martes, 30 de marzo de 2021

SERIE BOSQUEJOS DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA: # 62 - 1 JUAN

 


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1 JUAN 

Autor: Juan 

Tema: evidencias de una verdadera conversión cristiana 

Fecha: 85 - 95 d.C. 

Propósito 

Así como Juan consignó el propósito cuando escribió el Evangelio que lleva su nombre:

Juan, 20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 

También consignó el propósito al escribir esta epístola: 

1 Juan, 5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.  

Según Juan, podemos saber si tenemos vida eterna, es decir, si somos salvos. ¿Y cómo podemos saberlo?. Examinando nuestro “estilo de vida” a la luz de las Escrituras. La frase “esta cosas” se refiere a todo el libro de 1 Juan. Y si la estudiamos detenidamente, encontramos que esta carta consiste en una serie de pruebas, a la luz de las cuales cada creyente debe examinarse a sí mismo. Juan nos da algunas de las características más importantes de una persona que de verdad es cristiana. Y debemos comparar nuestro “estilo de vida” con lo que Juan ha escrito acá. Y si vemos contradicciones, debemos preocuparnos. 

Trasfondo 

No se designa a los destinatarios de esta epístola. No hay saludos ni mención de personas, lugares ni acontecimientos en el texto. La explicación más probable de esta forma poco común es que Juan escribió desde su residencia en Éfeso a unas iglesias de la provincia de Asia Menor, sobre las que tenía responsabilidad apostólica (Apocalipsis, 1:11).

Como las congregaciones tenían un problema común y necesidades parecidas, Juan les escribió esta epístola como una circular y la envió con un emisario.

Ciertas personas – que Juan llama “anticristos” en 1 Juan, 2:19 – se habían alejado de las congregaciones, pero las falsas enseñanzas que habían dejado continuaban trastornando el Evangelio verdadero.

Su herejía, básicamente, negaba: 

[a] que Jesús fuera el Cristo (1 Juan, 2:22, 5:1); y

[b] que Cristo hubiera venido en cuerpo humano (1 Juan, 4:2-3); 

Autoría 

Hay cinco libros en el NT que se asocian con el nombre de Juan: uno de los cuatro Evangelios, tres epístolas y el libro de Apocalipsis. Aunque Juan no se identifica por nombre en esta epístola, los padres de la iglesia primitiva del siglo II (Papías, Irineo, Tertuliano, Clemente de Alejandría) afirman que fue escrita por el apóstol Juan, uno de los doce apóstoles originales de Jesucristo. Las grandes semejanzas en estilo, vocabulario y temas entre 1 Juan y el Evangelio que lleva su nombre, dan cuenta de que el apóstol Juan escribió ambos libros (1 Juan y el Evangelio). 

Estructura 

En esta epístola, Juan revela cinco pruebas específicas por las cuales los creyentes pueden conocer con seguridad que tienen vida eterna (que son salvos):

 

[1] la prueba de la verdad apostólica sobre Cristo (1 Juan, 1:1-3, 2:21-23, 4:2-3, 15, 5:1, 5, 10, 20);


[2] la prueba de una fe obediente que guarda los mandamientos de Cristo (1 Juan, 2:3-11, 5:3-4);


[3] la prueba de la vida santa, es decir, volverse del pecado a la comunión con Dios (1 Juan, 1:6-9, 2:3-6, 15-17, 29, 3:1-10, 5:2-3);


[4] la prueba del amor a Dios y a los demás creyentes (1 Juan, 2:9-11, 3:10-11, 14, 16-18, 4:7-12, 18-21); y

[5] la prueba del testimonio del Espíritu (1 Juan, 2:20, 27, 4:13, 5:7-12); 

Juan llega a la conclusión  de que las personas pueden saber con seguridad que tienen vida eterna, es decir, que son salvos (1 Juan, 5:13), cuando resulta evidente en su vida el fruto de estas cinco pruebas. 

Características especiales 

Cinco son las principales características de esta epístola:

 

[1] define la vida cristiana empleando términos contrastantes y, al parecer, sin admitir términos medios entre la luz y las tinieblas, la verdad y la mentira, la justicia y el pecado, el amor y el odio, el amor a Dios y el amor al mundo, los hijos de Dios y los hijos del diablo;


[2] es el único escrito del NT que habla de Jesús como “abogado” (del griego “parakletos”) ante el Padre cuando un verdadero creyente peca (1 Juan, 2:1-2, Juan, 14:16-17, 15:26, 16:7-8);


[3] su mensaje se apoya casi todo en el testimonio apostólico y no en la revelación anterior del AT, ya que no hay en 1 Juan referencias a este último;


[4] puesto que presenta la cristología en conexión con la refutación de cierta herejía, se enfoca en la encarnación y la sangre (la cruz) de Jesús, sin mencionar con claridad su resurrección; y


[5] su estilo es simple y repetitivo cuando emplea ciertas palabras y expresiones como luz, verdad, creer, permanecer, conocer, amar, justicia, testimonio, nacido de Dios y vida eterna; 

Cristo en 1 Juan 

Cristo es “el amor de Dios derramado en nuestros corazones”:

1 Juan, 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 4:9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 

Estudios relacionados

Las tres herejías más peligrosas

Evidencias de una verdadera conversión

Observaciones adicionales 

En esta epístola, Juan: 

[a] combate, básicamente, dos herejías:

 

[1] una, denominada “gnosticismo” (1 Juan, 1:5), que es la base de la masonería y todo lo que tiene que ver con la Nueva Era; y


[2] otra, que niega la divinidad de Jesucristo (1 Juan, 2:18-19, 22, 4:2-3);

 

[b] nos da una guía práctica – el propósito de la epístola – que nos permite comprobar si verdaderamente somos cristianos (1 Juan, 5:13); 

Aunque toda la epístola es importante, no debiéramos dejar de leer y profundizar los siguientes pasajes: 

[+] Dios no es accesible solo para una “elite de iluminados” – herejía conocida como “gnosticismo” – sino, como lo afirma Juan, 3:16, para todo aquel que cree en El (1 Juan, 1:5);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que tenemos comunión con Dios y, por el otro, llevar un “estilo de vida” contrario a su palabra (1 Juan, 1:6);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, no reconocer que, aun después de ser salvos, hay pecado en nuestra vida (1 Juan, 1:8, 10) y no confesarlo (1 Juan, 1:9);

[+] Jesucristo es nuestro abogado cuando pecamos (1 Juan, 2:1);

[+] no podemos afirmar, por un lado, que somos cristianos y, por el otro, no guardar sus mandamientos de Dios (1 Juan, 2:3-5);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, no andar como Cristo anduvo (1 Juan, 2:6);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, aborrecer a nuestro hermano (1 Juan, 2:9-10, 3:15, 4:20-21);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, amar el mundo y las cosas que hay en el mundo (1 Juan, 2:15-17);

[+] el espíritu del anticristo (1 Juan, 2:18-19, 22, 4:2-3);

[+] lo que es nacido del Espíritu no peca (1 Juan, 3:8-9, 5:18);

[+] si verdaderamente somos cristianos, el mundo nos aborrecerá (1 Juan, 3:13);

[+] si verdaderamente somos cristianos, debemos juzgar el espíritu de los profetas (1 Juan, 4:1);

[+] mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1 Juan, 4:4);

[+] el espíritu de verdad y el espíritu de error (1 Juan, 4:5-6);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, no amar porque Dios es amor (1 Juan, 4:7-8);

[+] la manifestación concreta del amor de Dios (1 Juan, 4:9-10);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, vivir en temor constante (1 Juan, 4:18);

[+] los mandamientos de Dios no son gravosos (1 Juan, 5:3);

[+] la fe que vence al mundo es creer que Jesús es el Hijo de Dios (1 Juan, 5:4);

[+] el propósito de Juan al escribir 1 Juan (1 Juan, 5:13);

[+] no podemos, por un lado, afirmar que somos cristianos y, por el otro, no orar por nuestros hermanos caídos en pecado que no sea de muerte (1 Juan, 5:16-17);

[+] el mundo entero está bajo el maligno (1 Juan, 5:19); 

 

Marcelo D. D’Amico

Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

SERIE BOSQUEJOS DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA: # 61 - 2 PEDRO

 


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2 PEDRO 

Autor: Pedro 

Tema: la denuncia de los falsos maestros 

Fecha: 66 - 68 d.C. 

Propósito 

Pedro escribió para:

 

[1] exhortar a los creyentes a que, con diligencia, buscaran la piedad y el verdadero conocimiento de Cristo; y


[2] exponer y repudiar la actividad corrosiva de los falsos profetas y maestros, entre las iglesias de Asia Menor, que estaban socavando la verdad apostólica; 

Pedro resume su propósito en 2 Pedro, 3:17-18, donde exhorta a los verdaderos creyentes a:

 

[a] estar alerta para no ser “arrastrados por el error de los inicuos” (2 Pedro, 3:17); y


[b] crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro, 3:18); 

Autoría y trasfondo 

En el saludo (2 Pedro, 1:1) Simón Pedro se identifica como el autor de esta epístola. Más tarde, dice que es su segunda epístola a los lectores (2 Pedro, 3:1), con lo cual indica que escribe a los mismos creyentes de Asia Menor que habían recibido su primera epístola (1 Pedro, 1:1). Puesto que Pedro y Pablo fueron sentenciados a muerte por un edicto del malvado Nerón (quien murió en junio de 68 d.C.), es probable que Pedro escribiera esta epístola entre los años 66 y 68 d.C., poco antes de su martirio en Roma (2 Pedro, 1:13-15). 

Algunos eruditos, de tiempos antiguos y modernos, pasando por alto ciertas semejanzas sobresalientes entre 1 y 2 Pedro y acentuando, más bien, las diferencias, han supuesto que Pedro no fue el autor de esta segunda epístola. 

No obstante, las diferencias de contenido, vocabulario, énfasis y estilo literario entre las dos epístolas, tienen su razón de ser en las diferentes circunstancias de Pedro y de sus lectores, en ambas misivas:


[1] las circunstancias originales de los destinatarios habían cambiado de una persecución seria, infligida por la sociedad que los rodeaba, a un ataque grave desde adentro mismo por los falsos maestros que amenazaban los fundamentos de la verdad y la justicia de las iglesias; y


[2] las circunstancias de Pedro también eran diferentes ya que, mientras que tuvo la ayuda experta de Silvano cuando escribió su primera epístola (1 Pedro, 5:12), parece que Silvano no estaba a su disposición cuando escribió su segunda epístola, por lo que Pedro pudo haber usado su imperfecto griego galileo o dependido de un escriba menos capaz que Silvano para escribir; 

Estructura 

Esta breve epístola instruye a los creyentes para que echen mano de la vida y la piedad mediante un verdadero conocimiento de Cristo.

El capítulo 1 recalca la importancia del crecimiento en la vida cristiana. Habiendo comenzado por la fe, el creyente debe buscar con diligencia la excelencia moral, el conocimiento, el dominio propio, la constancia, la piedad, la amabilidad fraternal y el amor abnegado, que producen la fe madura y el verdadero conocimiento del Señor Jesucristo (2 Pedro, 1:3-11).

El capítulo 2 advierte contra los falsos profetas y maestros que surgían entre las iglesias. Pedro los denuncia como malvados (2 Pedro, 2:1, 3, 3:17), que se complacen en los deseos corruptos de la carne (2 Pedro, 2:2, 7, 10, 13-14, 18-19), que son avaros (2 Pedro, 2:3, 14-15), arrogantes (2 Pedro, 2:18) y atrevidos (2 Pedros, 2:10) y que desprecian la autoridad (2 Pedro, 2:1), poniendo al descubierto sus verdaderos motivos y conducta.

En el capítulo 3 Pedro  refuta el escepticismo de esos falsos maestros respecto a la venida del Señor (2 Pedro, 3:3-4). Como la generación de Noé equivocadamente se burló de la idea del juicio del gran diluvio de parte de Dios, estos burladores también están ciegos en lo concerniente a las promesas del retorno de Cristo. Pero, con la misma acción decisiva del juicio del diluvio (2 Pedro, 3:5-6), Cristo volverá y desintegrara la tierra actual con fuego (2 Pedro, 3:7-12) y creara un nuevo orden de justicia (2 Pedro, 3:13). En vista de eso, los creyentes deben vivir en santidad y piedad en la época actual (2 Pedro, 3:11, 14). 

Características especiales 

Esta epístola tiene cuatro características principales:

 

[1] contiene una de las más fuertes declaraciones de la Biblia sobre la inspiración, infalibilidad y autoridad de las Escrituras (2 Pedro, 1:19-21);


[2] el capítulo 2 de 2 Pedro y la epístola de Judas son muy semejantes en su denuncia de los falsos maestros; tal vez Judas, al enfrentar, en una fecha posterior, el mismo problema de los falsos maestros, empleo parte de la enseñanza inspirada de Pedro para puntualizar lo mismo;


[3] el capítulo 3 es uno de los grandes capítulos del NT sobre la segunda venida de Cristo; y


[4] Pedro se refiere indirectamente a los escritos de Pablo como Escrituras, al mencionarlos con relación a “las otras Escrituras” (2 Pedro, 3:15-16); 

Cristo en 2 Pedro 

Cristo es el “Príncipe de los pastores” 

1 Pedro, 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.  

Estudios relacionados

Las tres herejías más peligrosas

Seguridad eterna

Observaciones adicionales 

2 Pedro contiene dos de los pasajes más malinterpretados de la Biblia, generalmente usados por quienes se oponen a la doctrina de la seguridad eterna (que sostiene que la salvación, una vez acontecida, no puede perderse) para demostrar (supuestamente) que la salvación, en efecto, si puede perderse. 

Uno de esos pasajes es el siguiente: 

2 Pedro, 2:20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 2:21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.  

El contexto del capítulo 2 de 2 Pedro es los falsos maestros y su destrucción. 

Conociendo al Señor y conociendo el camino de la justicia no quiere decir que una persona ha creído en su corazón. Las palabras griegas usadas aquí todas tienen una forma de “gnosis”, que significa conocimiento. 

La palabra griega para creer es “pistis” y no está relacionada a la palabra griega para conocer (que es “gnosis”) y no aparece en ningún lugar de este pasaje.

Las personas que Pedro está describiendo han aprendido lo suficiente para ser maestros, pero no han creído lo que han aprendido (conocer no significa creer) y realmente están descarriando a sus estudiantes. Pedro dijo que hubiera sido mejor que ellos hubieran permanecido ignorantes. 

Jesús les dijo a los fariseos: 

Juan, 9:41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece. 

El otro pasaje es el siguiente: 

2 Pedro, 3:17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. 

Pedro estaba hablando sobre los falsos maestros que hacen que las personas duden de su fe. Estos sembrarán confusión entre la gente alegando que saben cosas que las personas no han oído antes. 

En 2 Pedro, 3:17 se nos advierte de no dejarnos llevar por el error de hombres inicuos para apartarnos de nuestra posición firme, o literalmente de nuestra firmeza mental. 

Si nuestra posición segura fue hecha posible por el sello del Espíritu Santo (Efesios, 1:13-14, 2 Corintios, 1:21-22) y si es Dios quien nos hace estar firmes en Cristo y si nadie nos puede arrebatar de Sus manos (Juan, 10:27-29), entonces, ¿cómo podremos enfriarnos? De nuevo, Pedro tenía que estar hablando de otra cosa. 

Él estaba hablando acerca de permitir que el error de hombres inicuos nos distraiga. Estos son los burladores de 2 Pedro, 3:3-7 que insisten en que el Señor realmente no va a volver. La advertencia de Pedro no tiene nada ver con la seguridad eterna, sino en perder nuestra esperanza bienaventurada en el retorno del Señor, perdiendo así nuestra paz acerca de sus promesas y nuestra certeza del futuro. 

Luego, en 2 Pedro 3:18 se nos da el curso de acción que evitará que eso nos suceda: crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 

En otras palabras, no debemos escuchar a estos hombres inicuos que niegan las promesas que el Señor nos hizo a nosotros, sino por Su Gracia y a través del estudio de Su palabra, debemos aprender esas promesas tan bien que nadie pueda disuadirnos. 

Aunque toda la epístola es importante, no debiéramos dejar de leer y profundizar los siguientes pasajes: 

[+] la revelación del martirio de Pedro (2 Pedro, 1:14-15);

[+] la Escritura contiene la palabra profética más segura (2 Pedro, 1:19);

[+] autoridad e inspiración de la Escritura (2 Pedro, 1:20-21);

[+] los falsos profetas y los falsos maestros (2 Pedro, 2:1-3, 10-18, 20-22, 3:17);

[+] los ángeles que pecaron (2 Pedro, 2:4);

[+] el origen de los cielos y la tierra (2 Pedro, 3:5);

[+] el apocalipsis de Pedro (2 Pedro, 3:7, 10-12);

[+] el verdadero motivo de la tardanza del Señor (2 Pedro, 3:3-4, 9, 3:15); 

 

Marcelo D. D’Amico

Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA

SERIE BOSQUEJOS DE LOS LIBROS DE LA BIBLIA: # 60 - 1 PEDRO

 


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1 PEDRO 

Autor: Pedro 

Tema: el sufrimiento por Cristo 

Fecha: 60 – 63 d.C. 

Propósito 

Pedro escribió esta epístola  para dar a los creyentes una perspectiva divina y eterna sobre su vida terrenal y una guía práctica a quienes ya se veían sometidos a la prueba de fuego del sufrimiento de los seguidores de Cristo en un ambiente pagano. A Pedro le interesaba que los creyentes no provocaran a los gobiernos sin necesidad y que siguieran el ejemplo de Jesucristo al sufrir en inocencia, justicia y nobleza.

Trasfondo 

El tono y el contenido de 1 Pedro son compatibles con lo que sabemos acerca de Simón Pedro. Sus años de estrecho compañerismo con el Señor Jesucristo sirven de fundamento a sus recuerdos de la muerte (1 Pedro, 1:11, 19, 2:21-24, 3:18, 5:1) y resurrección de Jesucristo (1 Pedro, 1:3, 21, 3:21). De modo indirecto parece referirse, incluso, a la aparición de Jesús a él, después de la resurrección, en Galilea (1 Pedro, 2:25, 5:2, Juan, 21:15-23).

Pedro dirige esta epístola  “los expatriados de la dispersión” por todas las provincias romanas de Asia Menor (1 Pedro, 1:1). Algunos pudieran haber sido convertidos que respondieron al mensaje de Pedro el día de Pentecostés y volvieron a sus respectivas ciudades con su fe recién encontrada (Hechos, 2:9-10). A esos creyentes se les llama “extranjeros y peregrinos” (1 Pedro, 2:11), para recordarles que su peregrinaje como creyentes es en un mundo hostil a Jesucristo y del cual pueden esperar persecución. Es probable que Pedro escribiera esta epístola en respuesta a los informes de creyentes de Asia Menor de la creciente oposición (1 Pedro, 4:12-16) que todavía no tenía la sanción gubernamental (1 Pedro, 2:12-17).

Pedro escribió desde “Babilonia” (1 Pedro, 5:13). Esto puede entenderse literalmente como el país de Babilonia en Mesopotamia o como una expresión figurada de Roma, el centro supremo de la impiedad organizada del primer siglo. Aunque Pedro pudo haber visitado alguna vez la gran colonia de judíos ortodoxos de Babilonia, se puede explicar más fácilmente la presencia de Pedro, Silvano (1 Pedro, 5:12) y Marcos (1 Pedro, 5:13) juntos en Roma (Colosenses, 4:10, el comentario de Papías acerca de Pedro y Marcos en Roma), a principios de la década de los setenta y no en Babilonia.

Es más probable que Pedro escribiera desde Roma entre 60 y 63 d.C. y, con seguridad, antes de que comenzara el terrible baño de sangre ordenado por Nerón en Roma en el año 64 d.C.. 

Autoría 

Esta es la primera de las dos epístolas del NT escritas por el apóstol Pedro (1 Pedro, 1:1, 2 Pedro, 1:1). Pedro testifica que escribió la primera epístola con la ayuda de Silvano como su escriba (1 Pedro, 5:12). En el texto se refleja el fluido griego de Silvano y su estilo de escribir, mientras que posiblemente el griego menos fluido de Pedro aparece en su segunda epístola. Además, hay muchas semejanzas entre esta epístola y los sermones de Pedro en el libro de los Hechos. 

Estructura 

En 1 Pedro, el apóstol les recuerda a los creyentes:

 

[1] que tienen un glorioso llamamiento y una herencia celestial en Jesucristo (1 Pedro, 1:2-5);


[2] que su fe y amor en esta vida estarán sujetos a prueba y refinamiento y el resultado será alabanza, gloria y honor en la manifestación del Señor (1 Pedro, 1:6-9);


[3] que esta gran salvación fue predicha por los profetas del AT (1 Pedro, 1:10-12);


[4] que los creyentes deben llevar una vida santa, muy distinta del mundo no regenerado que los rodea (1 Pedro, 1:13-21); y


[5] que los creyentes elegidos y santificados (1 Pedro, 1:2) son:

 

[a] niños que están creciendo y que necesitan la leche no adulterada de la Palabra (1 Pedro, 2:1-3);


[b] piedras vivas puestas en la edificación de una casa espiritual (1 Pedro, 2:4-10); y


[c] forasteros que pasan por tierra extranjera (1 Pedro, 2:11-12), que deben vivir honrada y humildemente en sus relaciones con todas las personas durante su viaje (1 Pedro, 2:13 – 3:12); 

El mensaje sublime de 1 Pedro se refiere a la sumisión y al sufrimiento del justo por amor a Cristo y según su ejemplo (1 Pedro, 2:18-24, 3:9 – 5:11). Pedro les asegura a los creyentes que, por su sufrimiento de justos, obtendrán el favor y la recompensa de Dios. En el contexto de esta enseñanza, respecto al sufrimiento de Cristo, Pedro subraya los temas interrelacionados de salvación, esperanza, amor, gozo, fe, santidad, humildad, temor de Dios, obediencia y sumisión. 

Características especiales 

Cinco son las características principales de esta epístola:

 

[1] junto con Hebreos y Apocalipsis, su mensaje se dirige a los creyentes que enfrentan la posibilidad de una severa persecución por su identificación con Jesucristo;


[2] más que ninguna otra epístola del NT, instruye sobre la reacción del creyente a la persecución y al sufrimiento injustos (1 Pedro, 3:9 – 5:11);


[3] Pedro subraya la verdad que los creyentes son extranjeros y peregrinos en la tierra (1 Pedro, 1:1, 2:11);


[4] a los creyentes del NT se les aplican muchos títulos que el AT daba al pueblo de Dios (1 Pedro, 2:5, 9-10); y


[5] contiene uno de los pasajes del NT de más difícil interpretación (1 Pedro, 3:19-20); 

Cristo en 1 Pedro 

Cristo es el “Príncipe de los pastores” 

1 Pedro, 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.  

Estudios relacionados

Predestinación

Observaciones adicionales 

La presciencia: 

1 Pedro, 1:1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 1:2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. 

Cuando la Biblia habla de la presciencia de Dios (Isaías, 42:9, Hechos, 2:23, 1 Pedro, 1:2), quiere decir que El conoce con exactitud la condición de todas las cosas y todos los acontecimientos, sean posibles, reales, futuros, pasados o predestinados (1º Samuel, 23:10-13, Jeremías, 38:17-20). 

El término presciencia esta mencionado literalmente en la Biblia solo en 1 Pedro, 1:2 pero también esta aludido como “conocimiento anticipado” (y también por Pedro) en: 

Hechos, 2:22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 

La presciencia es un atributo de Dios por el que los acontecimientos futuros son conocidos por El de antemano y sin mediar ningún indicio objetivo de que están por ocurrir. Cuando la Biblia habla de predestinación (Jeremías, 1:5, Romanos, 9:21-24, Efesios, 1:4-5, 1 Pedro, 2:8, Judas, 1:4, Gálatas, 1:15-16, Romanos, 8:29-30)  hay que entenderla a la luz de este concepto de presciencia. 

La pregunta no es si Dios predestina (La Biblia dice que si lo hace) sino que la pregunta sería en base a qué criterios lo hace. Como se trata de un Dios santo, justo y misericordioso, es claro que no lo puede hacer en función de unos criterios caprichosos o arbitrarios (Dios no puede violar sus atributos). Podríamos decir, entonces, que Dios predestina en función de su conocimiento anticipado del futuro. 

Cristo predico, en espíritu, a los espíritus encarcelados: 

Al respecto, Pedro escribe lo siguiente: 

1 Pedro, 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; 3:19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 3:20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. 

Este versículo dice que Jesucristo fue a un lugar donde hay “espíritus encarcelados” (en cárceles espirituales), lo que parece ser el infierno y no es de extrañar porque Jesús mismo, mientras estuvo en la tierra, advirtió que descendería al infierno: 

Mateo, 12:40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. 

1 Pedro, 3:19 dice que Jesús fue a predicar. Las dudas se generan en cuanto a quienes fueron los destinatarios de esa predica y el objeto de la misma (el por qué). El versículo dice que los destinatarios de la predica fueron “espíritus” encarcelados y no “almas” encarceladas.

Sabemos que los hombres son seres tripartitos, con espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses, 5:23) y también sabemos que, cuando un hombre muere, mientras su espíritu vuelve a Dios, que lo dio (Eclesiastés, 12:7), su alma va al cielo o al infierno, es decir, no hay “espíritus de hombres encarcelados” en el infierno, de modo que los espíritus encarcelados a los que hace referencia 1 Pedro, 3:19 tienen que ser ángeles, los cuales no tienen alma sino que son espíritus en sí mismos. 

Y tienen que ser ángeles caídos, que habían pecado en los días de Noé (1 Pedro,

3:20, 2 Pedro, 2:4-5). Los destinatarios de la predica, entonces, fueron espíritus o ángeles caídos (demonios) encarcelados en el infierno. La palabra “predicar” significa "propagar o extender una doctrina o una idea, haciéndolas públicas y patentes". Jesús murió en la cruz para salvar al hombre, no a los ángeles caídos (demonios). Para ellos, al igual que para Satanás, no hay perdón. De modo que el objeto de la predica de Jesucristo no fue evangelizar demonios (para los cuales no hay perdón) sino proclamarles su victoria en la cruz. 

Los siguientes pasajes de la Segunda Epístola de Pedro parecen confirmar que la referencia es, entonces, a ángeles caídos o demonios encarcelados en el infierno y no a hombres: 

2 Pedro, 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; 

Es importante dilucidar si Jesucristo, cuando descendió al infierno, predico a ángeles caídos (demonios) y/o también a almas de hombres, ya que algunos sostienen la idea de que Jesucristo descendió al infierno no solo a proclamar su victoria a los demonios (para los cuales no hay perdón) sino también a predicar el Evangelio a los hombres condenados hasta entonces, de modo que los condenados que creyeron en El pudieron escapar del infierno. En realidad no hay base bíblica para sostener esto, ya que 1 Pedro, 3:19 habla de que, en efecto, Jesucristo fue a predicar, pero a “espíritus” encarcelados, los cuales, como ya vimos, no se refieren a “almas” de hombres. Como quiera que sea, parece ser un hecho que Jesucristo, en efecto, si descendió al infierno. 

Aunque toda la epístola es importante, no debiéramos dejar de leer y profundizar los siguientes pasajes: 

[+] el propósito de las pruebas (1 Pedro, 1:7);

[+] el precio por el que fuimos comprados (1 Pedro, 1:18-19, 1 Corintios, 6:19-20);

[+] Jesucristo: piedra escogida y preciosa para los que creen y piedra de tropiezo para los que no creen (1 Pedro, 2:6-8);

[+] otros títulos para la iglesia (1 Pedro, 2:9);

[+] la obligación de someterse a las instituciones humanas (1 Pedro, 2:13-14, Romanos, 13:1-6);

[+] la conducta de los criados (1 Pedro, 2:18-20);

[+] la conducta de las esposas (1 Pedro, 3:1-6);

[+] la conducta de los esposos (1 Pedro, 3:7);

[+] la conducta de los creyentes en general (1 Pedro, 3:8, 4:7-11, 5:8-9);

[+] la conducta de los jóvenes (1 Pedro, 5:5);

[+] preparados para defender nuestra fe (1 Pedro, 3:15);

[+] padecer como cristianos: una buena señal (1 Pedro, 4:12-19);

[+] Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes (1 Pedro, 1 Pedro, 5:5); 

 

Marcelo D. D’Amico

Maestro de la Palabra – Ministerio REY DE GLORIA