero (por avaricia) no diezman o diezman menos de lo que
corresponde. Al robar a Dios y al activarse, con ello, la maldición de Malaquías,
3:9 lo más probable es que estas personas pierdan sus empleos. A partir de
aquí, por más que se quiera diezmar ya no se puede y es aquí donde tales
personas caen en una espiral sin fin aparente.
Casi todos los pastores
tienen revelación de Dios, motivo por el cual saben perfectamente quien diezma
y quien no en sus congregaciones. Esto evitara que los pastores se vean en la
situación de bendecir a alguien sobre quien pesa una maldición por robar a
Dios. Los pastores no pueden bendecir lo que Dios maldijo.
¿Cuál es la solución?:
[+] arrepentimiento y confesión
del pecado de no diezmar, es decir, de robar a Dios, por avaricia;
[+] hacer un compromiso
con Dios de diezmar como corresponde cuando se obtenga un empleo;
[+] cumplir diligentemente
ese compromiso ni bien se obtenga un empleo;
Oración
contra los espíritus de avaricia (Mamon) y Madian
Señor Jesucristo, te
pedimos perdón por hacer faltar alimento en tu casa y robarte, al no diezmar,
por amor al dinero, lo que tendríamos que haber diezmado.
Señor Jesucristo, con la
autoridad que hay en tu nombre y con el poder que hay en tu sangre, atamos,
reprendemos, echamos fuera, desalojamos a los lugares secos y vacíos al
espíritu inmundo de avaricia (Mamon) y a todos los demonios que vienen con el:
mezquindad, idolatría (amor al dinero) y Madian, que roba las bendiciones que
deseas derramar sobre nosotros.
Atamos a estos demonios y
desatamos al Espíritu Santo y un espíritu de generosidad sobre nuestra iglesia.
Rompemos, quebrantamos,
despedazamos, conquistamos, saqueamos, dejamos inhabitada y convertimos en
anatema, las fortalezas de avaricia, idolatría y Madian y distribuimos sus
bienes.
¿Qué significa “convertir
en anatema”?.
Significa consagrar para
Dios el lugar donde existía la fortaleza destruida, para que nada más,
contrario a Dios, pueda ser construido en ese lugar.
Basado en:
Josué, 6:26 En aquel
tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre
que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche
los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
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Te dejo el video donde predico sobre el tema (el contenido es el mismo que los archivos de Word y Powerpoint y que lo expuesto mas abajo):
Mateo, 24:12 y por
haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Es inevitable que en este
mundo complejo, con diferentes niveles sociales, económicos y culturales, todos
nosotros nos causemos ofensas y heridas. Si fallamos en reaccionar con amor y
perdón y guardamos en nuestro espíritu la deuda que el ofensor nos debe, esa
amargura, ese dolor, esa ofensa, nos impedirá amar y orar debidamente. Esto nos
llevara a formar parte de esos muchos cuyo amor, según el Señor, se enfriara.
Muchas veces, las
experiencias dolorosas son permitidas por Dios para enseñarnos a perdonar, a
amar y orar por los que nos ofenden. Cuantas veces oímos decir, aun a los
cristianos: “yo ame pero me correspondieron muy mal” o “yo me comprometí a
servir y abusaron de mi o me rechazaron y por eso no pienso volver”. Estas
personas se retiran de su compromiso sin darse cuenta que su amor se va
enfriando.
Hay muchos que aun van a
la iglesia, leen la Biblia, oran, diezman, pero dentro de sus corazones se han
vuelto distantes y se han apartado poco a poco de otras personas y así se van
apartando de la demostración del amor de Dios.
Jesucristo dijo que en el
mundo vendrían tropiezos, refiriéndose a aquellas cosas que nos harían tropezar
para hacernos caer (la llamada “zancadilla del enemigo”). Ahora bien, hay veces
que personas buenas y siervos o siervas de Dios tienen un día malo y nos causan
tropiezo, con piedrecitas muy pequeñas, por cosas insignificantes (y no por una
roca grande).
No podemos formarnos una
opinión negativa sobre alguien (aunque lo merezca) y darle sitio al enemigo.
Esa opinión puede endurecer nuestro corazón y enfriar nuestro amor y nuestro
compromiso.
Es necesario que aún nos
amemos en nuestras imperfecciones. No hay uno perfecto. No hay alguno sin
falta. No hay nadie sin pecado. Por lo tanto, no podemos permitir que, a causa
de pequeñas faltas o debilidades humanas, el enemigo engrandezca cosas mínimas
para que aparezcan como grandes problemas que enfríen nuestro amor a Dios.
El objetivo de la
“fortaleza del amor frio” es conseguir que haya división en el cuerpo de
Cristo. Nadie puede alcanzar la plenitud del Reino de Dios en la tierra sin
estar comprometido con personas imperfectas a los largo del camino.
Las
siguientes son señales de que esta fortaleza ha sido edificada por satanás
dentro de una iglesia local. Esta fortaleza:
[+] hace que pequeñas
ofensas que podamos sufrir de nuestros hermanos y siervos de Dios aparezcan
como “grandes ofensas”;
[+] endurece nuestro corazón,
enfría nuestro amor y disminuye nuestro compromiso con la obra;
[+] nos desenfoca de la perfección
de Cristo y nos enfoca en nuestra propias imperfecciones;
[+] trae división al
cuerpo de Cristo;
Oración para destruir la
fortaleza de amor frio:
Señor Jesucristo, con la
autoridad que hay en tu nombre y con el poder que hay en tu sangre, atamos,
reprendemos, echamos fuera, desalojamos a los lugares secos y vacíos, todo
espíritu inmundo que enfríe nuestro amor y todo espíritu que venga tras el: falta
de perdón y división.
Atamos todo espíritu
inmundo que enfríe nuestro amor, de falta de perdón y que traiga división y
desatamos al Espíritu Santo sobre nuestra iglesia.
Rompemos, quebrantamos,
despedazamos, conquistamos, saqueamos y convertimos en anatema, la fortaleza
del amor frio y distribuimos sus bienes.
¿Qué
significa “convertir en anatema”?.
Significa
consagrar para Dios el lugar donde existía la fortaleza destruida, para que
nada más, contrario a Dios, pueda ser construido en ese lugar.
Basado
en:
Josué,
6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de
Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su
primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus
puertas.
Puedes bajar este post como archivo de Word pinchando Aqui o como archivo de Powerpoint pinchando Aqui Te dejo el video donde predico sobre el tema (el contenido es el mismo que los archivos de Word y Powerpoint y que lo expuesto mas abajo):
Daniel, 1:1 En el año
tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia
a Jerusalén, y la sitió. 1:2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de
Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de
Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de
su dios. 1:3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de
los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, 1:4 muchachos en
quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría,
sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio
del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. 1:5 Y les
señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del
vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se
presentasen delante del rey. 1:6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías,
Misael y Azarías, de los hijos de Judá. 1:7 A éstos el jefe de los eunucos
puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a
Azarías, Abed-nego.
Cuando Nabucodonosor
invade Jerusalén, en 586 A.C., destruyendo y saqueando el templo, también se llevó
cautivo a Babilonia a un grupo selecto de jóvenes príncipes, entre los cuales
se hallaban Daniel y sus amigos Ananías, Misael y Azarías. Además de ser
instruidos en las letras y la lengua de los caldeos, el rey ordeno también que
se les cambiasen los nombres.
Es así que el jefe de los
eunucos, cumpliendo esta orden del rey “puso a Daniel (que significa “Dios es
mi juez”) Beltsasar (que significa “Bel – dios principal de Babilonia – proteja
su vida”), a Ananías (que significa “el Señor fue clemente”) puso Sadrac (que
significa “siervo de Aku”, es decir, el dios de la luna), a Misael (que
significa “¿Quién es semejante a Dios?”)
puso Mesac (que significa “La sombra del príncipe” o “¿Quién es este?”) y a
Azarías (que significa “”el Señor ayudo”) puso Abed-nego (que significa “siervo
de Nego”, es decir, el dios de la sabiduría o la estrella de la mañana).
¿Para qué ordeno todo
esto Nabucodonosor, es decir, que Daniel y sus amigos fueran instruidos en las
letras y lengua de los caldeos y que se les cambiaran sus nombres hebreos por
nombres babilónicos?. Para que Daniel y sus amigos, que eran muy jóvenes,
pierdan su identidad durante su cautiverio.
Por supuesto que
Nabucodonosor no logro absolutamente nada con Daniel y sus amigos, ya que ellos
no solo se negaron a comer la comida del imperio sino que también rehusaron
inclinarse ante sus dioses.
Lamentablemente no todos
los jóvenes cristianos reaccionan como Daniel y sus amigos. Muchos se dejan
seducir por las modas y la corriente del mundo.
A favor de los jóvenes
cristianos de hoy cabe aclarar que es mucho más difícil ser joven hoy que hace 30 o 40 años atrás. Antes, para ver una película pornográfica había que ser
socio de un video club para alquilarla y había que tener más de 18 años. Hoy
eso se logra con un “clic” en cualquier Smartphone (por básico que sea). Antes,
para tomar una cerveza, había que adquirirla en un supermercado. Hoy, por lo
menos aquí en la Argentina, te la venden en cualquier quiosco de barrio y a
cualquier hora (y teniendo cualquier edad). Lo mismo ocurre con el tabaco.
Antes, para conseguir droga (marihuana, cocaína, etc.), había que ir a
determinados barrios, por lo general marginales, y había que ir con algún
“contacto”. Hoy la droga la distribuyen en la puerta de las escuelas. Ni hablar
del bombardeo visual (con contenido sexual explicito) al que están sometidos no
ya los jóvenes sino todos nosotros, tanto en la calle (con carteles de
publicidad) como en nuestros hogares (con la TV e internet).
Y esto es lo que hace el
espíritu de Nabucodonosor: satanás lo envía contra una iglesia, para que se
lleve cautivos a sus jóvenes, para que sus nombres (que contienen referencias a
Dios) sean cambiados por otros nombres (que contienen referencias a dioses del
mundo) y, de esta manera, pierdan su identidad durante su cautiverio.
Una señal de que este
espíritu se encuentra activo en una iglesia local es cuando, dentro la
congregación, se observan jóvenes que, proviniendo de familias cristianas y aun
congregándose, tienen una manera de vivir y de comportarse que en nada los
diferencia de los jóvenes inconversos del mundo. Ellos están cautivos por este
espíritu y han perdido su identidad en su cautiverio, por lo que sus corazones
se han desviado de la verdad.
El espíritu inmundo de
Nabucodonosor ataca a los jóvenes de una congregación, sobre todo a los que
tienen algún llamado de Dios y en especial a aquellos que pertenecen a la
familia sacerdotal (hijos de pastores).
Oración
contra el espíritu de Nabucodonosor
Señor Jesucristo, con la
autoridad que hay en tu nombre y con el poder que hay en tu sangre, atamos,
reprendemos, echamos fuera y desalojamos violentamente a los lugares secos y vacíos
al espíritu inmundo de Nabucodonosor, que satanás ha enviado contra nuestra
iglesia para llevarse cautivos a nuestros jóvenes y cambiarles el nombre, para
que ellos pierdan su identidad durante su cautiverio y sus corazones se desvíen
de la verdad.
Atamos al espíritu
inmundo de Nabucodonosor y desatamos al Espíritu Santo y un espíritu de consejo
y de temor de Jehová sobre los jóvenes de nuestra iglesia.
Rompemos, quebrantamos,
despedazamos, conquistamos, saqueamos, dejamos inhabitada y convertimos en
anatema la fortaleza del espíritu inmundo de Nabucodonosor y distribuimos sus
bienes.
Oramos, en el nombre de Jesús,
para que el espíritu inmundo de Nabucodonosor suelte la mente de los jóvenes de
nuestra iglesia ahora, para que ellos puedan salir de su cautiverio y volver
sus corazones nuevamente a Dios.
¿Qué
significa “convertir en anatema”?.
Significa consagrar para
Dios el lugar donde existía la fortaleza destruida, para que nada más,
contrario a Dios, pueda ser construido en ese lugar.
Basado en:
Josué,
6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de
Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su
primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus
puertas.