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lunes, 30 de abril de 2012

LA MANIFESTACION DEL HOMBRE DE PECADO



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Por el autor de este blog:

Pablo se refirió a la manifestación del hombre de pecado, el hijo de perdición (el anticristo) en su segunda carta a los tesalonicenses, en cuanto a que, dicha manifestación, era una de las cosas (aunque no la única) que debía ocurrir para que venga nuestro Señor Jesucristo.

Veamos que dice Pablo en su segunda carta a los tesalonicenses:

2 Tesalonicenses, 2:1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2:2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

En primer lugar, la venida de nuestro Señor Jesucristo a la que se refiere Pablo no debe ser confundida con su segunda venida ya que, acto seguido, aclara “y nuestra reunión con él”. En su segunda venida, nuestro Señor no viene a reunirse con nadie, sino que descenderá en Israel, sobre el Monte de los Olivos, el cual se partirá en dos, generándose un gran valle llamado “Armagedón”, donde peleara con el anticristo y lo vencerá. De modo que no es la segunda venida. ¿Qué es entonces?. No es otra cosa que el arrebatamiento o rapto de la iglesia (la verdadera), cuyo sustento bíblico lo encontramos, entre otros versículos, en:

1 Tesalonicenses, 4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire [nuestra reunión con El], y así estaremos siempre con el Señor.

En esta venida (que no es la segunda) nuestro Señor no toca tierra sino que nos reunimos con él en el aire (nuestra reunión con el). Primero los muertos resucitan (los muertos en Cristo, claro está) y luego nosotros, los que estemos vivos en ese momento, seremos transformados.

Retomemos 2 Tesalonicenses:

2 Tesalonicenses, 2:1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, 2:2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

Pablo dice que no nos dejemos engañar en cuanto a que esta cercana la venida de nuestro Señor y nuestra reunión con el, ni siquiera “por carta como si fuera nuestra”, dando a entender que, probablemente, en algún momento los tesalonicenses recibieron alguna carta firmada por Pablo que, en realidad, no era de Pablo.

No se dejen engañar, nos dice Pablo, porque el Señor no vendrá (y no nos reuniremos con él), hasta que pasen dos cosas:

1)    venga la apostasía; y
2)    e manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición;

La primera condición es el advenimiento de la “apostasía”. La “apostasía” es el abandono de la fe en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo (la palabra de Dios). Los inconversos, los incrédulos no pueden ser apostatas, ya que nunca abrazaron ni la fe ni el Evangelio. Los apostatas, en cambio, son lo que habiendo sido iluminados por el Evangelio luego reniegan de él. En otras palabras: los hombres (los apostatas junto con los incrédulos) van a rechazar multitudinaria y abiertamente a Dios.

Mas allá de lo que cada uno de nosotros perciba, la apostasía ya es un hecho, a tal punto de que se ha convertido en una bandera militante y organizada (vea por caso http://www.apostasiacolectiva.org/).

La segunda condición, habla de la “manifestación del hombre de pecado, el hijo de perdición”.

En primer lugar, cabe aclarar que el “hombre de pecado” no será una condición general de la humanidad en un momento determinado. Sera un “alguien”. Es el “hijo de perdición”, el anticristo, que va a liderar una sociedad, un mundo anticristiano, sin dudas. En segundo lugar, Pablo habla de “manifestación”, no habla de gobierno. Basta con que se manifieste y los cristianos verdaderos lo reconozcan.

Respecto de este “hombre de pecado”, este “hijo de perdición”, Pablo continúa diciendo:

2 Tesalonicenses, 2:4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

Pablo dice que este “hijo de perdición” se opondrá contra todo lo que tenga que ver con Dios y también contra todo lo que sea objeto de culto (cualquier otra religión), por la sencilla razón que pretenderá ser adorado como Dios. Le molestaran, en definitiva, todas las religiones, porque todas atentaran contra esta pretensión que él tiene.

Continúa Pablo diciendo:

2 Tesalonicenses, 2:5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? 2:6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Esto significa que Pablo ya había hablado “personalmente” con los tesalonicenses sobre este “hijo de perdición” y sobre lo que detenía su manifestación.

Continua Pablo:

2 Tesalonicenses, 2:7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 2:8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

Pablo menciona el “misterio de la iniquidad”, que, en los días de Pablo, ya estaba en acción. El “misterio de la iniquidad” es ejercido sin duda alguna por Satanás y se opone al “misterio de la piedad” (que tiene que ver con Dios), que el mismo Pablo describe en 1 Timoteo:

1 Timoteo, 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.

Pablo dice: “ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio”.

En primer lugar tenemos a al quien (un quien) que está deteniendo algo o a alguien. ¿Qué es lo que está siendo detenido?. Lo que está siendo detenido no es el “misterio de la iniquidad” (que Pablo menciona en primer lugar), respecto del cual el propio Pablo dice que, ya en esos días, estaba en acción (no puede estar en ‘acción’ algo que, al mismo tiempo, está siendo detenido). Lo que está siendo detenido o detenida es la manifestación del “hijo de perdición”. Ya tenemos lo que está siendo detenido. ¿Hasta cuándo?. Pablo dice: “hasta que él a su vez sea quitado de en medio”. Aquí tenemos a ese alguien (porque claramente es un alguien) que está deteniendo la manifestación del “hijo de perdición”, del inicuo.

Continúa Pablo diciendo:

2:8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

Entonces, cuando sea quitado de en medio ese alguien que detiene la manifestación del “hijo de perdición”, se manifestara este último, también llamado “inicuo”, y que sabemos que es el anticristo porque dice “a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (esta si es la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo).

¿Pero quién es ese alguien, que está deteniendo la manifestación del “hijo de perdición”, y que, en algún momento, va a ser quitado de en medio?.

No es la Iglesia de Cristo como muchos afirman, en el sentido de que cuando sea raptada o arrebatada (quitada de en medio), facilitaría el advenimiento del anticristo. No puede ser la iglesia lo que detiene la manifestación del inicuo ya que, anteriormente, dijimos que una de las condiciones que debían cumplirse (para la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con el) era la manifestación del hombre de pecado, de modo que la iglesia lo verá manifestarse. Tampoco, lo que será quitado de en medio y que detiene la manifestación del “hijo de perdición”, será, como muchos creen, el Espíritu Santo, ya que Dios jamás abandonara su creación (El está siempre en todas partes, todo el tiempo). De hecho, en plena Tribulación, Dios enviara a sus dos Olivos (los dos testigos del Apocalipsis: Elías y Moisés) a predicar durante 42 meses, para desenmascarar al anticristo y al falso profeta (las dos bestias). De modo que el Espíritu de Dios siempre estará presente.

No es otro que Satanás. ¿Satanás deteniendo el advenimiento de su máximo representante en la tierra?. Si, Satanás será quitado de en medio y las claves las dan los libros de Daniel y Apocalipsis:

Daniel, 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Apocalipsis, 12:7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 12:8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 12:9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. 12:10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 12:11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. 12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo, que tiene poco tiempo.

Satanás, se encuentra ejerciendo el misterio de la iniquidad, acusando, delante de Dios mismo, a nuestros hermanos en el cielo, día y noche. Hasta que, luego de una batalla con Miguel, Satanás sea arrojado (quitado de en medio) del cielo hacia la tierra y cese en esa función de acusación permanente, de fiscal acusador de los hombres delante de Dios. Si es arrojado a la tierra, luego de perder la batalla contra Miguel, significa que no se está yendo voluntariamente (lo están echando). Los moradores de los cielos se alegraran y, al mismo tiempo, se compadecerán, de los moradores de la tierra (Ay de los moradores de la tierra y del mar). ¿Porque?. Porque Satanás descenderá con gran ira. ¿Por qué?. Porque sabe que le queda poco tiempo…..

Se desprende de esto que Satanás no tiene el mas mínimo interés en dejar de ejercer su función acusatoria, ni tampoco desea manifestarse abiertamente. El preferiría seguir corrompiendo la creación de Dios “detrás de cámaras”. Ni siquiera le importa que crean en el. Solo le importa que no crean en Dios, para arrastrarte a su misma condenación. Porque el ya ha sido juzgado y su juicio es inapelable.

Juan, 14:30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Juan, 16:11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Satanás será forzado a manifestarse, será obligado a desempeñar el papel que le corresponde en el Apocalipsis (por eso sabe que le queda poco tiempo). Al final de los siete años de tribulación, cuando sea derrotado en la batalla del Armagedón, mientras el anticristo y el falso profeta son arrojados al lago de fuego, Satanás será arrojado en el abismo, donde estará preso durante mil años (tiempo durante el cual nuestro Señor Jesucristo reinara sobre la tierra). Al finalizar los mil años, será suelto de su prisión y se le permitirá que salga a engañar nuevamente a la naciones. Esta será su última rebelión contra Dios. Y terminara en el lago de fuego, junto con el anticristo y el falso profeta. Pueden ahora ustedes comprender su falta de interés en que comiencen los eventos descriptos en el libro de Apocalipsis.

Continúa diciendo Pablo:

2 Tesalonicenses, 2:9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

Apocalipsis 12, capitulo en el cual tiene lugar la batalla con Miguel, describe a Satanás siendo arrojado a la tierra, luego de perder la batalla con Miguel:

Apocalipsis, 12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas;

Apocalipsis 13, describe el surgimiento del anticristo:

13:1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.

Las descripciones de Satanás y el anticristo son idénticas: siete cabezas, diez cuernos pero diferente en el numero de diademas en los cuernos (siete diademas Satanás y 10 diademas el anticristo).

Nótese, ademas, que luego de que Satanás es echado del cielo en Apocalipsis 12, inmediatamente surge el anticristo en Apocalipsis 13.

Continúa Pablo diciendo:

2 Tesalonicenses, 2:10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 2:11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 2:12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Este es el plan de Dios: forzar a Satanás a manifestarse, para que se convierta en un poder engañoso, para que lo moradores de la tierra que no hayan creído a la verdad, sean engañados y condenados.

¿Y la iglesia de Cristo?.

Esta pregunta es importante. Si el advenimiento de este poder engañoso es obra de Satanás y es permitido por Dios para que los que no quisieron creer a la verdad sean engañados y, consecuentemente, condenados, donde estarán los que si creyeron a la verdad (la iglesia de Jesucristo). Es claro que la iglesia no estará.

La Gran Tribulación, que tendrá lugar durante el imperio del anticristo, no tiene como objetivo disciplinar a la iglesia de nuestro Señor Jesucristo, ya que esto significaría que, si su iglesia necesita de una nueva disciplina, entonces su obra en cruz fue totalmente ineficaz.

La Gran Tribulación, tiene dos grandes objetivos:

1)    disciplinar y purificar a Israel (quien, hasta nuestro días, no reconoce el mesianismo de Jesús); y
2)   que se terminen de convertir los 'tibios', a precio de sangre (para obtener la salvación, tendrán que dar su vida, no adorando a la bestia ni dejándose implantar su marca);

Mientras todo esto pasa, la gloriosa iglesia de nuestro Señor Jesucristo, estará brindando con El en el reino de su Padre:

Mateo, 26:29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.




QUE DIOS LOS BENDIGA A TODOS!!!