domingo, 2 de agosto de 2020

MODELOS DE ORACIÓN: ORACIÓN POR NOSOTROS


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Introducción

La oración bíblica es al Padre, en el nombre del Hijo (Jesucristo) y en el poder del Espíritu Santo.

Primero que nada, nos colocamos la “armadura de Dios” (Efesios, 6:11-17)

Antes de comenzar cada oración, debemos colocarnos la armadura de Dios. En el nombre de Jesús:

[1] nos colocamos el yelmo de la salvación, que es la esperanza de la salvación en nuestra mente, como casco que protege nuestra cabeza y nuestra mente de todos los dardos de fuego del maligno;

[2] nos colocamos la coraza de justicia;

[3] nos ceñimos con el cinturón de la verdad;

[4] nos calzamos con el apresto del Evangelio de la Paz;

[5] tomamos el escudo de la fe; y

[6] desenvainamos la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios;

Sobre el significado de cada parte de la armadura, puedes ver en mi blog un estudio denominado “La armadura de Dios” (pincha Aqui).

Versículo en el cual basar la oración

Un versículo en el que podríamos basar una oración por nosotros es el siguiente:

Zacarías, 10:1 Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

La lluvia tardía era la que caía en el tiempo de la cosecha. La cosecha es lo que pedimos al Señor. Los relámpagos, son las señales que anteceden a la lluvia y a la cosecha y la hierba verde representa lo que hemos pedido al Señor.

Oración

Padre, en el nombre de tu Hijo Jesucristo y bajo esta palabra de Zacarías, 10:1, yo te pido para mí:

[+] Estabilidad emocional y madurez espiritual;

[+] Estabilidad económica y financiera;

[+] Que me libres de las deudas (en caso de tenerlas);

[+] Que me bendigas en todo lo que yo emprenda (sea lo que fuere), con los recursos que ya me diste y que ya tengo (Eclesiastés, 9:10, 1 Samuel, 10:7), no solo para proveer para mí y para mi familia (1 Timoteo, 5:8), sino para abundar en toda buena obra (2 Corintios, 9:8) y para compartir con el que padece necesidad (Efesios, 4:28);

[+] La activación y, sobre todo, el desarrollo de mis dones y de mi/s ministerio/s;

[+] Más revelación de tu Palabra;

[+] Que me des la salud suficiente como para que yo pueda servirte de la mejor manera posible;

[+] Que continúes y profundices en mi tu obra de santificación personal para lo cual, en esta hora y delante de tu Trono de Gracia, yo renuncio, en el poder de tu Santo Espíritu, a toda obra de la carne (Gálatas, 5:17-21); yo rompo, quebranto, despedazo, conquisto, saqueo, distribuyo sus bienes, dejo inhabitada y convierto en anatema, como hizo tu Siervo Josué con Jericó (Josué, 6:26), toda fortaleza demoniaca que satanás y sus demonios hayan construido, levantado, edificado y erigido en mi mente, sobre la base de mis debilidades y convierto en anatema cada lugar donde había una fortaleza que acaba de ser derribada, para que nada más contrario a tu autoridad, a tu santidad y a tu soberanía sobre mi vida pueda volver a ser construido, levantado, edificado y erigido por satanás y sus demonios en esos lugares; Padre, te pido especial ayuda con este punto porque sé que esta batalla no se gana con mi fuerza sino solamente con tu Santo Espíritu (Zacarías, 4:6);

[+] Que no permitas que, a causa de mi pecado y de mis fallas, se me cauterice la conciencia al punto de que ya no sea capaz de auto examinarme (2 Corintios, 13:5), discernir y juzgar mi propio pecado (1 Corintios, 11:31-32);

[+] Que tomes el control definitivo en aquellas áreas de mi vida donde aún no estas presente al 100%;

[+] Que ya no gobiernen más mis emociones en mí sino solo tu Santo Espíritu;

[+] Que, por medio de tu Santo Espíritu, ejerzas tu señorío en mi vida y me ayudes a llevar mis pensamientos cautivos a los pies de tu Hijo Jesucristo (2 Corintios, 10:5);

[+] Que me revistas de un espíritu de temor de ti (Proverbios, 8:13, Isaías, 11:2); enséñame Señor no solo a aborrecer el mal sino también a rechazar todo aquello que no edifica (1 Corintios, 10:23);

[+] Que me enseñes a hacer tu voluntad (Mateo, 7:21);

[+] Que aparezcan y se desarrollen en mí los nueve frutos del Espíritu (Gálatas, 5:22-23);

[+] La manifestación del Espíritu Santo en mi vida y la señal inequívoca  de esa manifestación que es el hablar nuevas lenguas conforme a la promesa de tu Hijo de Hechos, 1:8 y al cumplimiento de esa promesa en Hechos, 2:1-4 (orar por esto solo aquellos que aún no hayan recibido el bautismo en el Espíritu Santo);

[+] Que, por medio de tu Santo Espíritu, me lleves a mi destino profético (Filipenses, 1:6, 2:13);

[+] Que hagas que se cumpla toda la palabra profética que soltaste sobre mi vida, por medio del Espíritu Santo, a través de tus siervos los verdaderos profetas que me han hablado de tu parte (Isaías, 46:9-10, 55:10);

[+] Que me afiances como un/a siervo/a y como un/a Varón/a tuyo/a;

[+] Que el carácter de tu Hijo Jesucristo se vea reflejado y mi y que la luz de su rostro me ilumine;

[+] Que tu gloria, Padre, resplandezca sobre mi rostro (Éxodo, 34:29);

[+] Que me enseñes, por medio de tu Santo Espíritu, a entregarle mis cargas a tu Hijo Jesucristo (Mateo, 11:28);

[+] Que, por medio de tu Santo Espíritu, expandas mi dependencia de tu Hijo Jesucristo (Juan, 15:5);

[+] Que me libres de los errores que me son ocultos, presérvame también de las soberbias y no permitas que se enseñoreen de mi (Salmos, 19:12-13);

Padre, que todas estas peticiones se cumplan en mi vida en tu “tiempo kayros” y no en mí “tiempo cronos”.

AMEN.


DIOS LOS BENDIGA!

Marcelo D. D’Amico

Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA