martes, 4 de octubre de 2016

DIEZMOS Y OFRENDAS. LA VIGENCIA DE LA LEY DE MOISES


Puedes bajar este post como archivo de Word pinchando Aqui o como archivo de PowerPoint pinchando Aqui

Te dejo el video donde predico acerca de este tema (el contenido del video el mismo que el expuesto mas abajo):





Introducción

Veremos que los diezmos están mencionados en el NT pero como citas directas del AT, es decir, el diezmo no tiene entidad propia en el NT. Como consecuencia de esto, muchos creen que, al haber sido reemplazada la LEY DE MOISES o el VIEJO PACTO por el NUEVO PACTO, establecido a partir de la cruz de Cristo, diezmar ya no es obligatorio.

Quienes así piensan confunden la LEY DE MOISES, como Palabra de Dios, con el SISTEMA LEVITICO DE SACRIFICIOS inserto en la LEY DE MOISES. Aprovechando este tema de los DIEZMOS Y OFRENDAS vamos a demostrar bíblicamente que lo que esta derogado es ese SISTEMA LEVITICO DE SACRIFICIOS, que fue reemplazado por la cruz de Cristo, pero no la LEY DE MOISES como Palabra de Dios, motivo por el cual, diezmar sigue siendo un mandato de Dios y que, quienes no diezman, ROBAN a Dios.

Comenzamos

La mayoría de los pasajes del NT que mencionan los diezmos (Lucas, 18:12, Hebreos, 7:2, Hebreos, 7:4-6, 8-9) se refieren siempre a la ley de Moisés.

Uno de los pasajes del NT,  por ejemplo, que habla de los  diezmos es:

Hebreos, 7:5 Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham.

Este pasaje de Hebreos, 7:5 tiene su antecedente en:

Números, 18:21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

En el AT solo los descendientes de Levi podían ejercer el sacerdocio (los levitas) y Hebreos, 7:5 dice que ellos tienen obligación (mandato) de tomar del pueblo los diezmos.  Cuando Josué conquisto la tierra prometida, los levitas no recibieron ninguna porción (solo algunas ciudades), porque su herencia no seria la tierra sino el sacerdocio.

O sea, el tema de los diezmos viene estrictamente de la LEY DE MOISÉS. Es, entonces, una “cuestión de ley”. Pero la primera vez que aparecen mencionados los diezmos en la Biblia no es en la LEY DE MOISES sino en el libro de Génesis, que es anterior a la LEY DE MOISES:

Génesis, 14:17 Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. 14:18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 14:19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. 

Estos pasajes se refieren a cuando Abraham se separa de su sobrino Lot y este se va a vivir a la ciudad de Sodoma. Esta ciudad fue invadida por unos reyes quienes la saquearon y tomaron prisioneros, entre ellos a Lot. Cuando Abraham se entera va en rescate de su sobrino, a quien rescata y toma botín de sus captores. Cuando Abraham vuelve, sale a recibirlo Melquisedec, un sacerdote cananeo, siervo de Dios, a quien Abraham le entrega los diezmos del botín que había tomado de los captores de Lot, es decir, el 10% (eso significa diezmo: la decima parte).

¿Sigue vigente la ley de moisés?

Este tema de los DIEZMOS Y OFRENDAS es un buen punto para abordar una discusión que se ha suscitado en torno a la “vigencia” de la LEY DE MOISES.

Sabemos que el NUEVO PACTO (que inicio con la muerte y resurrección de Jesucristo) reemplazo al VIEJO PACTO (la LEY DE MOISES). Esto siempre ha generado confusión en cuanto a si toda la LEY DE MOISES sigue vigente o no. Por ejemplo, muchos sostienen que hoy no es obligatorio diezmar porque esa obligación solo era para los judíos del AT que estaban bajo la LEY DE MOISES y que, como la LEY DE MOISES fue reemplazada por el NUEVO PACTO, ya no rige la obligación de diezmar.

Es cierto que muchas disposiciones de la LEY DE MOISES quedaron sin efecto:

[+] disposiciones de orden civil: dentro de las ordenanzas de índole civil tenemos, por ejemplo:

[a] la ley de “levirato” (Deuteronomio, 25:5-10);

Según la “ley de levirato” (del hebreo “levir” = cuñado), si un hombre casado, pero sin descendencia, moría, su hermano soltero estaba obligado a tomar por esposa a su viuda y a “levantarle descendencia”, siendo los hijos nacidos no considerados como suyos sino como de su hermano muerto. Esto solo era aplicable si ambos hermanos cohabitaban en el mismo techo. No debemos olvidar que esta “ley de levirato” estuvo vigente en una época en la cual la base de la sociedad era la familia “patriarcal”.

[b] leyes que regulaban la esclavitud (Éxodo, 21:1-11, Deuteronomio, 15:12-18, Levítico, 25:39-40);

La esclavitud jamás fue aprobada por Dios pero la permitió en Israel por algún tiempo debido a la dureza de corazón de ellos y la regulo, motivo por el cual la esclavitud es Israel fue mucho mas benigna que en cualquier otra nación. Hoy, la esclavitud ya no existe, motivo por el cual las disposiciones de la LEY DE MOISES que la regulaban ya no son de aplicación.

[+] disposiciones de orden alimentario: como, por ejemplo, la prohibición de comer carne de cerdo;

Esta prohibición fue expresamente abolida por el Señor en el NT, en Hechos, 10:9-16.

En Hechos, 10:9-16 la Biblia relata que Pedro tuvo una visión acerca de una serie de animales que estaban en un lienzo que bajaba del cielo “en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo”, donde Dios le dice “mata y come”, a lo que Pedro se niega argumentando que “ninguna cosa común o inmunda he comido jamás” a lo que Dios le responde “Lo que Dios limpió, no lo llames tú común”.

Esta visión se aplica simbólicamente al encuentro de Pedro con Cornelio, el centurión romano que creía en Dios y quería ser bautizado, pero también significa que toda prohibición alimentaria había quedado derogada, lo cual también se puede ver en:

Efesios, 2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 2:15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

La iglesia es una “nueva raza humana” que surgió de entre judíos y gentiles, para la cual quedó derogada “la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas” (Efesios, 2:15).

Pero, a pesar de que, como vimos, algunas disposiciones de orden civil o alimentario de la LEY DE MOISES ya no resultan de aplicación en la actualidad, no debemos confundir la LEY DE MOISES como Palabra de Dios, con el SISTEMA LEVITICO DE SACRIFICIOS DEL TEMPLO inserto en la LEY DE MOISES para el lavamiento de los pecados. Con la cruz de Cristo lo que quedo obsoleto es ese SISTEMA LEVÍTICO DE SACRIFICIOS para lavar los pecados, pero no la LEY DE MOISES como Palabra de Dios.

El pecado siempre ha separado a los hombres de Dios. El pecado es una barrera que se levanta entre Dios y los hombres. Como Dios no puede morar en presencia del pecado, cuando pecamos no perdemos la salvación sino la comunión con El. Para recuperar esa comunión perdida es necesario (siempre lo fue) “quitar el pecado de en medio”. Y EXPIAR significa eso: “quitar los pecados de en medio”.

El derramamiento de sangre siempre fue necesario para expiar el pecado. En el AT (en el SISTEMA LEVÍTICO DE SACRIFICIOS de la LEY DE MOISES) se sacrificaban animales para expiar el pecado. Dos por día: uno a la mañana y otro a la tarde o al crepúsculo, por los pecados del pueblo, mas todo un sistema de ofrendas (las ofrendas de paz, la ofrendas por el pecado, etc.).

Y, por si estos sacrificios diarios no bastasen, estaba, además, el “día de la expiación” o YOM KIPPUR, que es una de las 7 fiestas solemnes de Israel mencionadas en Levítico, 23. Mas que una fiesta este “día de expiación” o YOM KIPPUR es un día de ayuno y aflicción y está bien detallado en Levítico, 16.

Se toman dos chivos sobre los que se echan suertes. Uno es sacrificado, es decir, ofrecido en holocausto, mientras que el otro, sobre el cual el sacerdote impone las manos, traspasándole sus propios pecados y los de todo el pueblo, es expulsado fuera de la ciudad, al desierto, para que muera. Este era el chivo expiatorio del cual se desprende la popular frase.

Como el sistema levítico de sacrificios y todo el AT era una “sombra de lo que había de venir”, este “chivo expiatorio” representaba a Jesucristo, sobre quien fueron puestos los pecados de su pueblo y fue crucificado fuera de la ciudad, en el Gólgota.

¿Salvo a alguien al LEY DE MOISES a lo largo de la historia de la redención?. Si, salvó a los santos del AT, es decir, a los justos muertos antes de Cristo. ¿A dónde se iban estos justos muertos antes de Cristo?. Al paraíso que estaba en el SENO DE ABRAHAM (te invito a que leas Lucas, 16:19-31).

Después de la cruz de Cristo, este paraíso (el SENO DE ABRAHAM) quedo vacio y los muertos en Cristo van directamente al cielo. Cuando Cristo murió, estuvo 3 días en el infierno:

Mateo, 12:40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Descendió a proclamar su victoria y a llevar a los que estaban en el SENO DE ABRAHAM (los justos muertos antes de su cruz) al cielo.

El sistema levítico de sacrificios del AT fue reemplazado por el sacrificio único y definitivo del Señor en la cruz.

Hebreos, 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Esto significa que el efecto redentor de la sangre de Cristo es eterno, que El se sacrifico una sola vez y con eso basta. Pero, lamentablemente, los hombres, aun los que somos salvos, luego de arrepentirnos y ser salvos, volvemos a pecar:

1 Juan, 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 
           
En el viejo sistema levítico de la LEY DE MOISES, la comunión con Dios se recuperaba sacrificando animales una y otra vez, todos los días. En el NUEVO PACTO (luego de la cruz), visto y considerando que Cristo se sacrifico una sola vez por nuestros pecados, la clave de cómo recuperar la comunión la da Juan en:

1 Juan, 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 

El efecto redentor de la sangre de Cristo es eterno y esta a nuestro favor solo si, cada vez que pecamos, nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados.

Cuando pecamos, aunque no dejamos de ser salvos, perdemos la comunión con Dios y frenamos sus bendiciones. La confesión es la que nos restaura a la comunión con Dios: la confesión es, en el NUEVO PACTO, el equivalente al SISTEMA LEVÍTICO DE SACRIFICIOS en la LEY DE MOISES.

La palabra “confesión” viene de la palabra griega “homologeo” que, a su vez, proviene de dos palabras griegas: “homo”, que significa IGUAL y “logeo”, que significa HABLAR. O sea que la palabra “confesión” significa HABLAR LO MISMO. ¿Hablar lo mismo que quien?. Hablar lo mismo que Dios.

Confesar no es decir “Señor, perdona nuestros pecados, si hemos pecado contra ti, contra el cielo, contra nuestros hermanos y aun contra los hombres”. Esto no es confesar. Solos cuando somos capaces de vernos como Dios nos ve y podemos decir de nosotros mismos lo mismo que Dios  dice de nosotros recién ahí estamos confesando. Cuando podemos decirle a Dios: Señor, estamos impacientes, nerviosos, tenemos mal carácter. Tenes razón, perdóname”.

Para terminar de entender, podemos decir que el AT se compone de:

[1] la LEY DE MOISES (son los primeros 5 libros de la Biblia o Pentateuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio; aunque la LEY DE MOISES se da en Éxodo, en Levítico también hay disposiciones – especialmente sobre el sacerdocio y la santidad – y Deuteronomio – que significa “segunda ley” – es el repaso que hace Moisés de la LEY en su discurso de despedida antes de morir);

[2] los PROFETAS (donde tenemos a los profetas mayores – Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel – y a los profetas menores – Jonás, Nahúm, Joel, Sofonías, Hageo, Malaquías, etc.); y

[3] las ESCRITURAS (son los libros poéticos y de sabiduría como Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Job, etc.);

Que el SISTEMA LEVÍTICO DE SACRIFICIOS de animales hoy no pueda salvar, no significa que la LEY DE MOISES o todo el AT hoy no sean de aplicación.

Respecto de la LEY DE MOISES, Jesús dijo:

Lucas, 16:17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.

Es decir, pensar que hoy no está vigente la LEY DE MOISES es pensar que no están vigentes los siguientes mandamientos de Dios:

[+] no mataras (Éxodo, 20:13);
[+] no cometerás adulterio (Éxodo, 20:14);
[+] no robaras (Éxodo, 20:15);
[+] las pesas y las medidas deben ser justas (Levítico, 19:36);
[+] El que, según Mateo, 22:36-37 es el “gran mandamiento” de la LEY: “amaras al Señor tu Dios con toda tu fuerza, con toda tu mente y con toda tu alma” (Deuteronomio, 6:5); En Mateo, 22:40 Jesucristo dice que de este gran mandamiento y del segundo, que es similar y que es “amar al prójimo como a uno mismo”, depende toda la LEY Y LSO PROFETAS;

¿Acaso quedo todo esto derogado?. Por favor, claro que NO.

El mismo Señor agrega:

Mateo, 5:18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Pero el cielo y la tierra todavía “no han pasado”. Esto esta todavía en el futuro y está mencionado en el libro de Apocalipsis:

Apocalipsis, 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y esto que ve Juan (un cielo nuevo y una tierra nueva) ocurre al finalizar el reinado milenial (de 1000 años) de Cristo, es decir, 1000 años después del retorno de Cristo a la tierra. Fíjense ustedes cuanto tiempo todavía seguirá vigente la LEY DE MOISES.

La LEY DE MOISES sigue vigente y también sigue vigente en cuanto a los DIEZMOS Y OFRENDAS. Estas últimas, además de estar mencionadas en el AT, también lo están en el NT.

Tipos de ingresos en la Biblia

Hay dos tipos de ingresos en la Biblia:

[1] los diezmos; y
[2] las ofrendas;

Los diezmos se calculan como la decima parte (10%) de los ingresos regulares (si tienes un sueldo fijo, es el 10% del sueldo neto que cobras – de las retenciones que suelen practicar los empleadores –y si tienes un emprendimiento, negocio o empresa, se calcula como el 10% no de las ventas sino de la utilidad – ganancia – final).

Los diezmos son obligatorios e implican devolverle a Dios una (mínima) parte de las riquezas con que nos ha bendecido.

No diezmar implica robar a Dios porque el 10% de las riquezas con las que nos bendice son de Él:

Malaquías, 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

Las ofrendas, al igual que los diezmos, también están mencionadas a lo largo del AT y aparecen especialmente mencionadas también en el NT, a diferencia de los diezmos, con “entidad propia”. Pablo las menciona:

1 Corintios, 16:2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

Cada domingo (cada primer día de la semana) dice Pablo, cada cual aparte algo “según haya prosperado”.

En cuanto a la ofrendas, a diferencia de los diezmos, no hay nada estipulado en la Biblia. Son voluntarias. Acá manda el corazón y la Biblia dice que Dios ama a los que ofrendan con placer:

2 Corintios, 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 
Resumen

[+] Los diezmos = son obligatorios = 10% s/ingresos netos = de esto viven los Pastores 100% consagrados a la obra (a la iglesia);

[+] Las ofrendas = son voluntarias = se utilizan para (se invierten en) la iglesia o para cubrir la necesidad de algún hermano necesitado;

Conclusión

Por último, es un mandato de Jesucristo que el “el que anuncia el evangelio, viva del evangelio”:

Pablo dice por revelación:

1 Corintios, 9:14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.


QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – MINISTERIO REY DE GLORIA

martes, 13 de septiembre de 2016

CIENCIA VS. RELIGIÓN II


Puedes bajar este post como archivo de Word pinchando Aqui

Por el autor del blog.

Según Wikipedia:

William Daniel Phillips (Wilkes-Barre, Pennsylvania, 5 de noviembre de 1948) es un físico estadounidense. Su tesis doctoral trataba sobre el momento magnético del protón en el agua. Después trabajo con el condensado de Bose-Einstein.

En 1997 ganó el Premio Nobel de Física (junto con Claude Cohen-Tannoudji y Steven Chu) por sus contribuciones al campo de la refrigeración mediante láser, una técnica para mover átomos en estado gaseoso para estudiarlos mejor, desarrollada en el NIST.

Phillips es también profesor de física en la universidad de Maryland.

William Phillips es cristiano protestante, miembro de una iglesia metodista. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Internacional para la Ciencia y la Religión, que busca facilitar el diálogo entre ciencia y fe. Es también miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias.

Hasta acá Wikipedia.

Este científico (y tantos, tantos otros) es un claro ejemplo de que la ciencia no está en conflicto con el cristianismo (no digo “la religión”, porque, por un lado, el cristianismo no es una “religión” y, por el otro, el resto de las “otras religiones” – el Islam, el Budismo, el Catolicismo Romano, etc. – no son verdaderas).

¿Quién tendrá la razón?. ¿Stephen Hawking, que afirmo que las leyes de la física confirman que “Dios no fue necesario en la creación del universo” o este científico cristiano - William Daniel Phillips – que acabamos de presentar?. Aunque Hawking, a la fecha de este post, aun no haya recibido el premio nobel de física – mas allá de su ateísmo, cualquiera podría estar de acuerdo en que, a esta altura, lo merece – este científico que estamos presentando si es premio nobel: lo gano en 1997 (junto Claude Cohen-Tannoudji y Steven Chu).

Más allá de distinciones y galardones personales, Stephen Hawking y este científico cristiano - William Daniel Phillips - estudian “una misma física”.

La pregunta es ¿por qué este científico cristiano - William Daniel Phillips – no está de acuerdo con Stephen Hawking?. Carl Sagan dijo: “Dios no reside en un cielo de nubes, simplemente habita en mentes nubladas”. Por qué este científico cristiano - William Daniel Phillips – no está de acuerdo con Carl Sagan?. ¿Si es verdad lo que dijo Carl Sagan ¿está la mente de este científico cristiano - William Daniel Phillips – “nublada”?. Si la física es una sola y si la física es plenamente capaz de demostrar la inexistencia de Dios o de demostrar, como dijo Stephen Hawking, que “Dios no fue necesario en la creación del universo” ¿por qué este científico cristiano - William Daniel Phillips – no piensa lo mismo que Stephen Hawking y Carl Sagan?.

La respuesta a esta pregunta está en la Biblia misma:

1 Corintios, 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 2:15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

2 Corintios, 4:3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Romanos, 1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 1:22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,



QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!!

jueves, 25 de agosto de 2016

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR



Puedes bajar este post como archivo de Word pinchando Aqui o como archivo de PowerPoint pinchando Aqui

Te dejo el video donde predico acerca de este tema (el contenido del video es el mismo que el expuesto mas abajo):




Introducción

El capítulo 13 del libro de Mateo contiene las denominadas “parábolas del reino”. La singularidad de las parábolas esta en revelar la verdad a los que tienen discernimiento espiritual mientras que, al mismo tiempo, la oculta a los incrédulos. En Mateo, 13:11 podemos leer:

Mateo, 13:11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

Jesús enseño, a menudo, empleando parábolas. Una parábola es un relato sencillo, tomado de la vida diaria, que revela una verdad sobre el reino de Dios a los que tienen el corazón dispuesto para oír y oculta esa misma verdad ante quienes no lo tienen dispuesto.

Mientras que a las parábolas que Él nos dio en Mateo, 13 generalmente se les llaman las “parábolas del reino”, es importante que comprendamos que esta primera parábola describe el mundo entero y no solamente su reino.

Jesús emplea esta parábola (“la del sembrador”) para ilustrar como será recibido el Evangelio en el mundo. En el mundo su palabra es recibida con cuatro clases de respuestas:

[1] sin comprensión;
[2] sin conversión;
[3] sin frutos; y
[4] sin problemas;

Comenzamos

En Mateo, 13:3-9 podemos leer:

Mateo, 13:3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Luego, en Mateo, 13:18-23 podemos leer:

Mateo, 13:18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Como Jesús lo explicó después en este mismo capítulo, el sembrador representa al Señor, la semilla es su palabra, la tierra es el mundo, y las aves representan al maligno.

Sin comprensión

La primera categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de Dios en el mundo, representa a la gente que oye la palabra pero fracasa en entenderla.

Mateo, 13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Mateo, 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Pablo lo dijo de esta manera:

2 Corintios, 4:3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 

Debido a su estilo de vida, dice Jack Kelley, algunas personas han desarrollado un corazón tan duro que el Evangelio no puede penetrar su caparazón. Las palabras se quedan en la superficie y el enemigo las arrebata para que ninguna de ellas pueda encontrar alguna hendidura por la que puede penetrar y echar raíz. Cuando uno trata de compartir el Evangelio con esta clase de personas, lo miran a uno como si uno viniera de otro planeta. Para ellos eso es una locura, como Pablo dijo que sería.

Para Pablo, existen dos clases de hombres: el hombre “natural” y el hombre “espiritual”.

1 Corintios, 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 2:15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Estas personas no son salvas.

Sin conversión

La segunda categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de Dios en el mundo, representa a la gente que oye el mensaje del Evangelio y, en la pasión del momento, corren al altar al llamado de arrepentimiento, pero en realidad nunca permiten que el Señor entre en sus corazones, por eso se quedan sin convertir.

Mateo, 13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Mateo, 13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

Todo se oía tan bueno, dice Jack Kelley, en esa cruzada evangelística o en esa reunión de avivamiento que fueron atrapados por la emoción del evento. Pero en realidad, ninguna de estas personas abrió su corazón al Señor por lo que la primera vez que alguien se rio de ellas o las ridiculizó por sus creencias, negaron el Evangelio y luego actúan como si ese llamado nunca hubiera sucedido.

Esto tristemente describe a la gran mayoría de personas que dan el paso al frente durante los eventos públicos. Pero después no visitan ninguna iglesia, y ni siquiera abren la Biblia, por lo que realmente nunca fueron salvas. Si le hubieran sinceramente pedido al Señor que las perdonara, podrían haber sido parte de la pequeña minoría de las personas que realmente son salvas de esa forma, pero ni siquiera le dieron pensamiento al asunto. Solamente dieron un salto y corrieron al frente porque eso las hacía sentirse bien en ese momento.

Estas personas no son salvas.

Sin frutos

La tercera categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de Dios en el mundo, representa a aquellos que oyen la Palabra pero las preocupaciones cotidianas y el foco que ponen en las riquezas la “ahogan”, por lo que no producen frutos como cristianos.

Mateo, 13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Mateo, 13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Estos cristianos no son fructíferos. Pero ¿son salvos?.

Para responder esta pregunta, en primer lugar, tenemos que reconocer que hay dos tipos de beneficios en la Eternidad, dice Jack Kelley. El primero es un regalo gratuito llamado Salvación el cual se le otorga a las personas que lo piden en fe, independientemente del mérito, y nos garantiza la admisión al Reino. Efesios 2:8-9 es el modelo de ello, pues dice que nuestra salvación es un don (regalo) de Dios.

Efesios, 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe. 

Pero hay galardones celestiales (premios) que podemos ganar por las cosas que hacemos como creyentes aquí en la tierra, no para “mantener” nuestra salvación (o para no “perderla”), sino en agradecimiento al Señor por lo que ha hecho por nosotros. Es decir, adicionalmente al regalo hay un premio. Un regalo es algo que se da motivado por el amor, independientemente del mérito, y nunca se reclama de vuelta. Un premio, por el otro lado, es algo por lo cual calificamos y ganamos, y si nos descuidamos lo podemos perder.

Apocalipsis, 3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Las coronas son identificadas en la Biblia como:

[1] la corona Incorruptible [de la Victoria] (1 Corintios, 9:25);
[2] la corona del que gana almas (Filipenses, 4:1 y 1 Tesalonicenses, 2:19);
[3] la Corona de Justicia (2 Timoteo, 4:8);
[4] la Corona de Vida (Santiago, 1:12 y Apocalipsis 2:10); y
[5] la Corona de Gloria (1 Pedro, 5:4);

Todos los que seamos salvos enfrentaremos el tribunal de Cristo:

2 Corintios, 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Sin embargo, este juicio no es para condenación sino para galardón (para establecer los premios). En este tribunal, nuestra obra será probada. Al respecto Pablo escribe:

1 Corintios, 3:10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 3:12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 3:13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

En el juicio de los creyentes, la calidad de nuestra obra en la tierra será probada con fuego. Pablo dice que él puso el fundamento, que es Jesucristo y que otros (nosotros, acaso) edifican encima.

Y Pablo nos advierte que tengamos cuidado como sobreedificamos cada uno. Solamente la obra que pase la prueba nos dará la recompensa. Pero observen que aún si toda nuestra obra fuese destruida en el fuego, es decir, si no hemos sido demasiado fructíferos, todavía tenemos nuestra salvación. ¿Por qué?. Porque es un Regalo gratuito de Dios, otorgado por amor, independientemente de cualquier mérito que podamos tener.

Por aplicación de 1 Corintios, 3:10-15, entonces, estos cristianos son salvos.

Estos cristianos son salvos, porque normalmente no llevan una vida de pecado deliberado y recurrente (aunque pecan como todo cristiano) pero no son fructíferos. Ellos saldrán indemnes del tribunal de Cristo en cuanto a su salvación, pero con cierta vergüenza en cuanto a lo que han hecho con ese regalo de la salvación y con el conocimiento de la verdad que han recibido.

Sin problemas

La cuarta categoría, en cuanto a la forma en que es recibida la Palabra de Dios en el mundo, representa a aquellas personas que oyen y entienden la Palabra. Son personas que vuelven a sembrar lo que han recibido, multiplicando la cosecha.

Mateo, 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

Mateo, 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Este es el grupo sobre el que Pablo escribió en Gálatas 5:22-24, en donde él también describió el fruto que producimos.

Gálatas, 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 

Este fruto crece cuando el Evangelio encuentra tierra fértil. Impacta a otras personas y las atrae hacia el Señor. La paz y el contentamiento que sentimos, el amor y la mansedumbre que expresamos, hace que los demás deseen lo que nosotros tenemos. Cuando lo obtienen, esas personas a su vez atraerán a otras más, y sin siquiera intentarlo ni aun sabiéndolo, habremos producido una cosecha que se multiplicará una y otra vez.

QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!

Marcelo D. D’Amico
Maestro de la Palabra – MINISTERIO REY DE GLORIA